miércoles, 29 de julio de 2026

Miércoles del Retail e Innovar NO es suficiente, si la educación NO es integral...

Cordial saludo

Bienvenidos. 

Miércoles del Retail  e Innovar NO es suficiente, si la educación NO es integral...

El futuro NO es lo que esperamos sino lo que hacemos.
Gonzalo Arango.

Miniso abrirá nuevas tiendas en Colombia y prepara un formato que cambiará la experiencia de compra


Miniso mantiene su apuesta por el mercado colombiano y dio a conocer su estrategia de crecimiento en el país.

Esta incluye un plan de expansión que contempla la apertura de más tiendas, la modernización de parte de su red comercial y la posible llegada de un formato de mayor escala que ya opera en otros países.

Así la cadena, que ya superó las 100 tiendas en Colombia, tiene previsto inaugurar cuatro establecimientos adicionales antes de finalizar 2026, con lo que cerraría el año con un total de 104 puntos de venta.



Y es que según Juan Sebastián Ávila, gerente nacional de Operaciones de  Miniso   Colombia, la empresa ha logrado superar de forma constante las metas de crecimiento que se fija cada año, por lo que espera mantener esa dinámica en el mediano plazo.

¿En qué consiste la estrategia de crecimiento de  Miniso  en Colombia?

La estrategia de la compañía no se limita a aumentar el número de locales, pues también contempla la renovación de cerca de 10 tiendas para incorporar nuevos conceptos comerciales inspirados en los formatos que la marca ya desarrolla en mercados como Asia, Europa y Estados Unidos.

Entre las iniciativas que estudia la compañía se encuentra  Miniso    Land, un modelo de tienda que ofrece una experiencia de compra más inmersiva mediante espacios temáticos, mayor interacción con los productos y elementos de entretenimiento.

Y aunque el proyecto aún se encuentra en evaluación para Colombia, la empresa prevé que pueda implementarse en 2027. De concretarse, el país reforzaría su papel como uno de los mercados prioritarios para la expansión de  Miniso   en América Latina.




Por otra parte, si bien China sigue siendo uno de sus principales centros de abastecimiento, actualmente también importa mercancía desde países como India y Brasil, además de comercializar colecciones creadas por diseñadores ubicados en México exclusivamente para el mercado latinoamericano.

En concordancia, la estrategia también contempla una mayor participación de proveedores colombianos, y como ejemplo se tiene a la categoría de alimentos y snacks donde, según Silvia Martínez, gerente de segmento de  Miniso   , cerca del 95 % de los productos son elaborados por fabricantes nacionales.

Finalmente, cabe señalar además que dentro de la oferta de la cadena, los peluches siguen siendo la categoría de mayor demanda. En promedio, cada tienda comercializa alrededor de 13.000 unidades al año, mientras que los establecimientos con mejores resultados alcanzan ventas superiores a los 23.000 peluches en el mismo periodo.

Las marcas propias del negocio textil del Grupo Éxito se transforman y buscan convertirse en líderes de la moda en Latinoamérica





Arkitect dejará de ser exclusiva de los almacenes Éxito para consolidarse como una marca con identidad propia y acercarse a más clientes

Arkitect lanza su nuevo sitio: arkitect.com, así como sus nuevas redes sociales, y proyecta la apertura de tiendas durante el segundo semestre de 2026

La compañía también anunció su participación en Colombiamoda 2026 con Arkitect + Jorge Duque y Bronzini + Isabel Henao

Como antesala a la feria de moda, Grupo Éxito inauguró una pop up de Arkitect + Jorge Duque en Carulla Rosales, llevando un adelanto de la colección a Bogotá

Grupo  Éxito   anunció una nueva etapa para Arkitect, una marca que ha evolucionado, innovado y crecido junto a los colombianos desde hace 32 años, construyendo una propuesta de moda relevante, cercana y accesible. Hoy, Arkitect tiene una identidad propia que le permite dar un nuevo paso en su evolución: crecer más allá de la casa que la vio nacer.

La marca deja de ser exclusiva de los almacenes  Éxito  . Esto significa que continuará presente en las tiendas, al tiempo que ampliará su presencia a través de nuevos espacios físicos y un nuevo canal digital, reafirmando su compromiso de acercar la moda a más personas.

