miércoles, 29 de julio de 2026

Miércoles del Retail e Innovar NO es suficiente, si la educación NO es integral...

Cordial saludo

Bienvenidos. 

Miércoles del Retail  e Innovar NO es suficiente, si la educación NO es integral...

El futuro NO es lo que esperamos sino lo que hacemos.
Gonzalo Arango.

Miniso abrirá nuevas tiendas en Colombia y prepara un formato que cambiará la experiencia de compra


Miniso mantiene su apuesta por el mercado colombiano y dio a conocer su estrategia de crecimiento en el país.

Esta incluye un plan de expansión que contempla la apertura de más tiendas, la modernización de parte de su red comercial y la posible llegada de un formato de mayor escala que ya opera en otros países.

Así la cadena, que ya superó las 100 tiendas en Colombia, tiene previsto inaugurar cuatro establecimientos adicionales antes de finalizar 2026, con lo que cerraría el año con un total de 104 puntos de venta.



Y es que según Juan Sebastián Ávila, gerente nacional de Operaciones de  Miniso   Colombia, la empresa ha logrado superar de forma constante las metas de crecimiento que se fija cada año, por lo que espera mantener esa dinámica en el mediano plazo.

¿En qué consiste la estrategia de crecimiento de  Miniso  en Colombia?

La estrategia de la compañía no se limita a aumentar el número de locales, pues también contempla la renovación de cerca de 10 tiendas para incorporar nuevos conceptos comerciales inspirados en los formatos que la marca ya desarrolla en mercados como Asia, Europa y Estados Unidos.

Entre las iniciativas que estudia la compañía se encuentra  Miniso    Land, un modelo de tienda que ofrece una experiencia de compra más inmersiva mediante espacios temáticos, mayor interacción con los productos y elementos de entretenimiento.

Y aunque el proyecto aún se encuentra en evaluación para Colombia, la empresa prevé que pueda implementarse en 2027. De concretarse, el país reforzaría su papel como uno de los mercados prioritarios para la expansión de  Miniso   en América Latina.




Por otra parte, si bien China sigue siendo uno de sus principales centros de abastecimiento, actualmente también importa mercancía desde países como India y Brasil, además de comercializar colecciones creadas por diseñadores ubicados en México exclusivamente para el mercado latinoamericano.

En concordancia, la estrategia también contempla una mayor participación de proveedores colombianos, y como ejemplo se tiene a la categoría de alimentos y snacks donde, según Silvia Martínez, gerente de segmento de  Miniso   , cerca del 95 % de los productos son elaborados por fabricantes nacionales.

Finalmente, cabe señalar además que dentro de la oferta de la cadena, los peluches siguen siendo la categoría de mayor demanda. En promedio, cada tienda comercializa alrededor de 13.000 unidades al año, mientras que los establecimientos con mejores resultados alcanzan ventas superiores a los 23.000 peluches en el mismo periodo.

Las marcas propias del negocio textil del Grupo Éxito se transforman y buscan convertirse en líderes de la moda en Latinoamérica





Arkitect dejará de ser exclusiva de los almacenes Éxito para consolidarse como una marca con identidad propia y acercarse a más clientes

Arkitect lanza su nuevo sitio: arkitect.com, así como sus nuevas redes sociales, y proyecta la apertura de tiendas durante el segundo semestre de 2026

La compañía también anunció su participación en Colombiamoda 2026 con Arkitect + Jorge Duque y Bronzini + Isabel Henao

Como antesala a la feria de moda, Grupo Éxito inauguró una pop up de Arkitect + Jorge Duque en Carulla Rosales, llevando un adelanto de la colección a Bogotá

Grupo  Éxito   anunció una nueva etapa para Arkitect, una marca que ha evolucionado, innovado y crecido junto a los colombianos desde hace 32 años, construyendo una propuesta de moda relevante, cercana y accesible. Hoy, Arkitect tiene una identidad propia que le permite dar un nuevo paso en su evolución: crecer más allá de la casa que la vio nacer.

La marca deja de ser exclusiva de los almacenes  Éxito  . Esto significa que continuará presente en las tiendas, al tiempo que ampliará su presencia a través de nuevos espacios físicos y un nuevo canal digital, reafirmando su compromiso de acercar la moda a más personas.

“Nos alegra contarles la transformación de nuestras marcas propias de textil, con la visión de convertirse en líderes de la moda en Latinoamérica. Arkitect da un nuevo paso: deja de ser de venta exclusiva en los almacenes Éxito   y comienza a vivir con identidad propia para estar más cerca de nuestros clientes. Uno de los primeros hitos de esta nueva etapa será la apertura de nuevas tiendas en los próximos meses. Llevar la marca más allá de los formatos tradicionales de retail no solo impulsa el crecimiento del negocio, sino que también fortalece el desarrollo de la industria nacional. En 2025, el negocio textil-hogar registró ventas por más de $1.6 billones de pesos. Durante ese año, más de 21.6 millones de prendas fueron compradas en el país. De esa cantidad, más del 90 %, es decir, 19 millones de prendas, fueron confeccionadas en una red de más de 300 talleres aliados, ubicados en siete departamentos, contribuyendo a la generación de más de 12.000 empleos. Hoy reafirmamos nuestro compromiso con un modelo que impulsa la moda hecha en Colombia, con calidad, propósito y visión de futuro”, indicó Carlos Calleja, Presidente Ejecutivo de Grupo  Éxito.

La compañía presentó el nuevo sitio web arkitect.com, un paso natural en su visión de consolidar a Arkitect como una marca cada vez más autónoma, con una propuesta digital propia y una experiencia renovada para los usuarios, desde la identidad visual hasta la navegación y la inspiración de moda, permitiendo construir una relación mucho más directa con los clientes. Esta evolución también se refleja en el lanzamiento de las nuevas redes sociales de sus marcas propias: @arkitect.oficial y @bronzini.oficial.

Grupo  Éxito  será la única compañía con dos pasarelas en Colombiamoda

Grupo  Éxito   también anunció su participación en Colombiamoda 2026 con Arkitect + Jorge Duque y Bronzini + Isabel Henao. Se presentarán dos colecciones que reúnen 160 referencias. Este esfuerzo fue posible gracias al trabajo articulado de 16 proveedores y 27 talleres de confección, impactando más de 2.400 puestos de trabajo, ocupados en su mayoría por mujeres cabeza de familia.

