miércoles, 14 de octubre de 2026

Miércoles del Retail y La adolescencia a la luz de Schopenhauer: Lo que somos, tenemos y mostramos...

Miércoles del Retail  y  La adolescencia a la luz de Schopenhauer: Lo que somos, tenemos y mostramos...


Una obra de arte nunca se termina, solo se abandona.

Leonardo da vinci

800 tiendas y una señal que el comercio minorista latinoamericano NO puede ignorar Dollarcity acaba de alcanzar un nuevo hito en su expansión.

 Igomeze

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La apertura de su tienda número 800, ubicada en Guadalajara, México. Más que una cifra para celebrar, este logro refleja la velocidad con la que están creciendo en América Latina los formatos comerciales enfocados en precios accesibles, conveniencia y un surtido cuidadosamente seleccionado.

 

Las cifras ayudan a entender la magnitud del avance: En junio de 2025, Dollarcity tenía 658 tiendas.

Para junio de 2026, la red había llegado a 781 establecimientos. Esto representa 123 tiendas adicionales en doce meses y un crecimiento aproximado del 18,7 % en su red física.

Durante el segundo trimestre de 2026, sus ventas crecieron un 30 % frente al mismo periodo del año anterior.

Entre abril y junio abrió 29 tiendas netas, más del doble de las 14 incorporadas en igual periodo de 2025. En septiembre alcanzó finalmente el hito de los 800 establecimientos.

Colombia es el corazón de la operación regional Al cierre de junio de 2026, las 781 tiendas de Dollarcity estaban distribuidas así:

Colombia: 432 tiendas

Guatemala: 124 tiendas

 Perú: 116 tiendas

El Salvador: 88 tiendas

México: 21 tiendas

Colombia concentraba aproximadamente el 55 % de toda la red, confirmándose como el mercado más importante para la compañía en América Latina. La siguiente meta también es ambiciosa Dollarcity proyecta alcanzar 1.050 tiendas en 2031 en sus cuatro mercados originales: Colombia, Guatemala, Perú y El Salvador.

La expansión de México se administra por separado. Una lectura acertada del consumidor latinoamericano, cada vez más cuidadoso con su presupuesto.

Una escala regional que fortalece la negociación, el abastecimiento y la rotación del inventario.

Este crecimiento también deja una advertencia para el resto del sector: competir ya no consiste únicamente en abrir más puntos de venta. Los comercios tradicionales tendrán que revisar su arquitectura de precios, la productividad de cada categoría, el tamaño de sus surtidos, la velocidad de rotación, la disponibilidad de inventario y la claridad de su propuesta de valor.

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El verdadero logro de Dollarcity no es solamente haber alcanzado 800 tiendas.

Es haber convertido una promesa sencilla, encontrar productos útiles a precios convenientes, en un modelo regional con capacidad de expansión.

En tiempos de presión sobre el bolsillo, la accesibilidad deja de ser un atributo secundario y se transforma en una ventaja competitiva. ¿Estamos frente a uno de los modelos que redefinirá el comercio minorista latinoamericano durante la próxima década?


Investigación: 

Las marcas blancas alcanzan una cuota del 50% en los principales mercados de bienes de consumo de alta rotación en Europa... 

Una tendencia muy cercana para Colombia y Latinoamerica JaimePepo

Los productos de marca propia alcanzaron una cuota de mercado histórica en los principales mercados europeos, impulsados por la inflación, las compras digitales y los comportamientos de compra basados en la inteligencia artificial.

Por primera vez, las marcas blancas de los minoristas han alcanzado el 50 % de las unidades vendidas en los principales mercados europeos de bienes de consumo de alta rotación (Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España y Reino Unido), lo que supone un punto de inflexión estructural para el sector.

Según el último análisis de Circana, el crecimiento se ha mantenido constante desde 2021, con un incremento de más de tres puntos porcentuales. Se prevén nuevos avances en 2026, impulsados por la persistente presión inflacionaria y la continua evolución de las compras digitales.

CUOTAS DE MERCADO Y RENDIMIENTO

En varios países, los productos de marca blanca ya representan más de la mitad del volumen total.

País
Participación en el volumen (%)
Participación en el valor (%)

España
Volumen 59%
Valor       52%

Países Bajos
56%
55%

Alemania
52%
44%

Reino Unido
52%
44%

Francia
46%
36%

Italia
36%
31%

¿POR QUÉ EXISTE UNA DIFERENCIA TAN GRANDE ENTRE LOS PRINCIPALES PAÍSES EUROPEOS?

País
Brecha volumen/valor
(Puntos porcentuales)
Interpretación

Alemania
8%
Dominio de los descuentos duros:
El "efecto Aldi/Lidl" mantiene los precios extremadamente bajos; las marcas blancas son la opción por defecto para los compradores que buscan ahorrar.

Reino Unido
8%
Expansión Premium:
Si bien la diferencia es amplia debido a las intensas guerras de precios, los minoristas del Reino Unido lideran en marcas propias "premium", lo que les ayuda a mantener un alto volumen de ventas.

Francia
10%
Presión promocional:
Francia presenta la mayor brecha. Las marcas nacionales utilizan promociones agresivas para competir, lo que obliga a las marcas blancas a bajar aún más los precios para mantenerse relevantes.