“Nos alegra contarles la transformación de nuestras marcas propias de textil, con la visión de convertirse en líderes de la moda en Latinoamérica. Arkitect da un nuevo paso: deja de ser de venta exclusiva en los almacenes Éxito   y comienza a vivir con identidad propia para estar más cerca de nuestros clientes. Uno de los primeros hitos de esta nueva etapa será la apertura de nuevas tiendas en los próximos meses. Llevar la marca más allá de los formatos tradicionales de retail no solo impulsa el crecimiento del negocio, sino que también fortalece el desarrollo de la industria nacional. En 2025, el negocio textil-hogar registró ventas por más de $1.6 billones de pesos. Durante ese año, más de 21.6 millones de prendas fueron compradas en el país. De esa cantidad, más del 90 %, es decir, 19 millones de prendas, fueron confeccionadas en una red de más de 300 talleres aliados, ubicados en siete departamentos, contribuyendo a la generación de más de 12.000 empleos. Hoy reafirmamos nuestro compromiso con un modelo que impulsa la moda hecha en Colombia, con calidad, propósito y visión de futuro”, indicó Carlos Calleja, Presidente Ejecutivo de Grupo  Éxito.

La compañía presentó el nuevo sitio web arkitect.com, un paso natural en su visión de consolidar a Arkitect como una marca cada vez más autónoma, con una propuesta digital propia y una experiencia renovada para los usuarios, desde la identidad visual hasta la navegación y la inspiración de moda, permitiendo construir una relación mucho más directa con los clientes. Esta evolución también se refleja en el lanzamiento de las nuevas redes sociales de sus marcas propias: @arkitect.oficial y @bronzini.oficial.

Grupo  Éxito  será la única compañía con dos pasarelas en Colombiamoda

Grupo  Éxito   también anunció su participación en Colombiamoda 2026 con Arkitect + Jorge Duque y Bronzini + Isabel Henao. Se presentarán dos colecciones que reúnen 160 referencias. Este esfuerzo fue posible gracias al trabajo articulado de 16 proveedores y 27 talleres de confección, impactando más de 2.400 puestos de trabajo, ocupados en su mayoría por mujeres cabeza de familia.

La compañía será la única con dos pasarelas en la feria de moda. La primera será Arkitect + Jorge Duque, el 28 de julio a las 7:00 p. m. en la Plaza de la Libertad; y la segunda, Bronzini + Isabel Henao, se realizará el 29 de julio a las 7:00 p. m. en el Parque de los Pies Descalzos.

“Las industrias que lideran su evolución son aquellas que convierten el conocimiento en valor y la identidad en una ventaja competitiva. Arkitect representa esa visión. Gracias a la apuesta de Grupo Éxito, la marca ha construido durante años una relación cercana con los consumidores, entendiendo cómo evolucionan sus estilos de vida, sus aspiraciones y la manera en que la moda hace parte de su cotidianidad. Ese conocimiento ha dado lugar a una propuesta de diseño con identidad propia que ha impulsado el talento creativo colombiano y le ha permitido evolucionar y expandirse en categorías como el universo femenino y masculino. Hoy, esa trayectoria abre una nueva etapa de crecimiento, en la que Arkitect ampliará su alcance a través de nuevas experiencias para conectar con nuevos consumidores, llevando una propuesta de valor construida desde el diseño, la creatividad y un profundo entendimiento de la industria. Casos como este reflejan la evolución del Sistema Moda colombiano y el propósito que ha impulsado Colombiamoda por 37 años, acompañando la expansión de marcas que crean valor desde su capacidad de interpretar a los consumidores y responder con propuestas cada vez más relevantes para una industria en constante transformación”, aseguró Sebastián Díez, Presidente Ejecutivo de Inexmoda.

La compañía inauguró una pop up de Arkitect + Jorge Duque en Carulla Rosales. El espacio lleva una muestra de Colombiamoda a Bogotá. Esto responde a una convicción de Grupo Éxito de acercar el diseño de autor a más personas, haciendo de la moda una experiencia cada vez más cercana, inspiradora y accesible.