La compañía será la única con dos pasarelas en la feria de moda. La primera será Arkitect + Jorge Duque, el 28 de julio a las 7:00 p. m. en la Plaza de la Libertad; y la segunda, Bronzini + Isabel Henao, se realizará el 29 de julio a las 7:00 p. m. en el Parque de los Pies Descalzos.

“Las industrias que lideran su evolución son aquellas que convierten el conocimiento en valor y la identidad en una ventaja competitiva. Arkitect representa esa visión. Gracias a la apuesta de Grupo Éxito, la marca ha construido durante años una relación cercana con los consumidores, entendiendo cómo evolucionan sus estilos de vida, sus aspiraciones y la manera en que la moda hace parte de su cotidianidad. Ese conocimiento ha dado lugar a una propuesta de diseño con identidad propia que ha impulsado el talento creativo colombiano y le ha permitido evolucionar y expandirse en categorías como el universo femenino y masculino. Hoy, esa trayectoria abre una nueva etapa de crecimiento, en la que Arkitect ampliará su alcance a través de nuevas experiencias para conectar con nuevos consumidores, llevando una propuesta de valor construida desde el diseño, la creatividad y un profundo entendimiento de la industria. Casos como este reflejan la evolución del Sistema Moda colombiano y el propósito que ha impulsado Colombiamoda por 37 años, acompañando la expansión de marcas que crean valor desde su capacidad de interpretar a los consumidores y responder con propuestas cada vez más relevantes para una industria en constante transformación”, aseguró Sebastián Díez, Presidente Ejecutivo de Inexmoda.

La compañía inauguró una pop up de Arkitect + Jorge Duque en Carulla Rosales. El espacio lleva una muestra de Colombiamoda a Bogotá. Esto responde a una convicción de Grupo Éxito de acercar el diseño de autor a más personas, haciendo de la moda una experiencia cada vez más cercana, inspiradora y accesible.

“Colaborar con Arkitect es un hito muy grande. Nos permite abrir ventanas a las que usualmente uno en el mundo del diseño no se asoma; tener conversaciones que uno no tiene en su cotidianidad creativa y entender qué quiere la gente. Junto a la marca queremos entregar un producto con el que las personas se apropien de manera auténtica y que, si quieren saber quién lo hizo, descubran que pertenece a una industria en la que alguien se quedó hasta tarde cosiendo y planchando la prenda”, dijo el diseñador Jorge Duque.

"Colaborar con Bronzini ha sido una experiencia muy interesante porque me ha permitido llevar mi sensibilidad creativa como diseñadora a escenarios diferentes. También ha significado salir un poco de mi zona de confort, al permitirme descubrir versiones de mí misma como creadora que no conocía. Más allá del alcance de esta colaboración, me emociona que también sea una celebración del enorme talento que tenemos en Colombia para conectar las ideas con las manos y con el corazón”, señaló la diseñadora Isabel Henao.

El negocio Textil de Grupo Éxito forma parte del ADN de la compañía desde sus inicios y continúa proyectándose con un gran potencial de crecimiento para seguir generando oportunidades para el sector en Colombia y la región. Con esta nueva etapa, la compañía continúa transformando la forma de vivir la moda: más cercana, accesible y con sello colombiano, llevando sus marcas más allá de los almacenes Éxito.

Innovar NO es suficiente, si la educación NO es integral


Conoce una propuesta que integra cuatro dimensiones que te ayudarán a determinar si un proyecto de innovación educativa en tu clase o en tu institución realmente transformará la educación y el aprendizaje, así como también un ejemplo de una experiencia educativa real que integra estas cuatro dimensiones.

Eliud Quintero Rodríguez


Durante muchos años me hice una pregunta que, con el tiempo, entendí que estaba incompleta: ¿cómo innovar en la educación? La escuché en foros, la discutí en espacios académicos y la trabajé en distintos proyectos institucionales. Sin embargo, mientras más avanzaba en este campo, más evidente se volvía que el problema no era la falta de respuestas, sino la forma en que nos planteamos este cuestionamiento. En este artículo propongo mirar la innovación educativa a partir de cuatro dimensiones interconectadas que permiten comprender cuando un modelo realmente transforma el aprendizaje: el qué, el cómo, el con qué y el para qué enseñar. Más allá de una reflexión conceptual, en este texto describo la manera en que estas cuatro dimensiones pueden materializarse en un modelo educativo de nivel básico que las articula de manera intencional, mostrando que la educación integral no es una aspiración, sino una práctica posible.

Cuando hablamos de innovación educativa, es común enfocarnos en “cómo innovar” sin darnos cuenta de que reducir la innovación a metodologías, herramientas o tecnologías es quedarnos en la superficie. En mi experiencia, una de las razones por las que esto sucede se debe a que resolver el “cómo”, generalmente, suele ser lo más visible, lo más inmediato y, en muchos casos, lo más sencillo de identificar como innovación. Las nuevas herramientas, plataformas, la inteligencia artificial, las metodologías activas o las tendencias pedagógicas emergentes capturan rápidamente nuestra atención porque representan cambios tangibles. Es mucho más sencillo incorporar una herramienta tecnológica o modificar una actividad de clase que replantear el propósito educativo completo. Sin embargo, cuando la innovación se limita únicamente al “cómo”, termina convirtiéndose en una experiencia fragmentada.

Por otro lado, también es cierto que innovar en la educación desde una perspectiva integral implica un desafío mayor, ya que requiere tiempo, articulación, diseño curricular, formación docente y una visión institucional capaz de conectar múltiples dimensiones del aprendizaje de manera coherente. Las cuatro dimensiones que planteo en este artículo nos permiten ampliar nuestra visión para reflexionar y responder a cuestionamientos que nos lleven a generar cambios más profundos. Por ejemplo: ¿Lo que enseñamos sigue siendo pertinente para el mundo actual y para la vida que enfrentarán nuestros estudiantes? ¿Las experiencias de aprendizaje realmente conectan con los intereses, emociones y contextos de quienes aprenden? ¿Los ambientes, recursos y espacios educativos favorecen la exploración, la experimentación y la creación? ¿O el aprendizaje tiene un propósito que trascienda el aula y permita generar impacto en los demás? Estas preguntas nos recuerdan que innovar en educación no es incorporar algo nuevo, sino replantear todo aquello que da sentido al aprendizaje. Por ello, la verdadera transformación ocurre cuando nos decidimos a cuestionar el sistema completo: qué enseñamos, cómo lo enseñamos, con qué lo hacemos y, sobre todo, para qué educamos.