España
7%
Alta lealtad:
Minoristas como Mercadona han creado marcas propias en las que los consumidores confían tanto como (o más que) las marcas nacionales.

Italia
5%
Patrimonio de la marca:
La brecha es menor porque las marcas blancas aún no han penetrado en categorías de mayor valor, como los productos frescos de charcutería o los productos especializados.

Países Bajos
1%
Captura de valor:
Una eficiencia asombrosa; las marcas blancas tienen aquí precios y posicionamiento prácticamente idénticos a los de las marcas nacionales.

LA INFLACIÓN Y LA IA ACELERA EL CRECIMIENTO

El crecimiento está estrechamente ligado al entorno macroeconómico. El aumento del coste de la vida está empujando a los hogares hacia alternativas más asequibles, mientras que los fabricantes de marcas reconocidas siguen repercutiendo las subidas de precios.

Otros factores que impulsan el crecimiento son las compras en línea y la inteligencia artificial. Los entornos minoristas impulsados por IA priorizan cada vez más los productos que ofrecen la mejor relación calidad-precio, lo que favorece indirectamente a las marcas blancas.

LOS MINORISTAS EJECUTAN UNA ESTRATEGIA GANADORA

Circana, que realiza un seguimiento de millones de referencias en más de 230 categorías de productos de gran consumo, destaca cómo los minoristas han logrado mantener precios competitivos al tiempo que garantizan una alta calidad.

Al mismo tiempo, la oferta se ha ampliado para incluir líneas premium y productos innovadores, lo que ha ayudado a que los productos de marca propia vayan más allá de su posicionamiento tradicional en cuanto a valor.

Las marcas blancas también están captando tendencias clave de consumo, como productos para la salud, alimentos ricos en proteínas y nutrición funcional. 

Esta agilidad permite a las marcas minoristas superar a los fabricantes tradicionales. La comunicación digital resulta igualmente crucial. Plataformas de redes sociales como TikTok permiten a los minoristas llegar a consumidores más jóvenes, quienes tienden a ser menos fieles a las marcas consolidadas.

GUERRA DE PRECIOS Y PRESIÓN PROMOCIONAL

El sector está experimentando una creciente presión promocional. Actualmente, el 34 % de las ventas de fabricantes de marcas reconocidas se realizan mediante promociones, en comparación con sólo el 14 % de las marcas blancas, lo que pone de manifiesto una estrategia de precios mucho más agresiva por parte de los productores. Sin embargo, esta fuerte dependencia de las promociones resulta cada vez más insostenible, especialmente en un contexto de márgenes ya reducidos.

CATEGORÍAS CLAVE DE CRECIMIENTO

El crecimiento de las marcas blancas está impulsado principalmente por el sector de alimentos y bebidas, con un desempeño particularmente sólido en comidas preparadas, refrigerios, bebidas y productos lácteos.

El segmento del agua mineral también es muy dinámico, impulsado por precios competitivos, promociones impactantes, ediciones limitadas y estrategias de marketing específicas. Por el contrario, las categorías de productos no alimenticios siguen enfrentándose a una mayor competencia por parte de fabricantes de marcas reconocidas.

PERSPECTIVA

Se prevé que las tensiones geopolíticas y el aumento de los costes en toda la cadena de suministro —desde fertilizantes y materias primas hasta transporte y distribución— intensifiquen aún más la crisis del coste de la vida en la segunda mitad del año.

En este contexto, los productos de marca blanca están llamados a reforzar su ventaja competitiva, transformando los hábitos de compra de los consumidores europeos de forma estructural y duradera.


La adolescencia a la luz de Schopenhauer: Lo que somos, tenemos y mostramos


La teoría de Schopenhauer sobre lo que uno es, lo que uno tiene y lo que uno representa ofrece una perspectiva para comprender la identidad durante la adolescencia. 

Frente a las comparaciones, las posesiones materiales y las etiquetas sociales, las autoras nos invitan a reconocer el valor de la voluntad y la identidad propia.

Valentina Aranguré Gárate, Sofía Valentina López Álvarez e Indira Sofía Soria Morales


Tuve el placer de escribir este artículo en conjunto con dos de mis alumnas de segundo grado de preparatoria, Sofía y Valentina; ambas adolescentes y yo, que en algún momento de mi vida también lo fui. 

La adolescencia es una bella etapa de la vida, llena de descubrimientos y nuevas experiencias, pero también es una etapa complicada, ya que, como individuos, comenzamos a desarrollar nuestra propia identidad (lo que uno es).

El problema es que, en ese periodo de construcción, ni siquiera estamos seguras ni seguros de quiénes somos. Es común que surjan dudas a medida que se viven cambios físicos y emocionales y, al mismo tiempo, una intensa necesidad de pertenecer. Todo ello nos lleva a poner a prueba los conocimientos que tenemos hasta ese momento y nuestros propios valores, para así abrirnos paso en un camino desconocido y lleno de incertidumbre.

Platicando con mis alumnas, recordamos lo duro que puede ser cuando no estamos conscientes de nuestra identidad (lo que uno es). Desde la perspectiva de Sofía, durante la adolescencia, es casi imposible evitar las “incómodas comparaciones” dentro de la escuela, al estar rodeada de más personas de su misma edad.

