miércoles, 7 de octubre de 2026

Miércoles del Retail y Casi todo el mundo gira inconscientemente hacia la izquierda al caminar, y aún no sabemos por qué

Miércoles del Retail  y  Casi todo el mundo gira inconscientemente hacia la izquierda al caminar, y aún no sabemos por qué


Hasta que no hagas consciente lo inconsciente, este dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino...
Carl Jung 

Chile: Don Salva vs. Mass: La nueva batalla minorista sudamericana por el comprador de barrio

El sector minorista sudamericano está experimentando una profunda transformación impulsada por la inflación y la necesidad de eficiencia operativa. En este nuevo contexto, los consumidores han modificado sus prioridades y ahora buscan principalmente precios bajos y ubicaciones convenientes. Este cambio ha consolidado el modelo de descuento agresivo como el formato dominante en la región. Las grandes cadenas minoristas se ven obligadas a replantear sus estrategias para evitar perder cuota de mercado en el consumo diario.

La competencia ya no se define por los megamercados, sino que se ha trasladado al comercio de barrio. Las tiendas pequeñas, con alta rotación de productos y precios bajos, se han convertido en el principal campo de batalla del sector. Este cambio estructural está redefiniendo la forma en que las familias abastecen sus hogares y ha generado una competencia directa por el gasto diario de los consumidores.

Don Salva contra Mass: Confrontación directa a nivel vecinal

En este contexto, surge una nueva rivalidad regional entre Don Salva (propiedad de Cencosud) y Tiendas Mass (filial del grupo Intercorp). Ambos formatos compiten por el mismo objetivo: dominar las compras diarias en zonas residenciales. Mientras que Mass ya ha establecido una extensa red en Perú, Don Salva apenas comienza su expansión en Chile. La clave de esta competencia reside en quién logre captar primero al consumidor de barrio.

Las grandes superficies representan uno de los ejemplos más exitosos de venta minorista de descuento en la región. Su rápido crecimiento en Perú ha superado las mil tiendas, redefiniendo el panorama del comercio de barrio. Su estrategia se basa en tiendas pequeñas, un surtido de productos limitado y precios altamente competitivos. Este modelo ha demostrado una gran capacidad de penetración en barrios urbanos y de clase trabajadora.

Por otro lado, Don Salva representa el nuevo intento de Cencosud por incursionar en este mismo mercado competitivo. El formato busca distanciarse de la imagen tradicional del grupo y centrarse en el ahorro extremo. Las tiendas operan en espacios más reducidos y están estratégicamente ubicadas en zonas densamente pobladas de Chile.

El modelo de Don Salva se basa en la promesa de "precios permanentemente bajos". A diferencia de los supermercados tradicionales, elimina la dependencia de promociones a corto plazo. Su surtido de productos es reducido pero cuidadosamente seleccionado para satisfacer las necesidades básicas de compra del hogar, buscando la máxima eficiencia en cada metro cuadrado de operación.

La expansión del modelo de descuento estricto en la región.

En los últimos años, Colombia y Perú se han convertido en un campo de pruebas para el modelo de descuento agresivo. En estos mercados, los consumidores han adoptado masivamente las tiendas de bajo costo, impulsando una reestructuración integral del sector minorista.

Colombia se erige como uno de los ejemplos más consolidados de este modelo en la región. La entrada de cadenas como D1, Ara e Ísimo ha transformado la estructura del comercio minorista, convirtiendo el descuento extremo en el formato dominante del consumo diario.



EE. UU.: La incursión de ALDI en las comidas preparadas: disciplina en el surtid

La cadena de supermercados de descuento ALDI US se adentra en un sector del que se ha mantenido al margen durante cinco décadas. A partir de octubre, lanzará su primera línea propia de comidas preparadas bajo la marca ALDI: siete productos en total, cinco raciones individuales por menos de 8 dólares y dos bandejas familiares por menos de 15 dólares. 

