miércoles, 4 de noviembre de 2026

Miércoles del Retail y Para qué leer ???

 Miércoles del Retail  y Para qué leer ???


El cambio se produce cuando la gente ordinaria realiza cosas extraordinarias.
Barack Obama

¿Cómo conquistar al consumidor? 5 claves para competir más allá del precio


En los últimos seis años, los consumidores han cambiado aceleradamente sus comportamientos y hábitos de consumo. El reto para las empresas es adaptarse rápidamente a estas modificaciones.


Los consumidores cambian constantemente en sus hábitos




La forma de comprar ha cambiado en los últimos años y con ello, se diversifica la segmentación. Esta situación pone como reto a las empresas a entender qué es lo que buscan los consumidores y adaptarse a sus necesidades.

De acuerdo con el estudio Consumidor Latinoamericano 2026: la nueva ecuación del valor, realizado por Deloitte, ante el entorno socioeconómico, los consumidores evalúan sus decisiones de compra, lo que los lleva a tener preferencias sobre los precios bajos, pero con calidad y elegir marcas propias.

Están aumentando las marcas de descuento y el modelo hard discount [...] Antes, una marca propia era significado de mala calidad, pero hoy el panorama es distinto”, señala Carlos García, socio líder de consumo y retail en Deloitte Latinoamérica.


El consumidor cambia constantemente

Los hábitos del consumidor y sus preferencias en la decisión de compra han cambiado significativamente desde que la digitalización amplió el acceso a precios, opiniones y alternativas. Esto provoca que el consumidor cuente con más herramientas para comprar productos.

El especialista comenta que en 1947 y 1980 —periodo donde la actividad del comercio minorista tomó mayor fuerza en México— no se registraron cambios significativos en los hábitos de consumo, pero desde 2020 comenzó a tener otras preferencias y necesidades distintas.

En estos últimos seis años ha pasado de todo en el comercio, porque se ha dado una revolución omnicanal, también en el e-commerce y el auge del hard discount”.


Por ello, el consumidor puede cambiar su comportamiento con base en las situaciones que se encuentre. Por ejemplo, puede buscar los precios más bajos en la canasta básica, pero también buscar experiencias especiales o priorizar el bienestar.

¿Cómo competir en el nuevo entorno de consumo?

La tendencia por buscar productos con buena calidad a un precio accesible no significa que todas las empresas tengan que sumarse a este modelo. De acuerdo con Deloitte, se analizaron 900,000 evaluaciones de consumidores y se encontró que entre el 10 y 40% pueden encontrar la propuesta de valor en otros elementos distintos al precio.

Por ello, el especialista plantea puntos clave para que las empresas puedan ser competitivas más allá de la disminución del precio.

1. Redefinir la demanda: Las empresas pueden profundizar en los hábitos de consumo a través de las misiones de compra. Es decir, en qué contexto compra, cuál es su presupuesto y porqué lo hace.

2. Diseñar una arquitectura de valor: Ante la diversidad de los segmentos, las empresas deben responder a cada nivel con una promesa distinta. En este sentido, debe demostrar una diferencia funcional o emocional.

3. Proteger la confianza: Mostrar confianza ya no depende únicamente de la historia o de la publicidad de las marcas sino que tendrán que mostrar consistencia, seguridad, trazabilidad, servicio y facilidad de resolución.

4. Administrar las promociones: Sumarse al modelo hard discount puede ser atractivo, pero si la propuesta de valor de la empresa es distinta provoca el riesgo de confundir al consumidor. Se recomienda implementar promociones con un objetivo específico, como atraer nuevos compradores o mover inventario, por ejemplo.

5. Reforzar la omnicanalidad: Los consumidores buscan en más de un canal para comparar y comprar. La información de los productos deben ser coherentes con el precio, información, promociones e inventario en todos los puntos de contacto.

Carlos García recomienda basarse en las necesidades y deseos de los compradores, ya que al conocer su comportamiento, las empresas pueden adaptarse a los cambios en las decisiones de compra. “La oportunidad está en centrarse más que nunca en el consumidor”.

¿Qué es la gestión de categorías?

Para saber qué es la Gestión de categorías, primero debemos definir una categoría .