Cuatro dimensiones que transforman la educación y el aprendizaje

Después de más de quince años impulsando proyectos de innovación educativa, he observado que cuando estas cuatro dimensiones no están alineadas, cualquier intento de cambio termina siendo parcial. Podríamos terminar incorporando metodologías activas pero sin sentido, usar nuevas tecnologías en el aula sin un propósito claro o cubrir contenidos desconectados del entorno y de la vida de los estudiantes. De hecho, diversos organismos internacionales advierten que muchas innovaciones educativas fracasan por centrarse en intervenciones aisladas y no en transformaciones sistémicas (OECD, 2023; UNESCO, 2021). Pero cuando estas cuatro decisiones se articulan de manera coherente, el aprendizaje adquiere otra profundidad y relevancia.

Imagen 1. Cuatro preguntas que transforman la innovación en la educación. Creación propia generada con ChatGPT (2026).

¿Qué enseñar?

Durante mucho tiempo, el currículo escolar se ha centrado en la transmisión de contenidos disciplinares bajo la lógica de que dominar información equivale a estar preparado para el futuro. Sin embargo, hoy sabemos que esto resulta insuficiente en un contexto donde el conocimiento cambia constantemente y donde las habilidades humanas adquieren un valor creciente (World Economic Forum, 2025). La pregunta ya no es cuánto contenido cubrimos, sino qué tipo de capacidades estamos desarrollando en quienes aprenden.

En un modelo educativo verdaderamente integral, el desarrollo de habilidades para la vida no se aborda como un complemento, sino como parte estructural del currículo. Esto se concreta en la incorporación formal de ambientes enriquecidos y espacios especializados que acompañan al estudiante desde los primeros años hasta la secundaria: nutrición, arte, música, activación física, ciencias, robótica, finanzas, ciudadanía digital y educación socioemocional. Cada uno de estos espacios es impartido por profesionales en su área, lo que permite profundizar en experiencias auténticas de aprendizaje.

En la práctica, esto implica que el estudiante no sólo adquiere conocimientos, sino que desarrolla hábitos, criterios y formas de relacionarse con el mundo. Aprende a cuidar su cuerpo y su salud, a expresarse, a resolver problemas y a comprender el mundo, a interactuar críticamente con la tecnología y a reconocer y gestionar sus emociones. Este enfoque responde a la necesidad de formar personas capaces de enfrentar entornos complejos e inciertos, tal como se ha planteado en discusiones recientes sobre el futuro de la educación (Quintero, 2019). Innovar en educación también implica decidir qué aprendizajes vale la pena priorizar para la vida que los estudiantes enfrentarán.

¿Cómo enseñar?

El “cómo” es la dimensión en la que muchas propuestas innovadoras se concentran, pero no siempre con la profundidad necesaria. No basta con adoptar el aprendizaje basado en proyectos como etiqueta; es necesario comprender su lógica y diseñarlo con intencionalidad pedagógica.

En este modelo, el proceso inicia a partir del interés genuino del grupo. Este interés no sustituye el currículo, sino que se convierte en el eje que permite articular los aprendizajes esperados. Por ejemplo, cuando un grupo de estudiantes muestra un interés particular por el Mundial de fútbol, tanto docentes como especialistas construyen una experiencia transdisciplinaria que conecta contenidos de distintas áreas: análisis estadístico de resultados, comprensión geográfica y cultural de los países participantes, estudio de principios físicos del movimiento, reflexión sobre fenómenos sociales vinculados al deporte y desarrollo de habilidades de comunicación, por mencionar algunos.

Este proceso no ocurre de manera improvisada. Existe una mediación docente que asegura que los aprendizajes esperados se desarrollen mientras el estudiante se mantiene conectado con un tema que le resulta significativo. La transdisciplina deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una experiencia concreta donde el conocimiento se articula en torno a un propósito compartido.

De manera intencional, el proyecto evoluciona hacia una fase de aplicación que trasciende el aula. Las y los estudiantes, acompañados por sus docentes, diseñan un producto o servicio relacionado con su proyecto, considerando variables reales como costos, producción, comunicación y utilidad. Este proceso culmina en una experiencia de emprendimiento social (un evento comunitario gestionado por la institución) que no es simulada, sino que impacta positivamente al entorno que les rodea.

Paralelamente, la escuela establece espacios formales de diálogo con las familias a través de la Academia para la familia, una iniciativa organizada por la propia institución educativa en la que se abordan temas de aprendizaje, desarrollo y crianza. Este espacio no solo informa, sino que forma, acompaña y alinea a madres, padres y tutores en el proceso educativo, sentando las bases para una corresponsabilidad real en la formación integral de cada estudiante. De esta manera, transformar el cómo enseñamos implica ir mucho más allá de una metodología: supone construir experiencias conectadas con la realidad, el interés genuino de los estudiantes y la corresponsabilidad entre escuela y familia.

¿Con qué enseñar?

La tercera dimensión, el “con qué”, introduce un elemento que históricamente ha sido subestimado: el entorno. Los espacios de aprendizaje no son neutros; influyen directamente en la forma en que las y los estudiantes interactúan, exploran, experimentan y construyen conocimiento. Investigaciones sobre ambientes enriquecidos han demostrado su impacto en el desarrollo cognitivo y emocional, reforzando la importancia de diseñar contextos que favorezcan la experimentación y la curiosidad.

En este sentido, el aula deja de ser un espacio rígido para convertirse en un ambiente flexible que se adapta a las dinámicas del grupo. La infraestructura se complementa con laboratorios especializados —tipo espacios maker— donde los estudiantes prototipan las ideas de los proyectos en los que participan, ensayan soluciones, se equivocan y vuelven a intentarlo como parte natural del proceso de aprendizaje. En estos espacios, las ideas dejan de ser abstractas para convertirse en algo tangible que puede mejorarse continuamente. Así, experimentan en áreas como nutrición, arte, música, activación física, ciencias, robótica, finanzas, educación socioemocional y ciudadanía digital desde una lógica activa, iterativa y profundamente formativa.