Estará disponible en todo el país a partir de enero, según el propio anuncio de la compañía. A primera vista, parece una simple ampliación de su surtido. Sin embargo, desde la perspectiva de los grandes descuentos, se trata de una de las pruebas estratégicas más interesantes que ALDI US se ha planteado en años.

Por qué esto no es "un SKU más"

Los lectores habituales de este blog reconocerán la tensión de inmediato: los descuentos agresivos se basan en un surtido pequeño y disciplinado donde cada producto tiene un volumen enorme, y ese volumen es lo que proporciona el poder de negociación y la rotación de inventario de los que depende todo el modelo. 

Las comidas preparadas rompen varias de las premisas habituales de ese modelo a la vez. Tienen una vida útil corta, requieren una cadena de suministro y un control de calidad más estrictos que las marcas blancas de larga duración y, lo que es crucial, compiten menos por el precio unitario que por la comodidad y la frescura percibida. Esa es una propuesta de valor diferente a la de "misma calidad, precio más bajo", que ha sido el lema de ALDI desde 1976.

Así pues, la verdadera cuestión no es si ALDI puede conseguir siete referencias de comidas preparadas a bajo precio, sino si esta categoría merece un lugar en el surtido y, en caso afirmativo, qué papel debería desempeñar.

Rol antes que rango

Esta es precisamente la disciplina que hemos defendido en publicaciones anteriores: la pregunta no es "¿cómo añadimos más SKU?", sino "¿dónde mejora esta categoría la rentabilidad o la propuesta de la tienda?". Las comidas preparadas no están ahí para defender un precio inicial: ALDI ya domina ese segmento. Tampoco están ahí para fragmentar la demanda en un segmento saturado, ya que ALDI entra con siete artículos, no con setenta. Lo que hacen es defender una ocasión de compra específica que ALDI históricamente ha cedido por completo a los supermercados tradicionales y a los restaurantes de comida rápida: el momento de "demasiado cansado para cocinar, demasiado preocupado por el precio para pedir comida para llevar". 

Kroger y Albertsons han dominado esa ocasión durante años con sus propias marcas de comidas preparadas, y es una de las pocas razones que quedan para que un comprador sensible al precio aún evite ALDI un martes por la noche.

Siete SKU es el indicador

Esto no es que ALDI se esté expandiendo gradualmente a una gama más amplia de comidas preparadas como lo haría un supermercado estadounidense convencional: mostrador de charcutería, barra de ensaladas, asador, pared de comida para llevar. Cabe destacar que Aldi China adoptó un enfoque diferente desde el principio. Cuando Aldi entró en China en 2019, su formato de tienda debut se construyó explícitamente en torno a productos frescos y comidas preparadas como pilar fundamental, no como un añadido años después. Esto no es tanto un paralelismo que ALDI EE. UU. esté siguiendo ahora, sino más bien un recordatorio de que las "comidas preparadas" pueden ocupar un lugar desde secundario hasta fundamental en el modelo de descuento, dependiendo del mercado al que se dirija. La versión de ALDI EE. UU. se acerca deliberadamente al extremo secundario: una prueba cuidadosamente seleccionada de dos categorías estrella —boles ricos en proteínas y bandejas familiares para hornear— posicionadas para satisfacer una ocasión específica sin llevar a la tienda a la complejidad de una vitrina de charcutería que rompería su modelo operativo. 

Eso es disciplina en el surtido exactamente en el sentido que hemos descrito anteriormente: no "cero SKU", sino los pocos adecuados, que realmente funcionan.

Dónde reside el verdadero riesgo

El riesgo no reside en las siete referencias de productos en sí, sino en el drástico cambio en la distribución y el control de calidad que implican. Las comidas refrigeradas de corta duración requieren una cadena de frío, ciclos de distribución más ajustados y una disciplina de inventario mucho más estricta que la de un producto de marca propia no perecedero. 