En la mayoría de los casos, una categoría se percibe como un grupo de productos utilizados por los clientes para satisfacer necesidades similares . Dentro del marco de una categoría, los productos pueden diferir en dimensiones, precio, marca, etc.

FUENTE: QUANT

Teniendo en cuenta la categoría de yogur, la categoría percibido en el estrecho sentido del término incluye yogures blancos única tradicionales, a partir de las cremas hasta los bajos en grasa. Al agregar ingredientes de frutas, el concepto de la categoría se amplía ya que la mayoría de los clientes perciben los yogures de frutas como sustitutos de los yogures blancos. Se crea una extensión adicional de la categoría agregando bebidas de yogur que se perciben como "yogures si no tienes una cucharadita". En el sentido más amplio del término, la categoría de yogur también puede incluir la soja y otros productos vegetales que satisfagan necesidades similares de clientes, que sin embargo no son yogures por naturaleza.

El siguiente paso de la Gestión de categorías es comprender el mecanismo de decisión del cliente con respecto a las compras de una categoría determinada. El proceso de toma de decisiones generalmente se analiza observando a los clientes directamente en la tienda y mediante encuestas directas. El resultado se registra en el árbol de decisiones del cliente (CDT) .

Este es un ejemplo del árbol de decisiones para la categoría de yogur para una pequeña tienda con clientes conservadores. Debe darse cuenta de que incluso los mismos clientes en el marco de la misma categoría pueden decidir de manera diferente en diferentes situaciones (compras de fin de semana frente a compras rápidas para el desayuno), en varios roles de la vida (comprar solo o con niños) y que los árboles de decisiones cambian con el tiempo. . Por esta razón, no existen árboles de decisiones de clientes de propósito general y es necesario abordar el problema caso por caso.

Una vez definida la categoría, podemos empezar a gestionarla .

En primer lugar, debemos evaluar la importancia de la categoría desde el punto de vista del comerciante.


Lo más importante para la tienda es la categoría de destino, ya que se refiere a una categoría de productos por los que el cliente está dispuesto a acudir a la tienda. Esta categoría incluye productos que se compran con frecuencia y que son importantes para el cliente. Tales productos deben tener la mejor posición en el estante. El cliente debe tener la oportunidad de seleccionar productos alternativos siempre al mejor precio. Esta es la categoría más importante ya que decide si el cliente elegirá la tienda como destino para sus compras o irá de compras a otro lugar.

La categoría de rutina se refiere a una categoría que el cliente compra de manera regular y, por lo tanto, siempre debemos ofrecer un surtido suficiente claramente visible en el estante a precios asequibles. Comprar este surtido se ha convertido en una rutina , lo que no supone una gran carga para el cliente que desea tener todo disponible de inmediato y a un precio razonable.

En cuanto a la categoría estacional / ocasional , aquí el cliente está motivado por su necesidad actual, por lo que es importante seguir las tendencias para poder prepararle una agradable sorpresa.

Las categorías de conveniencia se refieren a compras impulsivas debido a las cuales el cliente normalmente no iría a la tienda. Se caracterizan por una baja fidelidad de los compradores.


La importancia de dicha categoría debe tenerse en cuenta dentro del plano de la tienda y deben colocarse de manera adecuada.

Luego de la disposición de las categorías antes mencionadas, podemos proceder a la elaboración de planogramas. La información requerida incluye la especificación técnica del equipo que está disponible en la tienda.


El equipo suele ser el factor que limita la visualización final. Por tanto, es necesario documentar todos los tipos de equipos en los que se presentará la categoría respectiva antes de la elaboración de planogramas. En esta fase de Category Management no podemos avanzar sin un software relevante que permita procesar la información de todas las tiendas. Las aplicaciones de software avanzadas, como Quant, permiten introducir dicha información directamente en campo, lo que simplifica y acelera en gran medida el proceso.

La elaboración de planogramas viene después del análisis y selección de productos. Es posible realizar análisis de alta calidad de forma regular con transferencias diarias seguras de datos de ventas. En tal caso, es posible trabajar en la gestión de categorías del día a día .