El primer choque de realidad lo tuvo cuando entró a estudiar como alumna becada en una preparatoria privada; anteriormente, había estudiado sólo en escuelas públicas. Comenzó a notar el contraste entre el estilo de vida de otras personas y el suyo; especialmente en lo que a cosas materiales se refiere (lo que uno tiene). También sintió un estrés adicional por mantener su promedio y conservar su beca. 

Saber que otros estudiantes no tienen esa preocupación la hizo consciente de que no todos tienen acceso a las mismas oportunidades ni viven en las mismas circunstancias.

Durante la adolescencia, la percepción que las personas tienen de nosotros (lo que uno representa) puede llegar a influir significativamente en nuestras decisiones, gustos y forma de relacionarnos. Por ejemplo, cuando comenzamos a cuestionar o modificar las actividades que disfrutamos hacer debido al temor de ser juzgados o juzgadas, de no encajar o de recibir una opinión negativa de las personas de nuestro entorno. 

Esto mismo fue lo que experimentó Valentina cuando estuvo cerca de dejar de realizar actividades que disfrutaba con el propósito de agradar a los demás y evitar una percepción negativa de su persona.

De la teoría filosófica a la práctica

Como docente de preparatoria, me parece sumamente relevante abordar en clase la teoría del filósofo alemán Schopenhauer: “Lo que uno es, lo que uno tiene y lo que uno representa”.

 Desde el inicio de este artículo, hemos abordado los elementos principales de su aportación filosófica aplicados en la práctica. Si yo hubiera conocido o estudiado el tema durante mi etapa de preparatoria, me hubiera sentido más tranquila conmigo misma. Por ello, llegué a la conclusión de que debía compartir y escribir sobre el tema, pero en conjunto con mis estudiantes. De los casi 90 adolescentes, solamente dos chicas quisieron participar —lo cual, para el mundo actual, me pareció maravilloso—. Henos aquí.

Lo que uno es

Arthur Schopenhauer desarrolló una de las teorías más influyentes sobre la identidad humana, una teoría que gira en torno a la pregunta fundamental: ¿Qué somos realmente? Para el filósofo, lo que uno es no se define por la razón, por la moral o por la posición social, sino por una fuerza más profunda que habita detrás de todas nuestras acciones: la voluntad. Al mismo tiempo, vivimos en un mundo que solo podemos experimentar a través de nuestra percepción individual, aquello que él llamaba la representación.

Para comprender lo que somos, Schopenhauer señala que primero debemos reconocer que toda nuestra existencia se mueve por un impulso interno, ciego y constante, algo que no elegimos pero que nos define. Él afirma que “la voluntad es la esencia de nuestro ser, el núcleo íntimo que se revela en cada deseo y movimiento”. Esto implica que lo que uno es no es una construcción externa, sino una fuerza vital que actúa antes que cualquier pensamiento o reflexión.

Logré comprender mejor esta idea cuando observé la vida cotidiana como estudiante de preparatoria que soy. En la escuela, cada uno vive experiencias diferentes, incluso dentro del mismo salón. Todos convivimos en el mismo espacio, recibimos las mismas clases y escuchamos las mismas instrucciones, sin embargo, las interpretaciones, reacciones y motivaciones varían profundamente entre cada uno de nosotros. Esta diferencia no es casual. Para Schopenhauer, surge porque cada persona tiene una voluntad y una representación única del mundo.

La voluntad es lo que uno es en el sentido más profundo. No es la personalidad aprendida, ni la imagen pública, ni los comportamientos que mostramos para encajar, sino esa fuerza interna que impulsa nuestros deseos y decisiones. Él afirma que “el ser humano es, ante todo, voluntad que quiere”.

En el contexto escolar, esta voluntad la veo manifestada en la motivación que se tiene para estudiar o para esforzarte por mejorar tus calificaciones, o incluso, simplemente por seguir adelante —que es lo que más cuesta hacer y tenemos que regresar, una y otra vez, a lo que uno es—.  No importa si alguien es considerado “popular”, “gracioso”, “tímido” o “del grupo de los inteligentes”, estos son solo roles sociales de cómo otros nos perciben, pero no determinan lo que eres en esencia.

Por ejemplo, dos estudiantes podemos tener el mismo promedio, pero uno estudia tres horas al día porque desea profundamente superarse, mientras que el otro lo hace solo por presión externa. La acción externa es la misma, pero lo que son como individuos es distinto, porque la voluntad detrás de su comportamiento es distinta. Como dice Janaway, en Schopenhauer la identidad no se define por lo que hacemos, sino por aquello que impulsa lo que hacemos, antes de cualquier justificación.

Lo que uno tiene

Dentro de la filosofía de Schopenhauer, lo que uno tiene hace referencia a todo tipo de bienes y propiedades que poseemos. Esta idea puede aplicarse en distintos contextos de nuestra vida cotidiana, tal y como lo es toda nuestra etapa educativa.

En estos bienes se integran desde pequeñas pertenencias hasta herramientas más grandes que nos ayudan a facilitar actividades. 

Cuando esta idea se manifiesta dentro de las aulas, podemos decir que los bienes materiales que resultan más comunes son los distintos dispositivos electrónicos que nos ayudan en trabajos académicos, ropa, cuadernos, lápices u otros recursos, e incluso el medio de transporte que utilizamos para llegar a la escuela.