“Colaborar con Arkitect es un hito muy grande. Nos permite abrir ventanas a las que usualmente uno en el mundo del diseño no se asoma; tener conversaciones que uno no tiene en su cotidianidad creativa y entender qué quiere la gente. Junto a la marca queremos entregar un producto con el que las personas se apropien de manera auténtica y que, si quieren saber quién lo hizo, descubran que pertenece a una industria en la que alguien se quedó hasta tarde cosiendo y planchando la prenda”, dijo el diseñador Jorge Duque.

"Colaborar con Bronzini ha sido una experiencia muy interesante porque me ha permitido llevar mi sensibilidad creativa como diseñadora a escenarios diferentes. También ha significado salir un poco de mi zona de confort, al permitirme descubrir versiones de mí misma como creadora que no conocía. Más allá del alcance de esta colaboración, me emociona que también sea una celebración del enorme talento que tenemos en Colombia para conectar las ideas con las manos y con el corazón”, señaló la diseñadora Isabel Henao.

El negocio Textil de Grupo Éxito forma parte del ADN de la compañía desde sus inicios y continúa proyectándose con un gran potencial de crecimiento para seguir generando oportunidades para el sector en Colombia y la región. Con esta nueva etapa, la compañía continúa transformando la forma de vivir la moda: más cercana, accesible y con sello colombiano, llevando sus marcas más allá de los almacenes Éxito.

Innovar NO es suficiente, si la educación NO es integral


Conoce una propuesta que integra cuatro dimensiones que te ayudarán a determinar si un proyecto de innovación educativa en tu clase o en tu institución realmente transformará la educación y el aprendizaje, así como también un ejemplo de una experiencia educativa real que integra estas cuatro dimensiones.

Eliud Quintero Rodríguez


Durante muchos años me hice una pregunta que, con el tiempo, entendí que estaba incompleta: ¿cómo innovar en la educación? La escuché en foros, la discutí en espacios académicos y la trabajé en distintos proyectos institucionales. Sin embargo, mientras más avanzaba en este campo, más evidente se volvía que el problema no era la falta de respuestas, sino la forma en que nos planteamos este cuestionamiento. En este artículo propongo mirar la innovación educativa a partir de cuatro dimensiones interconectadas que permiten comprender cuando un modelo realmente transforma el aprendizaje: el qué, el cómo, el con qué y el para qué enseñar. Más allá de una reflexión conceptual, en este texto describo la manera en que estas cuatro dimensiones pueden materializarse en un modelo educativo de nivel básico que las articula de manera intencional, mostrando que la educación integral no es una aspiración, sino una práctica posible.

Cuando hablamos de innovación educativa, es común enfocarnos en “cómo innovar” sin darnos cuenta de que reducir la innovación a metodologías, herramientas o tecnologías es quedarnos en la superficie. En mi experiencia, una de las razones por las que esto sucede se debe a que resolver el “cómo”, generalmente, suele ser lo más visible, lo más inmediato y, en muchos casos, lo más sencillo de identificar como innovación. Las nuevas herramientas, plataformas, la inteligencia artificial, las metodologías activas o las tendencias pedagógicas emergentes capturan rápidamente nuestra atención porque representan cambios tangibles. Es mucho más sencillo incorporar una herramienta tecnológica o modificar una actividad de clase que replantear el propósito educativo completo. Sin embargo, cuando la innovación se limita únicamente al “cómo”, termina convirtiéndose en una experiencia fragmentada.