Asimismo, los espacios enriquecidos y especializados se integran como componentes esenciales del desarrollo integral, entendiendo que el aprendizaje implica el cuidado del cuerpo, la mente, el ambiente, la expresión y la construcción de identidad. En este sentido, los espacios dejan de ser únicamente infraestructura para convertirse en parte activa de la experiencia educativa.

¿Para qué enseñar?

Finalmente, todo este sistema adquiere sentido en la cuarta dimensión: el “para qué”. Aquí es donde la educación deja de ser un proceso de acumulación de conocimientos y se convierte en una experiencia con propósito.

Cada proyecto desarrollado a lo largo del ciclo escolar culmina en un ejercicio estructurado de emprendimiento social en el que participan estudiantes de todos los grados escolares, desde los niveles iniciales hasta secundaria, mediante proyectos y experiencias acordes con su etapa de desarrollo. Para ello, la institución educativa asigna un capital semilla a cada grupo, que permite al estudiantado desarrollar su producto o servicio considerando las necesidades reales de producción. Durante la feria de emprendimiento —un espacio al que asisten familias y miembros de la comunidad— los estudiantes presentan y comercializan sus propuestas, recuperan la inversión inicial y generan utilidades. Estas ganancias son destinadas a una causa social, ambiental, cultural o de inclusión previamente definida.

Este proceso permite que el estudiantado comprenda, desde la experiencia, la relación entre conocimiento, acción e impacto. No se trata de una simulación pedagógica, sino de una vivencia real donde toman decisiones, enfrentan desafíos y observan las consecuencias de sus acciones. En ese momento, el aprendizaje deja de ser un requisito académico y se convierte en una herramienta para transformar positivamente el entorno que les rodea.

Estas cuatro dimensiones nos recuerdan que innovar en educación no es incorporar algo nuevo, sino replantear todo aquello que da sentido al aprendizaje. Probablemente algunas instituciones educativas han avanzado más en unas dimensiones que en otras, de acuerdo con su visión, prioridades, posibilidades o filosofía educativa, y eso también forma parte del proceso de transformación. Sin embargo, una innovación verdaderamente integral no ocurre cuando fortalecemos únicamente uno de estos elementos de manera aislada, sino cuando logramos conectar coherentemente aquello que enseñamos, la forma en que se aprende, los ambientes y recursos que acompañan la experiencia educativa y el propósito humano y social que le da sentido a todo el proceso.

Una experiencia educativa real que integra las cuatro dimensiones

En el Instituto Docet, estas cuatro dimensiones se articulan de manera intencional dentro del modelo educativo. Como ejemplo, en el periodo septiembre-junio de 2026, estudiantes del 3° año de primaria, desarrollaron un proyecto a partir de su interés por el deporte y por comprender cómo el bienestar físico influye en la vida de las personas. Esta inquietud llevó a las y los docentes a conectar los intereses del grupo con los aprendizajes esperados relacionados con ciencias sociales y naturales, alimentación, emociones y hábitos de vida saludables. El proyecto permitió abordar contenidos académicos desde una perspectiva transdisciplinaria, integrando ciencias, nutrición y desarrollo humano dentro de una experiencia contextualizada y significativa para el estudiantado.

El aprendizaje tomó forma a través de un enfoque basado en proyectos. Durante el proceso, los estudiantes conocieron al equipo “Blindados”, conformado por personas con discapacidad visual que practican fútbol a nivel competitivo. Este encuentro llevó al grupo a reflexionar sobre la inclusión, el esfuerzo, la resiliencia y la importancia del deporte como espacio de desarrollo personal y comunitario. A partir de ello, diseñaron “Granola 3000”, un producto alimenticio pensado para apoyar hábitos saludables en deportistas de alto rendimiento. En el Laboratorio de nutrición experimentaron con ingredientes, analizaron opciones, realizaron pruebas, ajustaron recetas y tomaron decisiones relacionadas con costos, producción y presentación del producto, desarrollando habilidades para la vida como colaboración, creatividad, administración de recursos y resolución de problemas.

Finalmente, el proyecto culminó en un ejercicio real de emprendimiento social, de la mano con la fundación Somos el cambio. Durante la feria de emprendimiento, los estudiantes comercializaron sus productos con el propósito de recaudar fondos para apoyar al equipo “Blindados” en sus competencias deportivas fuera del estado. En ese momento, el aprendizaje dejó de sentirse como una actividad exclusivamente escolar y se convirtió en una experiencia con propósito, donde las ciencias, nutrición, emprendimiento, inclusión y transformación social dejaron de existir por separado para integrarse en un mismo proceso educativo.

Reflexión

Después de años participando en distintos esfuerzos de innovación educativa, he comprendido que transformar la educación no depende únicamente de incorporar nuevas metodologías o tecnologías, sino de lograr coherencia entre las decisiones pedagógicas, los espacios de aprendizaje, las experiencias que vive la comunidad estudiantil y el propósito formativo que guía todo el proceso. 

Cuando estas dimensiones se articulan, el aprendizaje deja de sentirse fragmentado y comienza a adquirir sentido para quienes lo viven.

La verdadera innovación educativa no radica en hacer cosas distintas de manera aislada, sino en lograr que todas las decisiones que configuran el aprendizaje apunten en la misma dirección. Y esa dirección, hoy más que nunca, exige formar personas capaces no sólo de adaptarse al mundo, sino de transformarlo.

Nunca pienso en el futuro. Viene demasiado pronto.
Einstein
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Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

Formación incluyente para el Retail

Móvil: 313 721 8036

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Medellín, Colombia




miércoles, 22 de julio de 2026

Miércoles del Retail y Es imprescindible una formación del profesorado que permita abordar la salud mental

Cordial saludo

Bienvenidos. 

Miércoles del Retail  y Es imprescindible una formación del profesorado que permita abordar la salud mental

La tristeza NO es más que un muro entre dos jardines.
Jalil Gibran 

La apuesta de crecimiento que D1 tiene en el radar: "Nos encantaría ser una multirregional colombiana de retail"


D1 se ha convertido en uno de los protagonistas del sector comercio en los últimos años. Su crecimiento ha sido sostenido y, para 2025, facturó 24,3 billones de pesos, creciendo a doble dígito, con una expansión que, a juicio de Christian Bäbler, presidente de la compañía, avanza a “buen ritmo”. El año pasado se incorporaron 200 tiendas para llegar a cerca de 2.800 en el país.