Se trata de una capacidad operativa totalmente distinta a la que ALDI ha utilizado para desarrollar su red en EE. UU., y llega justo cuando la cadena está abriendo aproximadamente 180 nuevas tiendas en 2026 y avanzando hacia una imagen de marca propia uniforme en todo el surtido. 

La clave está en la secuenciación: añadir una nueva categoría, que exige una gran capacidad operativa, a una red que crece rápidamente y, al mismo tiempo, renueva su arquitectura de marca propia. No se trata de si las siete referencias de comidas encontrarán espacio en los estantes, sino de si la red de centros de distribución y los sistemas de control de calidad podrán absorber esta categoría al mismo ritmo que se abren las nuevas tiendas.

La señal de marca propia que subyace a todo esto.

También vale la pena leer esto junto con la iniciativa más amplia de ALDI EE. UU. para poner su marca principal en una mayor parte de su surtido de marca propia, una estrategia que tiene un paralelismo actual en China. 

La reciente ola "Product Power" de ALDI China añadió más de 200 artículos nuevos, aproximadamente el 90 % de ellos con la marca propia de ALDI directamente, y esta marca propia ahora representa cerca del 90 % de la mezcla total de SKU de ALDI China. Las comidas preparadas son posiblemente la categoría que genera mayor confianza para un minorista: a nadie le preocupa demasiado que una lata de frijoles de marca propia no cumpla con las expectativas, pero una cena familiar es una transacción de confianza diferente. 

Si ALDI EE. UU. tiene la suficiente confianza en la credibilidad de su marca propia como para liderar con su propia marca aquí, eso dice más sobre el alcance de la marca entre los consumidores estadounidenses que la propia línea de comidas, y pone al mercado estadounidense en sintonía con la estrategia de marca principal que ALDI ya está implementando con fuerza en China. Se trata de una marca propia concebida como una arquitectura de categoría deliberada, no como una alternativa más barata situada junto a la marca; precisamente esa es la distinción que determina si la incorporación de un nuevo producto al surtido refuerza el ciclo virtuoso o compite silenciosamente contra él.

Casi todo el mundo gira inconscientemente hacia la izquierda al caminar, y aún no sabemos por qué
Assistant Professor, Universidad de Navarra
Catedrático de Física de la Materia Condensada, Universidad de Navarra
Professor of Applied Physics, Universidad de Navarra

Esta historia comenzó, como tantas otras en la historia de la ciencia, con algo que no estábamos buscando.

En 2020, durante la pandemia de covid-19, estábamos estudiando una cuestión práctica: ¿cómo se mueven las personas en un espacio cerrado cuando se les pide que mantengan la distancia entre ellas? Al ver las grabaciones una y otra vez, nos dimos cuenta de algo extraño: casi todos los participantes caminaban en círculos que giraban en la misma dirección, siempre en sentido antihorario. Y lo más curioso de todo es que ninguno de ellos parecía haberse dado cuenta de que lo estaban haciendo.

Esa observación nos llevó a emprender una investigación de cinco años para averiguar por qué los seres humanos se comportan de esta manera.

El efecto en sí mismo es fácil de describir. Si dejamos que una multitud deambule por un espacio cerrado sin un destino concreto, poco a poco empieza a girar, casi siempre hacia la izquierda. Nadie dirige ese movimiento. Nadie lo decide.

Para un físico, esto parece un ejemplo clásico de “comportamiento emergente”: un patrón colectivo que surge de innumerables pequeñas interacciones, ya sea entre individuos o entre estos y su entorno. Estas eran nuestras dos hipótesis principales, que intentamos validar por separado.

No era la sala

Nuestra primera sospecha se basaba en la interacción entre los peatones y las paredes de la sala. Un estudio anterior de neurociencia había descubierto que las personas diestras tienden a girar a la izquierda y las zurdas, a la derecha, un sesgo sutil relacionado con pequeñas diferencias entre las dos mitades del cerebro. Dado que la mayoría de nuestro grupo original era diestra, era razonable plantear la hipótesis de que el remolino colectivo no era más que la suma de las preferencias individuales, convertida en un bucle por las paredes que les rodeaban.