Por otro lado, también es cierto que innovar en la educación desde una perspectiva integral implica un desafío mayor, ya que requiere tiempo, articulación, diseño curricular, formación docente y una visión institucional capaz de conectar múltiples dimensiones del aprendizaje de manera coherente. Las cuatro dimensiones que planteo en este artículo nos permiten ampliar nuestra visión para reflexionar y responder a cuestionamientos que nos lleven a generar cambios más profundos. Por ejemplo: ¿Lo que enseñamos sigue siendo pertinente para el mundo actual y para la vida que enfrentarán nuestros estudiantes? ¿Las experiencias de aprendizaje realmente conectan con los intereses, emociones y contextos de quienes aprenden? ¿Los ambientes, recursos y espacios educativos favorecen la exploración, la experimentación y la creación? ¿O el aprendizaje tiene un propósito que trascienda el aula y permita generar impacto en los demás? Estas preguntas nos recuerdan que innovar en educación no es incorporar algo nuevo, sino replantear todo aquello que da sentido al aprendizaje. Por ello, la verdadera transformación ocurre cuando nos decidimos a cuestionar el sistema completo: qué enseñamos, cómo lo enseñamos, con qué lo hacemos y, sobre todo, para qué educamos.

Cuatro dimensiones que transforman la educación y el aprendizaje

Después de más de quince años impulsando proyectos de innovación educativa, he observado que cuando estas cuatro dimensiones no están alineadas, cualquier intento de cambio termina siendo parcial. Podríamos terminar incorporando metodologías activas pero sin sentido, usar nuevas tecnologías en el aula sin un propósito claro o cubrir contenidos desconectados del entorno y de la vida de los estudiantes. De hecho, diversos organismos internacionales advierten que muchas innovaciones educativas fracasan por centrarse en intervenciones aisladas y no en transformaciones sistémicas (OECD, 2023; UNESCO, 2021). Pero cuando estas cuatro decisiones se articulan de manera coherente, el aprendizaje adquiere otra profundidad y relevancia.

Imagen 1. Cuatro preguntas que transforman la innovación en la educación. Creación propia generada con ChatGPT (2026).

¿Qué enseñar?

Durante mucho tiempo, el currículo escolar se ha centrado en la transmisión de contenidos disciplinares bajo la lógica de que dominar información equivale a estar preparado para el futuro. Sin embargo, hoy sabemos que esto resulta insuficiente en un contexto donde el conocimiento cambia constantemente y donde las habilidades humanas adquieren un valor creciente (World Economic Forum, 2025). La pregunta ya no es cuánto contenido cubrimos, sino qué tipo de capacidades estamos desarrollando en quienes aprenden.

En un modelo educativo verdaderamente integral, el desarrollo de habilidades para la vida no se aborda como un complemento, sino como parte estructural del currículo. Esto se concreta en la incorporación formal de ambientes enriquecidos y espacios especializados que acompañan al estudiante desde los primeros años hasta la secundaria: nutrición, arte, música, activación física, ciencias, robótica, finanzas, ciudadanía digital y educación socioemocional. Cada uno de estos espacios es impartido por profesionales en su área, lo que permite profundizar en experiencias auténticas de aprendizaje.

En la práctica, esto implica que el estudiante no sólo adquiere conocimientos, sino que desarrolla hábitos, criterios y formas de relacionarse con el mundo. Aprende a cuidar su cuerpo y su salud, a expresarse, a resolver problemas y a comprender el mundo, a interactuar críticamente con la tecnología y a reconocer y gestionar sus emociones. Este enfoque responde a la necesidad de formar personas capaces de enfrentar entornos complejos e inciertos, tal como se ha planteado en discusiones recientes sobre el futuro de la educación (Quintero, 2019). Innovar en educación también implica decidir qué aprendizajes vale la pena priorizar para la vida que los estudiantes enfrentarán.

¿Cómo enseñar?

El “cómo” es la dimensión en la que muchas propuestas innovadoras se concentran, pero no siempre con la profundidad necesaria. No basta con adoptar el aprendizaje basado en proyectos como etiqueta; es necesario comprender su lógica y diseñarlo con intencionalidad pedagógica.

En este modelo, el proceso inicia a partir del interés genuino del grupo. Este interés no sustituye el currículo, sino que se convierte en el eje que permite articular los aprendizajes esperados. Por ejemplo, cuando un grupo de estudiantes muestra un interés particular por el Mundial de fútbol, tanto docentes como especialistas construyen una experiencia transdisciplinaria que conecta contenidos de distintas áreas: análisis estadístico de resultados, comprensión geográfica y cultural de los países participantes, estudio de principios físicos del movimiento, reflexión sobre fenómenos sociales vinculados al deporte y desarrollo de habilidades de comunicación, por mencionar algunos.