Fue un buen año”, señala Bäbler, al explicar que el mercado, en general, creció en valor en 2025. “A nosotros, como discounters, nos ha ido bien. El discount está en los últimos años creciendo fuertemente respecto a otros canales”, agrega.

Hace referencia a un modelo exitoso, conocido como hard discount (descuento duro), que ofrece productos de la canasta básica a precios bajos, buscando las mayores eficiencias operativas y reduciendo los costos.

“El concepto del discounter ha cumplido un papel similar en los países donde ha estado presente. El impacto principal es el de contener los precios. Es decir, somos realmente un termostato de la inflación. Tratamos de que nuestras eficiencias operativas se trasladen sistemática y consecuentemente al precio, sin reducir la calidad. Y esto hace que el contexto de competencia se mueva y mejore. Esta es la base al final del discount”, dice.

Al explicar el papel del modelo en el comercio, Bäbler anticipa que el discount ha encontrado su sitio, “pero tampoco excluye a los demás". Nuestro surtido es más corto que el resto; forma parte del concepto. Aun así, tratamos de ofrecer una cesta completa, pero hay espacio para todos”.


Christian Bäbler sostiene que la empresa es líder en papel higiénico, al igual que en detergentes.

Explica que el portafolio de  D1   pretende ofrecer la cesta completa que necesita el colombiano en su día a día. “Lo que ocurre es que tratamos de hacerlo de la manera más eficiente posible, es decir, con un portafolio muy corto comparado con otros, pero a la vez muy eficiente: con pocas referencias cubrimos las necesidades que otros cubren con más referencias. Esta es parte de las claves del modelo”.

Según Bäbler,  D1   cuenta con entre 70 y 90 categorías, “las que el cliente demanda y exige. Lo que ocurre es que nuestro portafolio en cada una de ellas se rige y se concentra en lo básico y en lo necesario”.

En esa canasta, dice Bäbler, muchas de las categorías a nivel básico son incluso líderes, con marcas propias que ocupan el rol y el espacio que en otros canales tienen marcas comerciales. “Por ejemplo, en papel higiénico somos líderes, al igual que en detergentes. También somos muy fuertes en otras categorías, como quesos y yogures”.

Se han sumado otras, como elementos de hogar, decoración y textiles, y algunos de temporada, como barbacoa, categorías que tienen para la cadena atracción, tráfico y una nueva dinámica.

Asimismo,  D1   está en pilotos para incorporar a su portafolio carne fresca. “La carne tiene un reto importantísimo, que es el mantenimiento de la cadena de frío; es la rentabilidad misma de la categoría para hacerla sostenible. Por supuesto, toda la carne la compramos y la vamos a comprar en Colombia. Creo que estamos destinados a ser uno de los mayores vendedores de carne del país. Estamos yendo paso a paso, tratando de que el producto sea el idóneo en calidad, pero también en precio para el colombiano”, dice Bäbler.

Frente a frutas y verduras, el presidente de  D1   destaca su operación y señala que “el fruver ha funcionado muy bien”. Agrega que sigue penetrando y, cada vez, tienen más referencias “dentro de un surtido corto”. Y agrega: “ D1   está destinado, como en carne, a ser uno de los mayores distribuidores de fruta y verdura en el país”.

Las inversiones el año pasado sumaron 400.000 millones de pesos, recursos que, explica Bäbler, básicamente se quedan en el país, “lo cual repercute en un crecimiento de proveedores que avanzan con nosotros”; al tiempo que destaca para este año tienen una expectativa de expansión a doble dígito y mantener el mismo ritmo de inversiones que el de 2025.

Para este año,  D1   aspira a abrir 400 nuevas tiendas, en una estrategia para densificar su presencia, con tiendas un poco más grandes y una mejor experiencia de cliente.

Las inversiones se han enfocado en infraestructura, básicamente logística, pero también en temas de sostenibilidad. “La eficiencia energética ha pesado mucho frente al cambio climático, los costos energéticos, las posibles restricciones y ahora con un fenómeno de El Niño que se acerca”, señala Bäbler.


¿Buscan tener autogeneración? “Sí, las placas solares y la ley colombiana lo admiten. También existe la variante de las granjas solares, donde uno puede, entre comillas, generar energía y consumirla a distancia. Hay varias alternativas en las que estamos trabajando. También en los centros de distribución que son grandes fuentes de generación. Básicamente para autoconsumo, pero el sobrante se puede vender en la red. Esto es un tema que ya está regulado y tiene todo el sentido del mundo”.

Mientras crece en el mercado local,  D1   avanza en una nueva estrategia: la internacionalización de su modelo.

“Es una iniciativa que sigue en el radar, de manera más profunda y más clara. “Nos encantaría ser una multirregional colombiana de retail. Creo que como modelo hemos sido un referente en la región y en el radar está el interés de que esto se cristalice”, afirma Bäbler.




Para este año,  D1   aspira a abrir 400 nuevas tiendas, en una estrategia por densificar su presencia

Aunque reconoce que el formato hard discount sí está en otros mercados, quizás no con la penetración que registra en Colombia, “pero van en camino”, como en Ecuador, en Perú, en Chile y, lógicamente, en Venezuela. “Todo el mundo está atento, a pesar de la desgracia del terremoto, de lo que ocurra en ese país y en su evolución en los próximos años. Yo diría que hay una fiebre del oro del discount en la región, no solo en Suramérica, sino también en Centroamérica”.

Frente a la posibilidad de llegar a Venezuela, Bäbler dice que hay expectativa, “con ganas de ayudar a dinamizar un mercado que ha estado fuera del radar para muchos por diversas razones, por todos conocidas. Nos encantaría contribuir a que los venezolanos disfruten también de las ventajas de un formato como el nuestro. Ya lo hacen tangencialmente porque tenemos tiendas en frontera donde muchos venezolanos conocen ya nuestras marcas y tenemos peso específico”.

Agrega que el hard discount en Venezuela generaría una función y un impacto social importante. “Los productos de Venezuela no son baratos, y menos si uno lo compara con el nivel adquisitivo de la población en general. Y creo que estamos llamados, como canal, a generar allá un impacto positivo en la población”.

Según Bäbler, para el desarrollo del modelo en otros mercados es clave contar con proveedores locales. “Nosotros importamos lo mínimo necesario. Todo lo que podamos comprar aquí, lo compramos aquí. Y el impacto que generamos en los proveedores es gigantesco. Lo propio habría que hacer en cualquier otro país donde pudiéramos entrar”.