Para comprobarlo, diseñamos un nuevo experimento que comenzaba incluso antes de que el grupo se reuniera en el recinto. Uno a uno, los voluntarios caminaban en línea recta hacia una pared y registrábamos en qué dirección giraban al llegar allí.

Al conocer la preferencia de cada uno, pudimos clasificar a las personas según esta característica y observar el resultado. Si las paredes y la lateralidad fueran la respuesta, un grupo de zurdos o, mejor aún, de personas que giraran exclusivamente a la derecha, acabaría invirtiendo la rotación y se movería en el sentido de las agujas del reloj. Pero eso nunca ocurrió. Tanto si llenábamos la sala con personas que giraban a la derecha como con zurdos, el sesgo en sentido contrario a las agujas del reloj se mantenía.

Quizá la presencia de las paredes en sí misma fuera la causa de este efecto de desviación. Para averiguarlo, trasladamos el experimento al aire libre, a un patio escolar muy amplio de 3 000 metros cuadrados, sin muros perimetrales, y dejamos que más de un centenar de adolescentes caminaran sin nada que los guiara. El efecto de rotación no solo se mantuvo, sino que se intensificó. Evidentemente, la sala no tenía la culpa.

No era la cultura

Eso nos dejaba con nuestro segundo sospechoso: la forma en que interactuamos entre nosotros. Cuando dos peatones se encuentran de frente, cada uno se aparta, lo que da lugar al conocido fenómeno de la formación de carriles.

Pero el lado que elegimos no es aleatorio, y suele estar determinado por la parte de la carretera por la que circulan los vehículos. En España, al igual que en el resto de Europa continental, nos apartamos hacia la derecha, lo que deja algo de espacio a nuestra izquierda para que la persona que viene en sentido contrario haga lo mismo.

Quizás, razonamos, el origen del movimiento en sentido antihorario no era más que una manifestación de este fenómeno. Si los peatones tienden a apartarse hacia la derecha en cada interacción, acabarán caminando con la pared a la derecha, moviéndose en sentido antihorario. Si esto fuera cierto, una multitud japonesa debería girar en sentido horario porque, en Japón, la gente conduce y se aparta hacia la izquierda, y la formación de carriles se produce en el lado opuesto al de España.

Vista aérea del patio de un colegio, con puntos de colores que representan a las personas en movimiento.
Una imagen de uno de nuestros estudios, en la que se aprecia claramente la tendencia general hacia una espiral en sentido antihorario (en azul). Los autores

Nos pusimos en contacto con un colega de Tokio, convencidos de que él observaría que la multitud giraba en el sentido de las agujas del reloj. Los nuevos experimentos se saldaron con un nuevo fracaso. La multitud japonesa giró en sentido antihorario, por lo que nuestra hipótesis era errónea.

Aún quedaba una explicación cultural: un hábito adquirido en algún momento, como la dirección antihoraria en la que se construyen casi todas las pistas de atletismo. Así que recurrimos a los niños de la guardería, que apenas han comenzado a asimilar las convenciones de los adultos. Lejos de desaparecer, su tendencia en sentido antihorario fue la más marcada que medimos en cualquier lugar.

La respuesta está dentro de nosotros

Si no se trata del grupo, del entorno ni de nuestros hábitos sociales, solo quedaba una posibilidad: una característica puramente individual, algo biomecánico o arraigado en el cerebro.

Para comprobarlo, pedimos a más de 200 voluntarios que caminaran solos, de uno en uno, en un recinto vacío. Sin nadie con quien chocar y sin una multitud a la que seguir, una clara mayoría siguió moviéndose en sentido antihorario.

Durante décadas, nuestro campo había dado por sentado que patrones colectivos como este surgen de las interacciones entre los peatones. En este caso, los datos muestran exactamente lo contrario: el patrón ya está presente en una sola persona que camina por su cuenta. De hecho, al introducir en un modelo únicamente esos datos de movimiento individual, fuimos capaces de reproducir el remolino de toda la multitud. En este caso, y al contrario de lo que ocurre en los fenómenos colectivos emergentes, el todo no es más que la suma de las partes; es exactamente lo mismo.