En este sentido, la influencia que tienen las posesiones materiales en nuestra etapa educativa es cada vez más notoria, considero que esto es debido al aumento de uso de las tecnologías, pues hoy en día, todo está expuesto en redes sociales.

Durante la adolescencia, nos encontramos en una etapa crítica de nuestro desarrollo y somos muy fáciles de dejarnos influenciar por lo que vemos. De acuerdo con una investigación realizada por los psicólogos Jean M. Twenge y Tim Kasser (2013), el anhelo por obtener bienes materiales ha aumentado a lo largo de las generaciones, asociado con el crecimiento del consumismo juvenil y la propagación de publicidad a públicos de nuestra edad.También mencionan que, entre los estudiantes de preparatoria analizados, conforme incrementa la importancia de conseguir cosas materiales, disminuye la disposición al trabajo necesario para conseguirlas. Quienes presentan un nivel elevado de materialismo tienden a ser menos felices que aquellas personas que no se enfocan tanto en obtener posesiones.

En la vida escolar, toda esta problemática la veo reflejada en la constante comparación que existe respecto a los objetos que son utilizados por los estudiantes dentro y fuera de las aulas. Lo que uno tiene suele tomar más importancia de la que debería, llegando incluso a afectar de manera negativa en el autoestima y en la motivación de los estudiantes, distorsionando la manera en la que los adolescentes nos percibimos entre nosotros mismos, muchas veces clasificando a quienes poseen más cosas de alto valor y a quienes no. Dejando de lado lo que uno es.

“El materialismo es la filosofía del sujeto que se olvida de tenerse en cuenta a sí mismo”.  — Arthur Schopenhauer (1819).

En este contexto, la identidad de quienes disponen de menos objetos materiales se vuelve frágil, pues comienzan a centrarse en lo que no tienen y creen que les hace falta. Por otro lado, algunos estudiantes que sí disponen de ciertas pertenencias pueden sentirse “superiores” y formar grupos de acuerdo con el estatus material.

En un ambiente en donde lo que tienes comienza a ser lo que define tu identidad, tiende a volverse tenso y frustrante. Sin embargo, es importante tener en cuenta que todo esto es efímero, pues con el tiempo los objetos se desgastan, pasan de moda o dejan de importar. Y, lo más importante, no nos definen, o al menos, no debería de ser así.

Lo que uno representa

Si la voluntad es lo que somos, la representación es cómo creemos que somos.

Schopenhauer explica que “el mundo es mi representación” lo cual significa que cada quien vive la realidad desde su propia interpretación. Así, nuestra identidad también se construye dependiendo de cómo percibimos la reacción de los demás, el ambiente del salón, los comentarios de los maestros o la dinámica con nuestros compañeros.

En la preparatoria, esta representación se refleja en categorías sociales que se forman casi automáticamente: los “extrovertidos”, los “cool”, los “serios”, los “callados”, los “inteligentes”. Estas etiquetas influyen en la forma en que actuamos. No porque definan quiénes somos en esencia, sino porque moldean la manera en que percibimos nuestras posibilidades y limitaciones.

Un estudiante considerado “popular” puede sentir seguridad en sí mismo y participar más, no porque su voluntad sea más fuerte, sino porque la representación que tiene del salón le favorece. Del mismo modo, alguien etiquetado como “el sabelotodo” puede sentirse presionado o aislado, no porque su voluntad sea débil, sino porque la representación del entorno le produce tensión.

El problema, como diría Schopenhauer, es que muchos confunden esta representación con su identidad real. 

Como explica Young (2005), el error humano más común es creer que somos lo que el entorno devuelve, cuando en realidad eso es solo la superficie. En la vida escolar, la identidad se negocia constantemente. La forma en que un estudiante es tratado por su grupo puede fortalecer o debilitar su voluntad. No porque cambie lo que es, sino porque cambia la percepción que tiene de sí mismo.

Por ejemplo, un estudiante con una voluntad fuerte —que desea aprender, que tiene metas claras, que quiere crecer— puede perder motivación si su entorno es hostil o si siente que su esfuerzo no es valorado. Schopenhauer explica que la voluntad necesita condiciones favorables para expresarse completamente, ya que “actúa siempre en el marco de las representaciones que el individuo sostiene”.

De igual forma, un estudiante con una voluntad más débil puede verse impulsado a mejorar si el grupo lo motiva, lo apoya o lo inspira. Esto demuestra que el salón de clase no solo es un lugar académico, sino un espacio donde la identidad está en construcción constante.

“Somos seres que se interpretan a sí mismos según los reflejos que reciben de los otros”. — Walter Kaufmann (1978).

Schopenhauer (2010) nos invita a reconocer que lo que uno es no depende del juicio externo, sino de la voluntad interna que impulsa nuestra vida. La escuela está llena de roles, etiquetas, comparaciones y expectativas, pero ninguna de ellas define realmente lo que somos en esencia. Comprender esto es liberador: significa que tu identidad no depende de si eres popular, reservado, brillante, creativo o tímido, sino de la fuerza de tu voluntad y de cómo decides actuar frente al mundo que interpretas —aquí se reafirma lo que la profesora comentaba sobre sentir paz después de comprender a Schopenhauer—.