Al preparar planogramas, es necesario incorporar el árbol de decisiones del cliente . El proceso comienza con la preparación de la versión más común (o también la más grande o la más pequeña) de planogramas. Esta versión debe adaptarse aún más a todos los diferentes elementos de equipo para los que está destinada la categoría dada. Las aplicaciones de software como Quant proporcionarán ahorros considerables de tiempo y mano de obra, ya que pueden preparar la jerarquía de todas las versiones requeridas de planogramas automáticamente y generar planogramas basados en la plantilla y las reglas seleccionadas para varios anchos del equipo.


Las reglas pueden definir, por ejemplo, un número de días durante los cuales las existencias en el estante deben estar disponibles. Por ejemplo, en el caso de los yogures, las reglas antes mencionadas deben derivarse de la frecuencia de suministro (el número mínimo de días para los que el stock está disponible) y el período de garantía (el número máximo de días para los que el stock está disponible). Con base en los datos de ventas proporcionados por las tiendas individuales, los sistemas sofisticados prepararán el número de posiciones para los productos en planogramas individuales que reflejan las ventas en cada tienda. A partir de una única plantilla, se preparan planogramas para los equipos con un ancho de 25 cm, 40 cm y 80 cm.

Un momento clave es la publicación de planogramas para las tiendas y su implementación . Si este paso no se trata adecuadamente en términos de procesamiento, es posible que no se obtenga el resultado de toda la tarea exigente. La posibilidad de comparar fácilmente los cambios en las pantallas anteriores y nuevas es una ventaja. El ahorro de tiempo del orden de minutos por tienda tiene un impacto positivo significativo en toda la cadena.

Si es posible implementar planogramas fácilmente gracias a los dispositivos móviles, se ahorrará tiempo en la oficina para imprimir planogramas.


Con importantes cambios en la visualización de las categorías importantes, la retroalimentación fotográfica que revela rápidamente las áreas potenciales de mejora es muy valiosa. Si la implementación se realiza mediante dispositivos móviles, la retroalimentación fotográfica está disponible en unos segundos.


El beneficio clave del planograma reside en el hecho de que proporciona al personal información sobre la posición de cada producto. Si el personal tiene a su disposición la información de que el producto se va a exhibir en la categoría de yogures en el primer estante en la segunda posición a la derecha y debe tener 4 posiciones, el proceso de exhibición se acelera enormemente. Además, muchos otros procesos, como la implementación de SEL(Etiquetas de borde de estante) en las tiendas, pueden estar vinculadas a planogramas. La información relativa a las posiciones de los productos se puede colocar directamente en el SEL, lo que acelera considerablemente el trabajo del personal al organizar los SEL. Los SEL se pueden preparar antes de la reordenación en sí, lo que hace que el trabajo con productos en racks sea más eficiente debido a la información en los SEL.


La clave del éxito es la correcta comunicación con las tiendas. Se deben explicar los cambios importantes al personal para que tenga tiempo de adaptarse a las innovaciones.


Los dispositivos móviles pueden reducir el tiempo que se pasa en la oficina. Todo el proceso de implementación se puede ejecutar fácilmente directamente desde una tableta y / o dispositivo móvil.

Entre los principales beneficios del Category Management se encuentran en particular:
• Aumento de la facturación y otros indicadores en los que se centra el Category Management (beneficios, etc.)
• Gestión más sencilla del stock
• Aceleración del proceso de apertura y reconstrucción de nuevas tiendas
• Surtido capaz de responder a las necesidades locales

Para qué leer (o lo que nos devuelve la lectura)


Juan Pablo Murra habla sobre la importancia de la lectura profunda para el desarrollo del pensamiento crítico, el aprendizaje y la ciudadanía.

Si el libro ha muerto, me alegra ver tanta gente en su funeral”. Con esa ironía, el escritor Alberto Manguel inauguró la Feria Internacional del Libro Monterrey, que cerró el domingo pasado con un récord histórico: más de medio millón de visitantes en nueve días. Hay esperanza: aun en tiempos de distracción permanente, las y los jóvenes leen. 