Y añade: “Pero esto requiere un desarrollo, unas etapas, un crecimiento, y eso hay que construirlo poco a poco, como se hizo en Colombia con  D1  hace ya 15 años”. Además, advierte que las oportunidades están abiertas a la posibilidad de contar con socios locales o en una estrategia individual de D1  .

Por otro lado, frente al aumento del salario mínimo, Bäbler manifiesta que el impacto en su caso fue menor. “Tenemos 28.000 empleados y prácticamente a todos les pagamos por encima de ese nivel. Es decir, a nosotros este incremento nos afectó en un grupo de trabajadores a quienes por ley debemos pagarles el salario mínimo, que son unos 3.000 de los 26.000 que teníamos en ese momento. El resto está por encima del salario mínimo”.

Con la llegada del nuevo gobierno, el presidente de  D1   advierte que uno de los retos es la seguridad. “Sería un gusto ver cómo mejoran las condiciones de seguridad para nuestros empleados y también para nuestros transportistas, en muchas zonas del país. Esto no es un deseo solo de  D1   sino pensando también en sus consumidores y en la población en general”.

Destaca que también es fundamental la seguridad jurídica y dice que es conveniente que la polarización baje de nivel. “Me parece que cualquier gobierno debe gobernar para todos. Debemos pensar en el bien común, en el de todos”, concluye.

Las 20 empresas de retail más grandes de Colombia: D1 sigue ocupando el primer lugar por ingresos . EL COLOMBIANO



Los supermercados continuaron siendo el principal motor del comercio organizado en Colombia. Esta categoría registró ingresos por $86,9 billones, equivalentes al 74,1% del total del Top 20, y explicó el 70,8% del crecimiento absoluto del ranking. Foto: Manuel Saldarriaga© El Colombiano

A pesar de que los hogares colombianos ya son más cautelosos y selectivos al momento de comprar, el comercio colombiano mantiene una senda de crecimiento y transformación impulsada por nuevos formatos, mayor competencia y estrategias enfocadas en el consumidor.

Así lo reveló el estudio Mapa Nacional de Retail 2026, elaborado por Mall & Retail, que analizó el desempeño de 450 empresas presentes en centros comerciales del país, agrupadas en 22 categorías, con el propósito de identificar los principales jugadores, los formatos con mayor crecimiento y las estrategias que están transformando el comercio moderno.

El análisis se concentró en las 20 compañías que alcanzaron ingresos totales —operacionales y otros— por $117,3 billones en 2025, frente a los $104,5 billones registrados en 2024. El resultado representó un crecimiento consolidado de 12,3%, equivalente a un incremento absoluto de $12,8 billones, una cifra que confirma la resiliencia del sector y el buen desempeño de formatos como tiendas de descuento, droguerías, moda deportiva y restaurantes.

Los supermercados continuaron siendo el principal motor del comercio organizado en Colombia. Esta categoría registró ingresos por $86,9 billones, equivalentes al 74,1% del total del Top 20, y explicó el 70,8% del crecimiento absoluto del ranking.

Según el estudio, este liderazgo responde a la alta frecuencia de compra de los consumidores, la expansión territorial de las cadenas, la eficiencia logística y su capacidad para competir en precios.

No obstante, el informe también evidencia el fortalecimiento de otros formatos. Las tiendas de descuento consolidaron su expansión con el desempeño de D1 y Ara; el segmento de droguerías tuvo en Farmatodo la empresa con mayor crecimiento porcentual, al registrar un aumento de 25,3%; mientras que los restaurantes ganaron participación de la mano de Frisby y Crepes & Waffles, que continuaron ampliando su cobertura y fortaleciendo una propuesta centrada en la experiencia.

En cuanto a las compañías de comercio minorista con mayores ingresos del país, el podio volvió a ocuparlo Tiendas D1, con ingresos por $21,6 billones en 2025, consolidándose como la empresa de retail con mayor facturación.

En el segundo lugar se ubicó Almacenes Éxito, con ingresos por $16,9 billones, seguido muy de cerca por Tiendas Ara, que alcanzó $16,4 billones. El cuarto puesto fue para Alkosto, con ventas por $14,6 billones, mientras que Olímpica completó el grupo de las cinco compañías con mayores ingresos al reportar $7,1 billones.

En conjunto, estas compañías concentraron el 65,2% de los ingresos del Top 20 del retail colombiano, mientras que las diez primeras reunieron el 85,5% del total, lo que evidencia un elevado nivel de concentración competitiva y el peso que tienen las operaciones de escala nacional en el desempeño del sector.

En términos porcentuales, Farmatodo encabezó el crecimiento del Top 20 durante 2025, al aumentar sus ingresos 25,3% frente al año anterior. Le siguieron Alkosto, con un incremento de 22,7%; Frisby, con 22,5%; Ara, con 18,4%; y Dollarcity, con 17,6%, reflejando un año de fuerte expansión.

No obstante, según el análisis de Mall & Retail, al medir el aporte en valores absolutos, el liderazgo cambió. Alkosto fue la empresa que más sumó ingresos al ranking, con un aumento de $2,7 billones, seguida por Ara, con $2,5 billones, y D1, con $2,2 billones. En conjunto, estas tres compañías explicaron cerca del 57,8% del crecimiento total de las 20 mayores empresas del retail colombiano.

En el segmento de comercio de valor, Dollarcity registró ingresos por $3,37 billones y un crecimiento de 17,6%.

Su modelo combina precios accesibles, alta rotación de productos, compras de oportunidad y una agresiva expansión. Al primer trimestre de 2025 contaba con 377 tiendas en Colombia, cerca del 60% de toda su operación en América Latina, consolidando al país como su principal mercado regional.

En droguerías, Farmatodo fue la empresa más dinámica del Top 20 al registrar ingresos por $1,97 billones y un crecimiento de 25,3%.

Su propuesta integra medicamentos, productos de cuidado personal, conveniencia, tecnología, domicilios y autoservicio. Para 2026 reportó 139 tiendas en Colombia y anunció una nueva etapa de expansión.

En moda, el Grupo Uribe alcanzó ingresos por $1,43 billones, con un crecimiento de 16,3%.