En un ambiente escolar donde la comparación es constante, esta perspectiva permite vernos con más compasión y autenticidad. Todos estamos viviendo desde voluntades diferentes y representaciones distintas. Ser conscientes de ello nos ayuda a entendernos mejor y a entender a los demás.

Reflexiones finales de las estudiantes

Nosotras, como alumnas, con toda honestidad, creemos que la teoría de Schopenhauer encaja demasiado bien con lo que vivimos en la preparatoria. 

Sabemos que somos personas inteligentes, responsables y que siempre intentamos dar lo mejor, pero a veces, sentimos que nuestro entorno escolar no nos deja avanzar como quisiéramos. Los comentarios, la envidia y la actitud de ciertas personas en nuestros salones sí nos afectan más de lo que nos gustaría admitir.

Hay días en los que, por más fuerte que sea nuestra voluntad, terminamos dudando de nosotras mismas, porque la representación que recibimos de nuestro grupo nos hace sentir fuera de lugar. Aun así, intentamos recordar que lo que somos no depende de ellos, que nuestra esencia no está en cómo nos tratan, sino en ese impulso interno que nos ha llevado hasta aquí. Aunque duela y aunque a veces nos sintamos pequeñas, sabemos que nuestra voluntad va a pesar más y que algún día todo este esfuerzo va a tener sentido.

También, siendo adolescentes, se suele enfocar nuestro valor en las cosas materiales que poseemos. Hemos notado que en nuestra escuela —y probablemente en otras sea similar—  entre estudiantes existe una comparación respecto a los celulares, laptops, ropa, zapatos, etc., que cada uno lleva a clases. Particularmente, nosotras evitamos fijarnos en eso, pero es sabido que a algunos compañeros y compañeras les afecta y les genera cierta inseguridad al tener “menos” que otros, hasta el punto de pensar que necesitan más cosas para “encajar”. Por otro lado, algo completamente visible, es que sí hay una gran separación de grupos de amigos según lo que tienen; esto suele verse reflejado en dónde y con quiénes se sientan, los lugares a los que salen, las actividades que realizan, entre otros. Todo esto muestra, sin darnos cuenta, que se les da más importancia a las pertenencias que a lo que verdaderamente conforma nuestra identidad.

Invitación de la profesora

A lo largo de este artículo redactado en mayor parte por mis estudiantes, prevalece la idea de que, aun sabiendo que somos valiosos y valiosas, lo importante es lo que uno es, a veces nos olvidamos de eso y recurrimos a la comparación de lo que uno tiene y lo que uno representa, a ese ruido externo que no nos deja voltear al centro de nosotras mismas. Entonces, considero relevante transmitir a nuestros estudiantes —cualquiera que sea la materia que impartas — la importancia de recordar lo que uno es, en estos tiempos tan superficiales y materialistas.

Acerca de las autoras

Valentina Aranguré Gárate, es estudiante de segundo año de la preparatoria Tecmilenio, campus Mazatlán.

Sofía Valentina López Álvarez, es estudiante de segundo año de la preparatoria Tecmilenio, campus Mazatlán.

Indira Sofía Soria Morales (Sofia.soria.morales@tecmilenio.mx), es docente de las materias de Conceptos y dilemas éticos y Pensamiento filosófico en la preparatoria Tecmilenio, campus Mazatlán. Egresada de la licenciatura en Derecho por la Universidad Panamericana campus Guadalajara y maestra en Administración de empresas área de Mercadotecnia por la universidad Tecmilenio campus Mazatlán.


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Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

Formación incluyente para el Retail

Móvil: 313 721 8036

Siganme en X  como : @jaime_pepo

Medellín, Colombia



miércoles, 7 de octubre de 2026

Miércoles del Retail y Casi todo el mundo gira inconscientemente hacia la izquierda al caminar, y aún no sabemos por qué

Miércoles del Retail  y  Casi todo el mundo gira inconscientemente hacia la izquierda al caminar, y aún no sabemos por qué


Hasta que no hagas consciente lo inconsciente, este dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino...
Carl Jung 

Chile: Don Salva vs. Mass: La nueva batalla minorista sudamericana por el comprador de barrio

El sector minorista sudamericano está experimentando una profunda transformación impulsada por la inflación y la necesidad de eficiencia operativa. En este nuevo contexto, los consumidores han modificado sus prioridades y ahora buscan principalmente precios bajos y ubicaciones convenientes. Este cambio ha consolidado el modelo de descuento agresivo como el formato dominante en la región. Las grandes cadenas minoristas se ven obligadas a replantear sus estrategias para evitar perder cuota de mercado en el consumo diario.

La competencia ya no se define por los megamercados, sino que se ha trasladado al comercio de barrio. Las tiendas pequeñas, con alta rotación de productos y precios bajos, se han convertido en el principal campo de batalla del sector. Este cambio estructural está redefiniendo la forma en que las familias abastecen sus hogares y ha generado una competencia directa por el gasto diario de los consumidores.