El Módulo sobre Lectura 2025 del INEGI encontró que las personas de 12 a 24 años son el grupo de edad con mayor porcentaje de lectores: 89.1%. Pero PISA 2025 mostró que solo la mitad de los estudiantes mexicanos de 15 años alcanza el nivel básico de comprensión lectora, y para terminar el análisis de reportes, la OCDE también observó que, entre más tiempo pasan frente a pantallas para entretenerse, peores son sus resultados en lectura. 

Repito: hay esperanza, las y los jóvenes leen. Lo que nos urge como sociedad es apostar por más lectores, sí, pero sobre todo por la lectura profunda, la que exige atención, paciencia e imaginación, y que es muy distinta a encontrarse con textos en una pantalla. La lectura que nos transforma. 

En las universidades, la lectura se ha defendido desde siempre. Este año, la Reunión Nacional de Profesoras y Profesores del Tec de Monterrey abrió con una reflexión sobre formación humanista: formarse a través de las artes, la literatura y las humanidades, en cualquier carrera. Una idea atravesó la conversación: de la lectura depende casi todo lo que esperamos de una formación transformadora, del pensamiento crítico, la ética, el compromiso social, a la empatía y la capacidad de imaginar otras formas de vivir. 

Hoy todo compite por nuestra atención. Las aplicaciones, programas y tecnologías de nuestro mundo están hambrientas por dominar nuestro tiempo, ocupar nuestros pensamientos y consumir nuestro criterio. Por eso hay que atesorar nuestra atención. Leer no es fácil; es un placer que pide esfuerzo, que exige atención plena, pero es más lo que nos devuelve. 

Nos devuelve, primero, el valor de la lectura misma. Solemos defender la lectura, y las humanidades en general, por lo que nos permiten lograr: un mejor empleo, un pensamiento más crítico. Pero tienen un valor propio que no necesita justificarse con un resultado. Asombrarse ante un poema, vivir otras vidas en una novela, tener horas en las que nada nos interrumpe: eso ya es suficiente. Cultivar ese gusto es, hoy, defender nuestra libertad y nuestra capacidad de pensar. 

Nos devuelve también la capacidad de aprender. Muchos estudiantes dominan las operaciones matemáticas y aun así fallan, porque no entienden el problema que tienen escrito enfrente. Leer, como escribir, es pensar. Hoy contamos con herramientas de inteligencia artificial capaces de acercarnos al conocimiento con una velocidad extraordinaria, y esa capacidad hace todavía más valioso el criterio de quien recibe la respuesta. Una ingeniera, un técnico o un médico necesitan leer tanto como un escritor o una profesora. 

Y nos devuelve algo que necesitamos como sociedad: la posibilidad de ser mejores ciudadanos. Si no leemos con cuidado, con atención, ¿cómo vamos a informarnos, a distinguir un dato de un rumor, a tomar decisiones? Al leer, durante un tiempo podemos mirar desde un lugar que no es el nuestro y volver a nuestra propia realidad con una mirada más amplia. En tiempos de polarización, escuchar a alguien distinto hasta el final de su mensaje es la base para decidir colectivamente. 

Un lector se forma en la casa, en la recomendación de alguien a quien queremos, en la escuela, en la biblioteca, en lo que nos ofrece la ciudad donde vivimos. La FIL Monterrey es un bien público: un ejemplo de cómo poner las capacidades colectivas al servicio del desarrollo de las personas. Nació hace más de treinta años en un estacionamiento del Tec y hoy es de la ciudad y su comunidad: un encuentro abierto entre Monterrey y las ideas. Acerca libros y un programa cultural de primer nivel a Monterrey y al norte de México, y le da visibilidad a la comunidad artística y literaria de la región. En esta edición nos acompañó como invitado de honor El Colegio Nacional, cuyo lema, “Libertad por el saber”, nos recuerda que la libertad se alcanza buscando el conocimiento y atreviéndonos a pensar y a cuestionarnos. La hacen posible gobiernos, empresas, donantes, editoriales, autoras y autores, universidades del país y la región y, más que nadie, las y los lectores. 