Este proceso no ocurre de manera improvisada. Existe una mediación docente que asegura que los aprendizajes esperados se desarrollen mientras el estudiante se mantiene conectado con un tema que le resulta significativo. La transdisciplina deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una experiencia concreta donde el conocimiento se articula en torno a un propósito compartido.

De manera intencional, el proyecto evoluciona hacia una fase de aplicación que trasciende el aula. Las y los estudiantes, acompañados por sus docentes, diseñan un producto o servicio relacionado con su proyecto, considerando variables reales como costos, producción, comunicación y utilidad. Este proceso culmina en una experiencia de emprendimiento social (un evento comunitario gestionado por la institución) que no es simulada, sino que impacta positivamente al entorno que les rodea.

Paralelamente, la escuela establece espacios formales de diálogo con las familias a través de la Academia para la familia, una iniciativa organizada por la propia institución educativa en la que se abordan temas de aprendizaje, desarrollo y crianza. Este espacio no solo informa, sino que forma, acompaña y alinea a madres, padres y tutores en el proceso educativo, sentando las bases para una corresponsabilidad real en la formación integral de cada estudiante. De esta manera, transformar el cómo enseñamos implica ir mucho más allá de una metodología: supone construir experiencias conectadas con la realidad, el interés genuino de los estudiantes y la corresponsabilidad entre escuela y familia.

¿Con qué enseñar?

La tercera dimensión, el “con qué”, introduce un elemento que históricamente ha sido subestimado: el entorno. Los espacios de aprendizaje no son neutros; influyen directamente en la forma en que las y los estudiantes interactúan, exploran, experimentan y construyen conocimiento. Investigaciones sobre ambientes enriquecidos han demostrado su impacto en el desarrollo cognitivo y emocional, reforzando la importancia de diseñar contextos que favorezcan la experimentación y la curiosidad.

En este sentido, el aula deja de ser un espacio rígido para convertirse en un ambiente flexible que se adapta a las dinámicas del grupo. La infraestructura se complementa con laboratorios especializados —tipo espacios maker— donde los estudiantes prototipan las ideas de los proyectos en los que participan, ensayan soluciones, se equivocan y vuelven a intentarlo como parte natural del proceso de aprendizaje. En estos espacios, las ideas dejan de ser abstractas para convertirse en algo tangible que puede mejorarse continuamente. Así, experimentan en áreas como nutrición, arte, música, activación física, ciencias, robótica, finanzas, educación socioemocional y ciudadanía digital desde una lógica activa, iterativa y profundamente formativa.

Asimismo, los espacios enriquecidos y especializados se integran como componentes esenciales del desarrollo integral, entendiendo que el aprendizaje implica el cuidado del cuerpo, la mente, el ambiente, la expresión y la construcción de identidad. En este sentido, los espacios dejan de ser únicamente infraestructura para convertirse en parte activa de la experiencia educativa.

¿Para qué enseñar?

Finalmente, todo este sistema adquiere sentido en la cuarta dimensión: el “para qué”. Aquí es donde la educación deja de ser un proceso de acumulación de conocimientos y se convierte en una experiencia con propósito.

Cada proyecto desarrollado a lo largo del ciclo escolar culmina en un ejercicio estructurado de emprendimiento social en el que participan estudiantes de todos los grados escolares, desde los niveles iniciales hasta secundaria, mediante proyectos y experiencias acordes con su etapa de desarrollo. Para ello, la institución educativa asigna un capital semilla a cada grupo, que permite al estudiantado desarrollar su producto o servicio considerando las necesidades reales de producción. Durante la feria de emprendimiento —un espacio al que asisten familias y miembros de la comunidad— los estudiantes presentan y comercializan sus propuestas, recuperan la inversión inicial y generan utilidades. Estas ganancias son destinadas a una causa social, ambiental, cultural o de inclusión previamente definida.

Este proceso permite que el estudiantado comprenda, desde la experiencia, la relación entre conocimiento, acción e impacto. No se trata de una simulación pedagógica, sino de una vivencia real donde toman decisiones, enfrentan desafíos y observan las consecuencias de sus acciones. En ese momento, el aprendizaje deja de ser un requisito académico y se convierte en una herramienta para transformar positivamente el entorno que les rodea.