Don Salva contra Mass: Confrontación directa a nivel vecinal

En este contexto, surge una nueva rivalidad regional entre Don Salva (propiedad de Cencosud) y Tiendas Mass (filial del grupo Intercorp). Ambos formatos compiten por el mismo objetivo: dominar las compras diarias en zonas residenciales. Mientras que Mass ya ha establecido una extensa red en Perú, Don Salva apenas comienza su expansión en Chile. La clave de esta competencia reside en quién logre captar primero al consumidor de barrio.

Las grandes superficies representan uno de los ejemplos más exitosos de venta minorista de descuento en la región. Su rápido crecimiento en Perú ha superado las mil tiendas, redefiniendo el panorama del comercio de barrio. Su estrategia se basa en tiendas pequeñas, un surtido de productos limitado y precios altamente competitivos. Este modelo ha demostrado una gran capacidad de penetración en barrios urbanos y de clase trabajadora.

Por otro lado, Don Salva representa el nuevo intento de Cencosud por incursionar en este mismo mercado competitivo. El formato busca distanciarse de la imagen tradicional del grupo y centrarse en el ahorro extremo. Las tiendas operan en espacios más reducidos y están estratégicamente ubicadas en zonas densamente pobladas de Chile.

El modelo de Don Salva se basa en la promesa de "precios permanentemente bajos". A diferencia de los supermercados tradicionales, elimina la dependencia de promociones a corto plazo. Su surtido de productos es reducido pero cuidadosamente seleccionado para satisfacer las necesidades básicas de compra del hogar, buscando la máxima eficiencia en cada metro cuadrado de operación.

La expansión del modelo de descuento estricto en la región.

En los últimos años, Colombia y Perú se han convertido en un campo de pruebas para el modelo de descuento agresivo. En estos mercados, los consumidores han adoptado masivamente las tiendas de bajo costo, impulsando una reestructuración integral del sector minorista.

Colombia se erige como uno de los ejemplos más consolidados de este modelo en la región. La entrada de cadenas como D1, Ara e Ísimo ha transformado la estructura del comercio minorista, convirtiendo el descuento extremo en el formato dominante del consumo diario.



EE. UU.: La incursión de ALDI en las comidas preparadas: disciplina en el surtid

La cadena de supermercados de descuento ALDI US se adentra en un sector del que se ha mantenido al margen durante cinco décadas. A partir de octubre, lanzará su primera línea propia de comidas preparadas bajo la marca ALDI: siete productos en total, cinco raciones individuales por menos de 8 dólares y dos bandejas familiares por menos de 15 dólares. 

Estará disponible en todo el país a partir de enero, según el propio anuncio de la compañía. A primera vista, parece una simple ampliación de su surtido. Sin embargo, desde la perspectiva de los grandes descuentos, se trata de una de las pruebas estratégicas más interesantes que ALDI US se ha planteado en años.

Por qué esto no es "un SKU más"

Los lectores habituales de este blog reconocerán la tensión de inmediato: los descuentos agresivos se basan en un surtido pequeño y disciplinado donde cada producto tiene un volumen enorme, y ese volumen es lo que proporciona el poder de negociación y la rotación de inventario de los que depende todo el modelo. 

Las comidas preparadas rompen varias de las premisas habituales de ese modelo a la vez. Tienen una vida útil corta, requieren una cadena de suministro y un control de calidad más estrictos que las marcas blancas de larga duración y, lo que es crucial, compiten menos por el precio unitario que por la comodidad y la frescura percibida. Esa es una propuesta de valor diferente a la de "misma calidad, precio más bajo", que ha sido el lema de ALDI desde 1976.

Así pues, la verdadera cuestión no es si ALDI puede conseguir siete referencias de comidas preparadas a bajo precio, sino si esta categoría merece un lugar en el surtido y, en caso afirmativo, qué papel debería desempeñar.

Rol antes que rango

Esta es precisamente la disciplina que hemos defendido en publicaciones anteriores: la pregunta no es "¿cómo añadimos más SKU?", sino "¿dónde mejora esta categoría la rentabilidad o la propuesta de la tienda?". Las comidas preparadas no están ahí para defender un precio inicial: ALDI ya domina ese segmento. Tampoco están ahí para fragmentar la demanda en un segmento saturado, ya que ALDI entra con siete artículos, no con setenta. Lo que hacen es defender una ocasión de compra específica que ALDI históricamente ha cedido por completo a los supermercados tradicionales y a los restaurantes de comida rápida: el momento de "demasiado cansado para cocinar, demasiado preocupado por el precio para pedir comida para llevar". 

Kroger y Albertsons han dominado esa ocasión durante años con sus propias marcas de comidas preparadas, y es una de las pocas razones que quedan para que un comprador sensible al precio aún evite ALDI un martes por la noche.

Siete SKU es el indicador

Esto no es que ALDI se esté expandiendo gradualmente a una gama más amplia de comidas preparadas como lo haría un supermercado estadounidense convencional: mostrador de charcutería, barra de ensaladas, asador, pared de comida para llevar. Cabe destacar que Aldi China adoptó un enfoque diferente desde el principio. Cuando Aldi entró en China en 2019, su formato de tienda debut se construyó explícitamente en torno a productos frescos y comidas preparadas como pilar fundamental, no como un añadido años después. Esto no es tanto un paralelismo que ALDI EE. UU. esté siguiendo ahora, sino más bien un recordatorio de que las "comidas preparadas" pueden ocupar un lugar desde secundario hasta fundamental en el modelo de descuento, dependiendo del mercado al que se dirija. La versión de ALDI EE. UU. se acerca deliberadamente al extremo secundario: una prueba cuidadosamente seleccionada de dos categorías estrella —boles ricos en proteínas y bandejas familiares para hornear— posicionadas para satisfacer una ocasión específica sin llevar a la tienda a la complejidad de una vitrina de charcutería que rompería su modelo operativo. 