El gusto por la lectura necesita, además, espacios, tiempo y experiencias que lo celebren, pero también que lo conviertan en un hábito dentro y fuera del aula. En PrepaTec implementamos desde hace unos meses un programa para que los estudiantes dejen sus celulares fuera del aula: en la primera evaluación, 90% de los alumnos reportó una experiencia más agradable en el salón y 90% de los profesores observó una mejoría en la atención. Con la nueva iniciativa EN COMÚN abriremos tiempos para leer juntos en nuestros campus. Dar espacio a la lectura profunda y acompañarla con conversaciones permite poner a prueba lo leído y revisar nuestra propia manera de pensar. 

Me quedo con la imagen de miles de jóvenes y familias caminando entre libros en la FIL Monterrey. Medio millón de personas en una feria del libro es una buena razón para la esperanza, y cuidar que esas lecturas sigan ocurriendo, y que sean cada vez más profundas, es responsabilidad de todos y todas. Cada una de ellas puede abrir una forma distinta de mirar el mundo. Y quizá esa sea una de las tareas más importantes de la educación, y de su gran aliada, la lectura: generar espacios para que cada persona pueda encontrarse con otras miradas y, a partir de ellas, construir con libertad la propia.


No vinimos a este mundo a temerle al futuro. Vinimos a darle forma.
Barack Obama 

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Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

Formación incluyente para el Retail

Móvil: 313 721 8036

Siganme en X  como : @jaime_pepo

Medellín, Colombia

miércoles, 28 de octubre de 2026

Miércoles del Retail y El futuro de la infancia NO lo va a decidir la inteligencia artificial. Lo vamos a decidir nosotros...

 Miércoles del Retail  y 

El futuro de la infancia NO lo va a decidir la inteligencia artificial. Lo vamos a decidir nosotros...


Es difícil encontrar la felicidad dentro de uno mismo, pero es imposible encontrarla en otro lugar.  Arthur Schopenhauer

D1 lanza bonos que puedes comprar desde fuera de Colombia para que otros hagan mercado.

La cadena de descuento D1 presentó un nuevo servicio que permitirá a los colombianos dentro y fuera del país apoyar a familiares y amigos.


La transformación de los hábitos de consumo en Colombia ha impulsado el crecimiento de las cadenas de formato hard discount, un modelo que se caracteriza por ofrecer productos a precios competitivos y una experiencia de compra orientada al ahorro. 

En este contexto, Tiendas D1 anunció el lanzamiento de Remerca  D1  , un sistema de bonos prepagados que pueden adquirirse tanto dentro como fuera del país para que otra persona realice sus compras en cualquiera de los establecimientos de la cadena.

La nueva apuesta comercial surge en un momento en el que los consumidores muestran una mayor sensibilidad frente a los precios. Según un análisis de la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Grupo Cibest, matriz de Bancolombia y Nequi, los formatos de descuento continúan ganando participación en el mercado colombiano gracias a una propuesta alineada con las necesidades actuales de los hogares.

De acuerdo con la información divulgada por la compañía, el bono Remerca  D1   funciona como un código con saldo prepagado que sirve como medio de pago en las tiendas físicas de la cadena. El usuario define el monto que desea regalar, realiza el pago en línea y recibe un código digital en su correo electrónico para compartirlo con el beneficiario. Posteriormente, la persona que recibe el bono puede utilizarlo para pagar sus compras en cualquier punto de venta de D1  en Colombia.


Uno de los aspectos más llamativos del nuevo servicio es que los bonos pueden comprarse desde cualquier lugar del mundo. Esto abre una alternativa para los colombianos residentes en el exterior que buscan apoyar económicamente a familiares sin necesidad de realizar transferencias de dinero o envíos tradicionales. La cadena explicó que el proceso se realiza en línea y que la redención no genera costos adicionales ni comisiones para quien recibe el beneficio.

En el anuncio,  D1   señaló que la iniciativa fue concebida como una forma sencilla de acompañar a las personas mediante un apoyo práctico para sus necesidades diarias. 

La compañía destacó que los compradores pueden elegir libremente el valor del bono y combinar varios códigos si lo consideran necesario. Además, los bonos cuentan con una vigencia de un año para su utilización, lo que brinda flexibilidad a los beneficiarios.

La medida se suma a la estrategia de expansión y fortalecimiento de la compañía en el mercado colombiano. 

Desde su llegada al país en 2009,  D1   se consolidó como uno de los principales actores del segmento de descuento. 