Su estrategia se basa en administrar un portafolio de marcas reconocidas como Chevignon, Americanino, Mango, Naf Naf, Esprit, Rifle, G-Star Raw y American Eagle, complementando su operación con comercio electrónico, marketplaces y el servicio de compra en línea con recogida en tienda.

En moda deportiva, Adidas Colombia obtuvo ingresos por $1,34 billones, creciendo 12,7% frente a 2024.

El estudio señala que este desempeño está asociado a la convergencia entre deporte, moda urbana y estilo de vida. A nivel latinoamericano, Adidas reportó un crecimiento de 22% en ventas durante 2025, impulsado por categorías como running, fútbol, training, Originals y Sportswear.

Para Leopoldo Vargas, CEO de Mall & Retail, el principal hallazgo del estudio es que el crecimiento del retail ya no depende de una única fórmula, sino de estrategias diferenciadas según cada segmento, como la escala, la eficiencia, la conveniencia, la experiencia de compra, la fortaleza de las marcas y la omnicanalidad.

En su concepto, el comercio organizado en Colombia se ha vuelto más grande, competitivo y sofisticado, con empresas que logran diferenciarse por su capacidad para responder mejor y más rápido a las necesidades del consumidor.

Es imprescindible una formación del profesorado que permita abordar la salud mental

Entrevista a Sonia Sánchez-Busques profesora de Psicología en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)

Centro Niemeyer AGHM

Se han perdido los espacios de discusión y de creación de identidad, se ha minimizado la mirada crítica, y el imaginario sobre lo que significa estudiar en la universidad ha quedado reducido casi exclusivamente a obtener un título que valide para ejercer una profesión. Esa reducción tiene consecuencias directas en la salud mental: esos espacios eran generadores de sentido y de compromiso social que iban mucho más allá del rendimiento académico, y su ausencia deja a muchos estudiantes sin los anclajes relacionales y simbólicos que necesitan.

SONIA SÁNCHEZ-BUSQUES

La profesora Sonia Sánchez-Busques es doctora en Psicología por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), donde ejerce como profesora e investigadora en la Facultad de Psicología. Desde 2019 cambió su área de trabajo y actualmente coordina la Comunidad Orientada a Retos Estratégicos en Salud Mental (CORE) de la UAB. Esta red interdisciplinaria, con sede en la Facultad de Psicología, reúne grupos e investigadores del Campus de Excelencia Internacional para dar respuesta a los principales retos de salud mental.

Presentó la Unidad de Coaching y Acompañamiento Académico de la UAB (UCAA_UAB) en el XVII Encuentro de Servicios Psicológicos y Psicopedagógicos Universitarios (ESPPU), celebrado en 2021 en la Universidad de Cádiz. Participó activamente en la inauguración del Servicio de Psicología y Logopedia (SPL) de la UAB, un servicio de asistencia especializada en psicología clínica y sanitaria abierto a toda la comunidad universitaria y a la sociedad.

Durante la pandemia, su unidad coordinó un teléfono gratuito de atención psicológica para la comunidad universitaria de la UAB, con apoyo telemático e interdisciplinar.

¿Cuáles son los principales tipos de problemas de salud mental que afectan al estudiantado universitario?

Los más prevalentes en el entorno universitario actual, según las encuestas y estudios realizados, son la ansiedad y el estrés, que se manifiestan especialmente como ansiedad de ejecución ante los exámenes y en forma de ataques de pánico. También encontramos con mucha frecuencia cuadros de depresión y sentimientos profundos de desesperanza, que en los casos más graves derivan en ideación suicida. A esto se suman estados de malestar emocional más difusos, como la soledad y la apatía, así como un consumo generalizado de tóxicos y psicofármacos, y la presencia de trastornos de la conducta alimentaria.

¿Qué añade estudiar en la universidad de manera diferencial para la salud mental de una persona?

La universidad introduce una combinación de factores que no se dan igual en otros contextos vitales. Por un lado, existe una carga académica intensa y un ambiente de alta competitividad, con una presión constante derivada de los procesos de evaluación continuada. A ello se añade un grado elevado de corresponsabilidad que el estudiante debe asumir sobre su propio proceso formativo, así como la necesidad de compaginar los estudios con la vida personal y, en muchos casos, laboral.

Hay también una dimensión evolutiva muy relevante: la universidad coincide con una etapa de transición en la que la persona accede a nuevos roles, actividades y relaciones, lo que exige un ajuste que no solo recae sobre el estudiante sino también sobre los sistemas y personas de su entorno. A todo esto se añaden dos fenómenos propios de la institución universitaria que agravan la situación: la despersonalización que genera el aula masificada, donde muchos docentes no llegan a conocer realmente a sus estudiantes, y la fragmentación entre el profesorado por asignaturas, que impide que nadie tenga una imagen real y continuada de la trayectoria de un mismo estudiante.

la despersonalización que genera el aula masificada, donde muchos docentes no llegan a conocer realmente a sus estudiantes, y la fragmentación entre el profesorado por asignaturas, que impide que nadie tenga una imagen real y continuada de la trayectoria de un mismo estudiante


¿Cuáles son las principales estrategias y competencias que el profesorado debería desarrollar para crear entornos universitarios saludables y resilientes?

Una de las prácticas más necesarias, y que se ha ido perdiendo progresivamente, es la tutorización activa del estudiantado. Hoy en día queda casi exclusivamente a la iniciativa voluntaria del alumno, cuando debería ser una función sistemática del profesorado, con mayor presencia física en los despachos y espacios de atención accesibles.

Además, el profesorado debería adquirir conocimientos básicos de detección de señales de alerta y conocer los circuitos de derivación disponibles, para poder actuar a tiempo cuando identifica una situación de riesgo.

En cuanto al diseño de sus asignaturas, es fundamental incorporar los principios del diseño universal para el aprendizaje, con mayor flexibilidad y una actitud más empática, sin que eso implique renunciar a la exigencia académica, sino acompañar los procesos con más sensibilidad.

También es clave cambiar la relación cultural con el error: validarlo como fuente de aprendizaje y no como sinónimo de fracaso. Por último, es imprescindible una formación antiestigma generalizada que permita abordar la salud mental como un eje transversal de todos los estudios.

el profesorado debería adquirir conocimientos básicos de detección de señales de alerta y conocer los circuitos de derivación disponibles, para poder actuar a tiempo cuando identifica una situación de riesgo


¿Qué ha cambiado en la sociedad y en las universidades para que la salud mental del estudiantado pase a ser un tema esencial de la vida universitaria, e incluso se recoja su atención como una obligación en la Ley Orgánica del Sistema Universitario?