Y aquí está la conclusión sincera: seguimos sin saber el porqué de este sesgo a nivel individual. Buscamos una relación con la lateralidad (mano dominante), el pie dominante, el ojo dominante, el sexo, etc., y no encontramos nada. Los estudios con personas que caminan con los ojos vendados, que tienden a desviarse en espiral hacia un lado, apuntan a algo más profundo, tal vez a ligeras asimetrías en el oído interno que modifican mínimamente nuestro sentido de la rectitud. Pero, tal y como están las cosas, no podemos dar ninguna explicación al respecto.

En cualquier caso, saber que esa tendencia es propia del individuo y no del grupo sigue siendo valioso, y podría cambiar la forma en que modelamos y diseñamos los espacios que compartimos: lugares como aeropuertos, estaciones de tren y museos, donde es importante que el tránsito de personas sea fluido.

Esa misma inclinación hacia la izquierda se observa incluso en los animales, por ejemplo, en los bancos de peces y en las columnas en espiral de las hormigas soldado. La fuerza que empuja a un ser humano hacia la izquierda podría, en última instancia, resultar mucho más antigua que la propia humanidad.


Eres lo que haces, no lo que dices que vas a hacer...
Carl Jung

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Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

Formación incluyente para el Retail

Móvil: 313 721 8036

Siganme en X  como : @jaime_pepo

Medellín, Colombia



miércoles, 30 de septiembre de 2026

Miércoles del Retail y ¿Estás a punto de dar tu primera conferencia?

 Miércoles del Retail  y  ¿Estás a punto de dar tu primera conferencia? 


No hay caminos para la paz; la paz es el camino"

— Mahatma Gandhi.

“El  Mercadeo   tradicional busca convencer al consumidor de comprar. 

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El hard discount busca demostrarle, todos los días, que comprar allí fue una buena decisión.”

Durante décadas entendimos el Mercadeo como una máquina de agregar: más referencias, más promociones, más exhibiciones, más medios, más mensajes y, muchas veces, más complejidad.

El hard discount llegó a hacer una pregunta incómoda:

¿Y si una parte importante de todo eso no agrega valor al consumidor, sino costo al producto?

Ahí está la verdadera relación entre Mercadeo y hard discount.

El hard discount no prescinde del  Mercadeo  . Lo lleva a un terreno mucho más exigente: deja de ser una función aislada, encargada de comunicar una promesa, y se convierte en la capacidad de toda la empresa para cumplirla todos los días.

La promesa es sencilla: Buena calidad, compra fácil y precio bajo permanente.

Pero sostenerla no es sencillo.

Se requiere surtido corto para concentrar volumen. 

Marca propia para controlar calidad, precio y diferenciación. 

Negociación a valor neto para eliminar costos que no llegan al consumidor. 

Empaques que además de verse bien permitan exhibir, reponer y transportar mejor. 

Logística a dos toques, caja cerrada, menos manipulación y mayor velocidad. 

Tiendas simples, cercanas y con una experiencia de compra sin fricción.

Eso también es  Mercadeo  .

Cuando una cadena reduce doce opciones de detergente a dos o tres alternativas realmente relevantes, no está empobreciendo la propuesta: está ayudando al cliente a decidir.

Cuando un precio no depende de una promoción de fin de semana, sino de una estructura de costos disciplinada, no está haciendo una oferta: está construyendo confianza.

Cuando una marca propia mantiene calidad de manera consistente, no necesita explicar demasiado. 

El consumidor aprende por repetición. Y esa repetición traslada la fidelidad desde la marca tradicional hacia la tienda.

Mercadeo HD = surtido correcto + precio creíble + calidad consistente + disponibilidad + experiencia simple.