Estas cuatro dimensiones nos recuerdan que innovar en educación no es incorporar algo nuevo, sino replantear todo aquello que da sentido al aprendizaje. Probablemente algunas instituciones educativas han avanzado más en unas dimensiones que en otras, de acuerdo con su visión, prioridades, posibilidades o filosofía educativa, y eso también forma parte del proceso de transformación. Sin embargo, una innovación verdaderamente integral no ocurre cuando fortalecemos únicamente uno de estos elementos de manera aislada, sino cuando logramos conectar coherentemente aquello que enseñamos, la forma en que se aprende, los ambientes y recursos que acompañan la experiencia educativa y el propósito humano y social que le da sentido a todo el proceso.

Una experiencia educativa real que integra las cuatro dimensiones

En el Instituto Docet, estas cuatro dimensiones se articulan de manera intencional dentro del modelo educativo. Como ejemplo, en el periodo septiembre-junio de 2026, estudiantes del 3° año de primaria, desarrollaron un proyecto a partir de su interés por el deporte y por comprender cómo el bienestar físico influye en la vida de las personas. Esta inquietud llevó a las y los docentes a conectar los intereses del grupo con los aprendizajes esperados relacionados con ciencias sociales y naturales, alimentación, emociones y hábitos de vida saludables. El proyecto permitió abordar contenidos académicos desde una perspectiva transdisciplinaria, integrando ciencias, nutrición y desarrollo humano dentro de una experiencia contextualizada y significativa para el estudiantado.

El aprendizaje tomó forma a través de un enfoque basado en proyectos. Durante el proceso, los estudiantes conocieron al equipo “Blindados”, conformado por personas con discapacidad visual que practican fútbol a nivel competitivo. Este encuentro llevó al grupo a reflexionar sobre la inclusión, el esfuerzo, la resiliencia y la importancia del deporte como espacio de desarrollo personal y comunitario. A partir de ello, diseñaron “Granola 3000”, un producto alimenticio pensado para apoyar hábitos saludables en deportistas de alto rendimiento. En el Laboratorio de nutrición experimentaron con ingredientes, analizaron opciones, realizaron pruebas, ajustaron recetas y tomaron decisiones relacionadas con costos, producción y presentación del producto, desarrollando habilidades para la vida como colaboración, creatividad, administración de recursos y resolución de problemas.

Finalmente, el proyecto culminó en un ejercicio real de emprendimiento social, de la mano con la fundación Somos el cambio. Durante la feria de emprendimiento, los estudiantes comercializaron sus productos con el propósito de recaudar fondos para apoyar al equipo “Blindados” en sus competencias deportivas fuera del estado. En ese momento, el aprendizaje dejó de sentirse como una actividad exclusivamente escolar y se convirtió en una experiencia con propósito, donde las ciencias, nutrición, emprendimiento, inclusión y transformación social dejaron de existir por separado para integrarse en un mismo proceso educativo.

Reflexión

Después de años participando en distintos esfuerzos de innovación educativa, he comprendido que transformar la educación no depende únicamente de incorporar nuevas metodologías o tecnologías, sino de lograr coherencia entre las decisiones pedagógicas, los espacios de aprendizaje, las experiencias que vive la comunidad estudiantil y el propósito formativo que guía todo el proceso. 

Cuando estas dimensiones se articulan, el aprendizaje deja de sentirse fragmentado y comienza a adquirir sentido para quienes lo viven.

La verdadera innovación educativa no radica en hacer cosas distintas de manera aislada, sino en lograr que todas las decisiones que configuran el aprendizaje apunten en la misma dirección. Y esa dirección, hoy más que nunca, exige formar personas capaces no sólo de adaptarse al mundo, sino de transformarlo.

Nunca pienso en el futuro. Viene demasiado pronto.
Einstein
--

Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

Formación incluyente para el Retail

Móvil: 313 721 8036

Siganme en X  como : @jaime_pepo

Medellín, Colombia




No hay comentarios:

Publicar un comentario