Durante 2025, la empresa registró ventas superiores a los 21,5 billones de pesos, alcanzó más de 2.750 tiendas distribuidas en 540 municipios y generó miles de nuevos empleos en el territorio nacional.

Expertos consideran que herramientas como Remerca  D1   reflejan la evolución del comercio minorista hacia modelos más digitales y personalizados. En lugar de entregar dinero en efectivo, los usuarios pueden destinar recursos específicamente a la compra de alimentos y artículos de consumo básico, garantizando así que el apoyo económico tenga un propósito definido.

Éxito, D1 y ARA: La competencia va más allá del precio.

 IGOMEZE

Un artículo de Red+ Noticias recoge la apuesta del Grupo Éxito frente al crecimiento del descuento: ahorro, surtido, experiencia de compra y omnicanalidad. Una propuesta que reivindica el placer de elegir.

Desde la experiencia de IGOMEZE en retail, allí aparece una de las diferencias más interesantes entre los modelos.

El supermercado ofrece amplitud de elección. El hard discount reduce las opciones y busca resolver la compra cotidiana con rapidez, cercanía y un precio confiable.

Son propuestas distintas que compiten por el presupuesto de un mismo hogar. Y ese hogar puede encontrar razones para comprar en ambas.

IGOMEZE a insistido durante años en que la fortaleza del hard discount nace de la coherencia de su operación: surtido corto, marca propia, negociación a valor neto, logística a dos toques y control permanente de costos. El precio que ve el consumidor es el resultado de esa disciplina.

Para Éxito y Carulla, el desafío es conseguir que la variedad, el servicio y la experiencia representen un valor que el cliente reconozca y esté dispuesto a pagar. Al mismo tiempo, necesitan sostener una percepción de ahorro creíble en los productos que construyen la imagen de precio.

También hay una advertencia para los discounters: ampliar surtido, agregar servicios y sofisticar la tienda exige cuidado. Cada nueva complejidad puede debilitar la estructura que permite ofrecer precios bajos.

Colombia seguirá siendo un laboratorio del retail. El consumidor repartirá sus compras entre formatos según su bolsillo, su tiempo y lo que necesite resolver en cada ocasión. 

La pregunta para cada cadena es concreta: ¿qué razón le estamos dando al cliente para que nos elija y qué tan bien estamos organizados para cumplirla?

El futuro de la infancia NO lo va a decidir la inteligencia artificial. Lo vamos a decidir nosotros.

Mauro Rodríguez Marín

La inteligencia artificial está transformando la infancia, el aprendizaje y las relaciones de niños y adolescentes. ¿Cómo aprovechar sus beneficios sin comprometer el pensamiento crítico, la autonomía y el desarrollo socioemocional? Una invitación a familias, docentes y responsables educativos a construir una IA centrada en las necesidades humanas.

Una generación entera está creciendo dentro de algo que, hasta hace muy poco, no existía: niños y adolescentes pueden conversar, aprender, crear, pedir consejo e incluso buscar consuelo en sistemas de inteligencia artificial capaces de responder casi instantáneamente y con una sorprendente apariencia de seguridad.

No se trata de una predicción futurista. Está ocurriendo ahora.

UNICEF (2026) advierte que los niños están adoptando las tecnologías de inteligencia artificial a una velocidad más de tres veces superior a la de los adultos. A partir de encuestas representativas realizadas en diez países, entre ellos México, el organismo estima que al menos 20 millones de niños y adolescentes de 12 a 17 años han utilizado la IA. Aproximadamente 13 millones señalaron usarla para apoyar su aprendizaje y realizar tareas escolares.

Pero hay otro dato mucho más inquietante: más de dos millones, aproximadamente uno de cada diez, dijeron recurrir a la IA para pedir consejo sobre asuntos que les preocupan (UNICEF, 2026).

Ahí es donde cambia la naturaleza del debate. Pues ya no hablamos únicamente de un estudiante que utiliza un chatbot para resolver más rápido una tarea de matemáticas. Hablamos también de un adolescente que puede decidir contarle sus miedos, dudas o problemas personales a una máquina antes que a sus padres, profesores o amigos.