Cada pilar del modelo comunica algo al consumidor:

  • El surtido corto comunica: “ya seleccionamos lo esencial por usted”.
  • La marca propia comunica: “si está aquí, cumple una relación calidad-precio confiable”.
  • El precio bajo permanente comunica: “no tiene que esperar una promoción para comprar bien”.
  • La logística a dos toques y la caja cerrada comunican, aunque el cliente no las vea, disponibilidad y ahorro real.
  • La tienda sencilla comunica rapidez, cercanía y ausencia de costos innecesarios.

Por eso, la góndola es el principal medio de comunicación del HD. Allí se demuestra la promesa: producto claro, precio visible, calidad repetible y disponibilidad. 

El consumidor no necesita una campaña compleja si, cada vez que entra, confirma que compra bien.

Exhibir. La tienda que permite entrar, comprar y salir rápido.

Todo comunica.

El  Mercadeo  tradicional buscaba persuadir. 

El  Mercadeo   del hard discount busca demostrar.

Producto ya no significa tener más referencias; significa tener la referencia correcta para cada misión de compra.

Precio ya no es una variable promocional; es una promesa estructural.

Distribución ya no es solo cobertura; es disponibilidad real en el momento en que el hogar la necesita.

Promoción no desaparece, pero deja de ser el centro. 

La experiencia, la claridad y la coherencia pasan a ser mucho más importantes que el ruido publicitario.

Este es, quizá, uno de los mayores aprendizajes para fabricantes y retailers tradicionales.

No basta con tener una marca conocida, una buena campaña y un calendario de activaciones. Para competir en este nuevo tablero hay que preguntarse si cada SKU merece su espacio, si el empaque reduce o agrega costo, si la logística soporta el precio, si el producto rota y si la propuesta se entiende en tres segundos frente a la góndola.

Ninguna marca es suficientemente fuerte para justificar complejidad sin retorno.

El hard discount no vende barato. Vende certeza.

La certeza de que el precio será justo mañana. La certeza de que el producto cumplirá. La certeza de que la compra será rápida. La certeza de que el ahorro no es una campaña, sino una forma de hacer retail.

El  Mercadeo   del futuro no será el que más prometa. Será el que logre que toda la operación respalde la promesa.

Porque, al final, el consumidor no compra nuestra publicidad. Compra el valor que encuentra en la tienda.


Bolívarcity abre en Montería y la noticia merece una lectura más amplia que la simple llegada de “otro competidor”.

 No es un D1, ni pretende serlo. Tampoco es un supermercado tradicional. Su espacio está en las tiendas de variedades, con productos funcionales para hogar, cocina, decoración, juguetes, papelería y belleza a precios accesibles.

Ahí está la señal: el consumidor colombiano no solo busca ahorro en la canasta básica. También busca resolver compras cotidianas de bajo desembolso, cerca de casa y sin sacrificar variedad.

Con su llegada al barrio Los Araujos, Bolívarcity suma presencia en Córdoba, donde ya opera en San Pelayo, Cereté, Montelíbano, Sahagún y Chinú. 

Es una expansión regional construida desde el conocimiento del territorio, el empleo local y una propuesta sencilla: productos útiles, precios bajos y cercanía.

El retail de valor sigue ampliando sus fronteras. El hard discount consolidó la disciplina de costos; las tiendas de variedades muestran que también hay espacio para competir desde la solución práctica y el ticket accesible.

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La pregunta no es si estas cadenas reemplazarán a todos los formatos. La pregunta es cuántas necesidades del consumidor están empezando a resolver mejor...


¿Estás a punto de dar tu primera conferencia? 

Diez investigadores y profesores comparten lo que les sorprendió al empezar a impartir clases, y lo que les hubiera gustado saber antes de entrar en el aula.

  • Una profesora madura prepara sus apuntes en el atril, en un aula vacía.