La pandemia supuso un punto de inflexión: legitimó hablar del sufrimiento emocional de una forma que antes era difícil en los espacios públicos. Sin embargo, ese mismo discurso ha generado también efectos no deseados, pues ha terminado patologizando situaciones que forman parte de la vida cotidiana, banalizando términos clínicos y favoreciendo que muchas personas se identifiquen con un diagnóstico lo que en realidad podría ser un malestar transitorio y propio de cualquier proceso vital.

Al mismo tiempo, vivimos una crisis múltiple —económica, de acceso a la vivienda, de sentido vital— que impacta directamente en las familias y en los jóvenes, generando un estado de incertidumbre constante con consecuencias reales en el bienestar emocional. Esta situación ha obligado a incorporar una mirada psicosocial al sufrimiento emocional que antes se ignoraba casi por completo.

La universidad, por su parte, atiende a un gran volumen de jóvenes y representa un lugar privilegiado para la detección temprana, una oportunidad que debería aprovecharse mucho más. Incorporar la salud mental como un eje transversal en los currículos puede contribuir, además, a formar profesionales con herramientas reales de apoyo emocional para su ejercicio futuro. Aun así, seguimos poniendo el foco excesivamente en el individuo y muy poco en el sistema que genera o agrava esas situaciones.

vivimos una crisis múltiple —económica, de acceso a la vivienda, de sentido vital— que impacta directamente en las familias y en los jóvenes, generando un estado de incertidumbre constante con consecuencias reales en el bienestar emocional


¿Cómo afectan temas como la movilidad nacional o internacional, ser estudiante de primera generación, compartir estudio y trabajo o las obligaciones familiares a la salud mental?

Cada uno de estos factores añade una capa de vulnerabilidad específica. La movilidad implica la pérdida de las redes de apoyo habituales, el choque con una cultura diferente y, muy frecuentemente, el desconocimiento de los sistemas de apoyo disponibles en el nuevo entorno.

Los estudiantes de primera generación, por su parte, cargan con una presión académica especialmente intensa: son portadores de un esfuerzo familiar importante, a menudo vinculado a situaciones económicas difíciles, y se encuentran con que su entorno más cercano no siempre comprende las exigencias reales que implica la vida universitaria en términos de presencia y dedicación.

Compaginar los estudios con el trabajo o las obligaciones familiares reduce de forma significativa los tiempos de descanso y ocio, que son fundamentales para el bienestar emocional. Y en todos estos casos se incorporan, además, factores interseccionales que multiplican la complejidad de las situaciones que viven estos estudiantes.

La movilidad implica la pérdida de las redes de apoyo habituales, el choque con una cultura diferente y, muy frecuentemente, el desconocimiento de los sistemas de apoyo disponibles en el nuevo entorno


¿Cómo afecta la polarización social y pérdida de convivialidad a la salud mental?

La universidad ha sido históricamente un espacio no solo de transmisión de conocimiento, sino de debate, de construcción de redes de apoyo y de elaboración de significados compartidos. En los últimos años, esa dimensión se ha ido erosionando de manera preocupante. Hoy los estudiantes vienen a clase, hacen sus exámenes y se van: la vida universitaria más allá de las aulas se ha reducido enormemente.

Se han perdido los espacios de discusión y de creación de identidad, se ha minimizado la mirada crítica, y el imaginario sobre lo que significa estudiar en la universidad ha quedado reducido casi exclusivamente a obtener un título que valide para ejercer una profesión. Esa reducción tiene consecuencias directas en la salud mental: esos espacios eran generadores de sentido y de compromiso social que iban mucho más allá del rendimiento académico, y su ausencia deja a muchos estudiantes sin los anclajes relacionales y simbólicos que necesitan.

Se han perdido los espacios de discusión y de creación de identidad, se ha minimizado la mirada crítica, y el imaginario sobre lo que significa estudiar en la universidad ha quedado reducido casi exclusivamente a obtener un título que valide para ejercer una profesión


¿Qué papel juega o podría jugar la tecnología en el cuidado de la salud mental del estudiantado en las universidades?

La tecnología ofrece posibilidades muy relevantes que todavía estamos lejos de aprovechar plenamente. Podría ser una herramienta potente para el cribado poblacional, la detección temprana de situaciones de riesgo y la personalización de recursos según los perfiles de cada estudiante.

En el caso de los estudiantes en línea, que ya de por sí presentan una mayor vulnerabilidad por el aislamiento que implica esa modalidad, los cuidados digitales tendrían que ser especialmente pensados y sistemáticos.

Y en cuanto a la generalización del uso de la inteligencia artificial, es una pregunta que todavía tiene más incógnitas que respuestas: habrá que estar muy atentos a cómo afecta al bienestar emocional de los estudiantes, tanto en sus posibles beneficios como en los riesgos que puede generar.

En el caso de los estudiantes en línea, que ya de por sí presentan una mayor vulnerabilidad por el aislamiento que implica esa modalidad, los cuidados digitales tendrían que ser especialmente pensados y sistemáticos


¿Cómo conseguimos que las universidades sean lugares seguros, libres de abusos?

Construir universidades verdaderamente seguras requiere actuar en varios frentes a la vez. Es necesario contar con protocolos y circuitos claros, conocidos por toda la comunidad universitaria, así como con canales de denuncia efectivos y medidas cautelares que funcionen. Debe haber servicios accesibles de acompañamiento y convenios de derivación hacia la red pública de referencia —servicios sociales, unidades de salud— que garanticen una respuesta integral.

A nivel formativo, es imprescindible que toda la comunidad universitaria —no solo el estudiantado— reciba formación obligatoria para identificar violencias, acoso psicológico, laboral o microrracismos. Deben desarrollarse también programas de sensibilización en torno a la diversidad, crearse figuras referentes de bienestar emocional universitario y establecerse unidades de mediación de conflictos. Todo ello debería enmarcarse en una mirada comunitaria de la salud mental, y complementarse con formación en habilidades socioemocionales —las llamadas soft skills— que doten a todas las personas de mejores herramientas para relacionarse y convivir.

El fin del mundo es el fin del amor en el corazón del hombre.
Gonzalo Arango


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Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

Formación incluyente para el Retail

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