Eso es disciplina en el surtido exactamente en el sentido que hemos descrito anteriormente: no "cero SKU", sino los pocos adecuados, que realmente funcionan.

Dónde reside el verdadero riesgo

El riesgo no reside en las siete referencias de productos en sí, sino en el drástico cambio en la distribución y el control de calidad que implican. Las comidas refrigeradas de corta duración requieren una cadena de frío, ciclos de distribución más ajustados y una disciplina de inventario mucho más estricta que la de un producto de marca propia no perecedero. 

Se trata de una capacidad operativa totalmente distinta a la que ALDI ha utilizado para desarrollar su red en EE. UU., y llega justo cuando la cadena está abriendo aproximadamente 180 nuevas tiendas en 2026 y avanzando hacia una imagen de marca propia uniforme en todo el surtido. 

La clave está en la secuenciación: añadir una nueva categoría, que exige una gran capacidad operativa, a una red que crece rápidamente y, al mismo tiempo, renueva su arquitectura de marca propia. No se trata de si las siete referencias de comidas encontrarán espacio en los estantes, sino de si la red de centros de distribución y los sistemas de control de calidad podrán absorber esta categoría al mismo ritmo que se abren las nuevas tiendas.

La señal de marca propia que subyace a todo esto.

También vale la pena leer esto junto con la iniciativa más amplia de ALDI EE. UU. para poner su marca principal en una mayor parte de su surtido de marca propia, una estrategia que tiene un paralelismo actual en China. 

La reciente ola "Product Power" de ALDI China añadió más de 200 artículos nuevos, aproximadamente el 90 % de ellos con la marca propia de ALDI directamente, y esta marca propia ahora representa cerca del 90 % de la mezcla total de SKU de ALDI China. Las comidas preparadas son posiblemente la categoría que genera mayor confianza para un minorista: a nadie le preocupa demasiado que una lata de frijoles de marca propia no cumpla con las expectativas, pero una cena familiar es una transacción de confianza diferente. 

Si ALDI EE. UU. tiene la suficiente confianza en la credibilidad de su marca propia como para liderar con su propia marca aquí, eso dice más sobre el alcance de la marca entre los consumidores estadounidenses que la propia línea de comidas, y pone al mercado estadounidense en sintonía con la estrategia de marca principal que ALDI ya está implementando con fuerza en China. Se trata de una marca propia concebida como una arquitectura de categoría deliberada, no como una alternativa más barata situada junto a la marca; precisamente esa es la distinción que determina si la incorporación de un nuevo producto al surtido refuerza el ciclo virtuoso o compite silenciosamente contra él.

Casi todo el mundo gira inconscientemente hacia la izquierda al caminar, y aún no sabemos por qué
Assistant Professor, Universidad de Navarra
Catedrático de Física de la Materia Condensada, Universidad de Navarra
Professor of Applied Physics, Universidad de Navarra

Esta historia comenzó, como tantas otras en la historia de la ciencia, con algo que no estábamos buscando.

En 2020, durante la pandemia de covid-19, estábamos estudiando una cuestión práctica: ¿cómo se mueven las personas en un espacio cerrado cuando se les pide que mantengan la distancia entre ellas? Al ver las grabaciones una y otra vez, nos dimos cuenta de algo extraño: casi todos los participantes caminaban en círculos que giraban en la misma dirección, siempre en sentido antihorario. Y lo más curioso de todo es que ninguno de ellos parecía haberse dado cuenta de que lo estaban haciendo.

Esa observación nos llevó a emprender una investigación de cinco años para averiguar por qué los seres humanos se comportan de esta manera.

El efecto en sí mismo es fácil de describir. Si dejamos que una multitud deambule por un espacio cerrado sin un destino concreto, poco a poco empieza a girar, casi siempre hacia la izquierda. Nadie dirige ese movimiento. Nadie lo decide.

Para un físico, esto parece un ejemplo clásico de “comportamiento emergente”: un patrón colectivo que surge de innumerables pequeñas interacciones, ya sea entre individuos o entre estos y su entorno. Estas eran nuestras dos hipótesis principales, que intentamos validar por separado.

No era la sala

Nuestra primera sospecha se basaba en la interacción entre los peatones y las paredes de la sala. Un estudio anterior de neurociencia había descubierto que las personas diestras tienden a girar a la izquierda y las zurdas, a la derecha, un sesgo sutil relacionado con pequeñas diferencias entre las dos mitades del cerebro. Dado que la mayoría de nuestro grupo original era diestra, era razonable plantear la hipótesis de que el remolino colectivo no era más que la suma de las preferencias individuales, convertida en un bucle por las paredes que les rodeaban.