    La docencia es una habilidad invaluable para cualquier académico, pero a menudo no es un enfoque principal en los programas de doctorado. Crédito: SDI Productions/Getty

    Ľubomír Tomáška aún recuerda la primera clase universitaria que impartió hace más de 30 años.

    Era estudiante de doctorado de primer año cuando un profesor titular le pidió que sustituyera a un profesor titular en una clase introductoria de genética. El tema era la replicación del ADN: Aparentemente un tema sencillo para Tomáška, que estaba realizando su investigación doctoral sobre un tema similar.

    Leyó un capítulo del libro de texto y preparó una pila gruesa de diapositivas transparentes para proyectar frente a la clase —«esto fue antes de PowerPoint»— y entró con la confianza de estar listo.

     «Estaba preparado, pero a los diez minutos me di cuenta de que había perdido la atención de cerca del 90 % de los alumnos», recuerda Tomáška, ahora genetista en la Universidad Comenius de Bratislava. «Me sentía como un ciclista subiendo una cuesta empinada sin agua ni energía».

    La experiencia de Tomáška resulta familiar para muchos académicos que inician su carrera. En el ámbito académico, especialmente durante los programas de doctorado, el enfoque suele centrarse en fomentar las habilidades de investigación, en lugar de las de enseñanza. «Los doctorados te enseñan a ser científico e investigador, no profesor», afirma Olivia Bizimungu, candidata a doctora en neurociencia en la Universidad McGill de Montreal, Canadá.

    A pesar de esto, algunos programas de posgrado exigen que los estudiantes asuman responsabilidades docentes, incluso si tienen poca experiencia en ello. Tomáška, ahora un perspicaz profesor universitario, comenta que a menudo recibe estudiantes de doctorado que ingresan a su programa y comienzan a impartir clases de inmediato. Pero incluso si se conoce muy bien un tema, no todo es fácil. «Conocer el tema de la docencia universitaria no basta para dar una buena clase o seminario», añade.

    Aquí, diez estudiantes de doctorado, investigadores postdoctorales y miembros del profesorado comparten sus consejos para cualquiera que se prepare para impartir clases en la universidad por primera vez.

    Construir sobre materiales existentes

    Antes de comenzar tu primera lección, debes preparar los materiales del curso, como las diapositivas y los folletos. Por suerte, no tienes que empezar de cero. Generalmente existe un curso ya existente que puedes —y debes— usar como base.

     «No empieces desde cero», aconseja Aeriel Leonard, científica de materiales de la Universidad Estatal de Ohio en Columbus. Si es apropiado, puedes considerar usar tareas o trabajos anteriores.

    Tomáška también sugiere que los investigadores estudien si es posible impartir cursos de enseñanza formales en sus universidades.

    También existe otro recurso valioso: los propios académicos. Al igual que Tomáška, cuando Melanie Ortiz Álvarez De La Campa —quien obtuvo su doctorado en patología en la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island, en mayo— comenzó a impartir clases de pregrado, asumió que con solo tener conocimientos de la materia sería suficiente para enseñar bien. Al darse cuenta de que los estudiantes procesan la información a diferentes ritmos, buscó el consejo de colegas con experiencia. «Aprendí mucho simplemente hablando con profesores», dice Ortiz Álvarez De La Campa. «Si tienen la oportunidad, asistan a algunas clases donde vayan a impartir y vean qué profesores les resultan más interesantes en cuanto a su metodología, y hablen con ellos al respecto».

    Prepara el contenido y el aula.

    Los estudiantes no son los únicos que aprenden. Una vez que tengas el material, también debes dedicar tiempo a memorizarlo. «Relee y repasa tus materiales didácticos y practica tus clases», recomienda Nirodha Weeraratne, investigadora postdoctoral de la Universidad Charles Sturt en Wagga Wagga, Australia. «Anticipa las preguntas que se harán durante los debates y ten preparadas respuestas plausibles».

    Al igual que harías para una presentación en una conferencia, conviene hacer un ensayo general. Liza Bolton, estadística de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, aconseja a los investigadores que visiten el aula antes de su primera clase.

     «Inicia sesión en el atril, prueba tus diapositivas y comprueba las conexiones», dice. «¿Necesitas un adaptador USB-C o HDMI? ¿Cómo está el micrófono?».

    Fotografía en blanco y negro de Ľubomír Tomáška preparándose para una conferencia en su juventud.

    Hace unos 35 años, al comienzo de su carrera, Ľubomír Tomáška se prepara para dar clases. Crédito: Boris Bilčík

    Pero recuerda, no tiene que ser perfecto. «La preparación para la lección 1 será completamente diferente a la de la lección 100», añade Bolton. «No te desesperes si ahora mismo estás planificando demasiado y dedicando demasiado tiempo».

    Involucre a los estudiantes desde el principio.

    Las primeras impresiones son importantes. Bizimungu sugiere captar la atención de los estudiantes desde el principio, de la forma que mejor se adapte a cada uno. «Aunque empieces con algo que no vayan a entender, muéstrales por qué lo que vas a enseñarles es útil e interesante», afirma. Por ejemplo, al impartir una clase de neurociencia motora, Bizimungu comenzó con un vídeo sobre interfaces cerebro-computadora de última generación.

    A lo largo de la clase, relaciona la tecnología avanzada del vídeo con conceptos que los estudiantes ya habían visto en clase.

    Marco Mello, ecólogo de la Universidad de São Paulo, Brasil, afirma que es fundamental contar una buena historia. «Aprovecha el poder narrativo: un arco argumental claro, un conflicto, personajes sólidos, dinamismo y un motivo para que los estudiantes se interesen por lo que sucede después», explica. «Debes saber dónde empieza la historia, hacia dónde se dirige y qué quieres que los estudiantes recuerden al finalizar».

    La preparación es solo una parte del desafío: Jawad Ullah lo comprendió al dar su primera conferencia. «Tuve que observar el ambiente en tiempo real y entender si los asistentes estaban interesados, escépticos o relacionando las ideas con su propia experiencia en el aula», recuerda Ullah, estudiante de cuarto año de doctorado en ciencias agrícolas en la Universidad de Hainan, China. Sugiere que una breve pausa o una pregunta práctica pueden hacer que la sesión sea más dinámica.

    Al igual que Tomáška, es posible que pierdas estudiantes por el camino. Para recuperar su interés, Ortiz Álvarez De La Campa recomienda intentar que el contenido sea más personal.

     «Cuando un estudiante puede relacionar el material directamente con algo de su vida real, o mejor aún, aplicarlo, capta su atención», afirma. «Si, como docentes, podemos ayudarles a ver el valor real del conocimiento en la práctica, entonces consideran que vale la pena su tiempo».

    Piensa como el estudiante

    Mientras preparas la clase, puede ser útil ponerse en el lugar de los estudiantes. Leonard recomienda que, antes de asignar una tarea, un cuestionario o un examen, lo completes tú primero para asegurarte de que los estudiantes tengan los conocimientos necesarios para terminarlo. También debes comprender su mentalidad. Si estás entusiasmado por estar allí, puedes contagiárselo. «Siempre me resulta muy motivador cuando tengo ganas de hacer algún experimento durante la clase, porque me mantiene con la adrenalina alta», dice Tomáška.

    Melanie Ortiz Álvarez de la Campa de pie en un escenario dando una presentación en la Universidad de Brown.

    Melanie Ortiz Álvarez De La Campa ofrece una presentación en la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island. Crédito: Departamento de Comunicaciones de la Universidad de Brown.

    La docencia no se limita a proporcionar material didáctico: también implica ofrecer consejos prácticos. «¿Cómo eras hace años? ¿Qué habrías necesitado más en aquel entonces?», preguntó Olesia Platonova, candidata a doctora en neurociencia cognitiva en el Instituto Pasteur de París.

"La forma de empezar es dejar de hablar y empezar a hacer" — 

Walt Disney.


Jaime Pérez Posada 

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