Para comprobarlo, diseñamos un nuevo experimento que comenzaba incluso antes de que el grupo se reuniera en el recinto. Uno a uno, los voluntarios caminaban en línea recta hacia una pared y registrábamos en qué dirección giraban al llegar allí.

Al conocer la preferencia de cada uno, pudimos clasificar a las personas según esta característica y observar el resultado. Si las paredes y la lateralidad fueran la respuesta, un grupo de zurdos o, mejor aún, de personas que giraran exclusivamente a la derecha, acabaría invirtiendo la rotación y se movería en el sentido de las agujas del reloj. Pero eso nunca ocurrió. Tanto si llenábamos la sala con personas que giraban a la derecha como con zurdos, el sesgo en sentido contrario a las agujas del reloj se mantenía.

Quizá la presencia de las paredes en sí misma fuera la causa de este efecto de desviación. Para averiguarlo, trasladamos el experimento al aire libre, a un patio escolar muy amplio de 3 000 metros cuadrados, sin muros perimetrales, y dejamos que más de un centenar de adolescentes caminaran sin nada que los guiara. El efecto de rotación no solo se mantuvo, sino que se intensificó. Evidentemente, la sala no tenía la culpa.

No era la cultura

Eso nos dejaba con nuestro segundo sospechoso: la forma en que interactuamos entre nosotros. Cuando dos peatones se encuentran de frente, cada uno se aparta, lo que da lugar al conocido fenómeno de la formación de carriles.

Pero el lado que elegimos no es aleatorio, y suele estar determinado por la parte de la carretera por la que circulan los vehículos. En España, al igual que en el resto de Europa continental, nos apartamos hacia la derecha, lo que deja algo de espacio a nuestra izquierda para que la persona que viene en sentido contrario haga lo mismo.

Quizás, razonamos, el origen del movimiento en sentido antihorario no era más que una manifestación de este fenómeno. Si los peatones tienden a apartarse hacia la derecha en cada interacción, acabarán caminando con la pared a la derecha, moviéndose en sentido antihorario. Si esto fuera cierto, una multitud japonesa debería girar en sentido horario porque, en Japón, la gente conduce y se aparta hacia la izquierda, y la formación de carriles se produce en el lado opuesto al de España.

Vista aérea del patio de un colegio, con puntos de colores que representan a las personas en movimiento.
Una imagen de uno de nuestros estudios, en la que se aprecia claramente la tendencia general hacia una espiral en sentido antihorario (en azul). Los autores

Nos pusimos en contacto con un colega de Tokio, convencidos de que él observaría que la multitud giraba en el sentido de las agujas del reloj. Los nuevos experimentos se saldaron con un nuevo fracaso. La multitud japonesa giró en sentido antihorario, por lo que nuestra hipótesis era errónea.

Aún quedaba una explicación cultural: un hábito adquirido en algún momento, como la dirección antihoraria en la que se construyen casi todas las pistas de atletismo. Así que recurrimos a los niños de la guardería, que apenas han comenzado a asimilar las convenciones de los adultos. Lejos de desaparecer, su tendencia en sentido antihorario fue la más marcada que medimos en cualquier lugar.

La respuesta está dentro de nosotros

Si no se trata del grupo, del entorno ni de nuestros hábitos sociales, solo quedaba una posibilidad: una característica puramente individual, algo biomecánico o arraigado en el cerebro.

Para comprobarlo, pedimos a más de 200 voluntarios que caminaran solos, de uno en uno, en un recinto vacío. Sin nadie con quien chocar y sin una multitud a la que seguir, una clara mayoría siguió moviéndose en sentido antihorario.

Durante décadas, nuestro campo había dado por sentado que patrones colectivos como este surgen de las interacciones entre los peatones. En este caso, los datos muestran exactamente lo contrario: el patrón ya está presente en una sola persona que camina por su cuenta. De hecho, al introducir en un modelo únicamente esos datos de movimiento individual, fuimos capaces de reproducir el remolino de toda la multitud. En este caso, y al contrario de lo que ocurre en los fenómenos colectivos emergentes, el todo no es más que la suma de las partes; es exactamente lo mismo.

Y aquí está la conclusión sincera: seguimos sin saber el porqué de este sesgo a nivel individual. Buscamos una relación con la lateralidad (mano dominante), el pie dominante, el ojo dominante, el sexo, etc., y no encontramos nada. Los estudios con personas que caminan con los ojos vendados, que tienden a desviarse en espiral hacia un lado, apuntan a algo más profundo, tal vez a ligeras asimetrías en el oído interno que modifican mínimamente nuestro sentido de la rectitud. Pero, tal y como están las cosas, no podemos dar ninguna explicación al respecto.

En cualquier caso, saber que esa tendencia es propia del individuo y no del grupo sigue siendo valioso, y podría cambiar la forma en que modelamos y diseñamos los espacios que compartimos: lugares como aeropuertos, estaciones de tren y museos, donde es importante que el tránsito de personas sea fluido.

Esa misma inclinación hacia la izquierda se observa incluso en los animales, por ejemplo, en los bancos de peces y en las columnas en espiral de las hormigas soldado. La fuerza que empuja a un ser humano hacia la izquierda podría, en última instancia, resultar mucho más antigua que la propia humanidad.


Eres lo que haces, no lo que dices que vas a hacer...
Carl Jung

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Jaime Pérez Posada 

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