UNICEF (2026) lo resume con claridad: la inteligencia artificial ya forma parte de nuestras vidas y está transformando la infancia en todo el mundo, tanto para bien como para mal. El problema es que su adopción avanza más rápido que las reglas, las investigaciones y los mecanismos de protección diseñados específicamente para los menores.

La promesa es real. El atajo también.

Sería un error presentar la inteligencia artificial únicamente como una amenaza. Bien utilizada, puede convertirse en una extraordinaria herramienta educativa. Ya que es capaz de explicar un concepto varias veces sin perder la paciencia, adaptar ejercicios al nivel del estudiante, traducir contenidos, proporcionar retroalimentación inmediata, estimular la creatividad y ampliar el acceso al conocimiento, entre muchos otros ejemplos

Brookings Institution reconoce precisamente ese potencial. Las herramientas de IA bien diseñadas pueden enriquecer el aprendizaje cuando forman parte de una estrategia pedagógica sólida. El problema aparece cuando dejan de ser instrumentos para aprender y se convierten en sustitutos del proceso de aprendizaje (Burns et al., 2026).

La diferencia parece pequeña, pero es fundamental:

No es lo mismo pedirle a la IA “ayúdame a comprender este problema” que decirle “resuélvelo por mí”.

Los resultados de PISA 2025 emiten una señal de alerta importante. Más de 760,000 estudiantes de 15 años pertenecientes a 91 países y economías participaron en la evaluación. Por primera vez, PISA analizó en profundidad cómo los estudiantes utilizan herramientas digitales e inteligencia artificial para aprender (OECD, 2026).

Los resultados no justifican afirmar que la IA, por sí sola, causa un menor desempeño académico. Se trata principalmente de asociaciones y los patrones dependen de cómo se utiliza la tecnología. Sin embargo, la señal es lo suficientemente importante como para prestarle atención: los estudiantes que utilizan con mayor frecuencia herramientas de IA para determinadas tareas académicas tienden a mostrar resultados educativos menos favorables que quienes las utilizan menos o de manera diferente (OECD, 2026).

Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OECD, utiliza una analogía especialmente poderosa: de la misma manera que nadie mejora su condición física simplemente mirando deporte, el aprendizaje no ocurre consumiendo respuestas, sino mediante el esfuerzo cognitivo de enfrentarse a material nuevo.

La OECD (2026) denomina a este proceso como productive cognitive struggle: esa lucha cognitiva productiva que ocurre cuando intentamos comprender, relacionar ideas, equivocarnos, corregir y finalmente resolver un problema.

Precisamente ahí está uno de los mayores riesgos educativos de la IA. Cuando la tecnología fortalece ese esfuerzo, puede funcionar como un andamio. Cuando lo elimina, se convierte en una muleta. Y una generación que aprende sistemáticamente evitando el esfuerzo intelectual podría desarrollar una enorme capacidad para obtener respuestas y, paradójicamente, una menor capacidad para construirlas.

El verdadero riesgo: delegar el pensamiento

La inteligencia artificial tiene una característica particularmente seductora: responde con fluidez. Una respuesta puede estar equivocada y, sin embargo, sonar perfectamente razonable.

Por ello, la alfabetización para la era de la IA no puede limitarse a saber utilizar herramientas digitales. Implica aprender a concentrarse, interpretar, contrastar, sintetizar, argumentar y cuestionar la información recibida (OECD, 2026).

Esto transforma radicalmente el papel de la escuela. Durante décadas enseñamos a los estudiantes a encontrar información. Ahora tendremos que enseñarles algo más difícil: a desconfiar inteligentemente de una respuesta perfectamente redactada.

La competencia fundamental del futuro quizá no sea formular el mejor prompt, sino saber detenerse después de recibir una respuesta y preguntar: ¿Cómo sé que esto es cierto?

No existe el mismo riesgo a los 4 años que a los 16

Otro error sería hablar de “los niños” como si un menor de cuatro años y un adolescente de dieciséis tuvieran las mismas capacidades cognitivas, emocionales y sociales.

Una revisión publicada en Pediatrics por investigadores vinculados con Children’s Hospital of Philadelphia subraya precisamente la necesidad de analizar la inteligencia artificial desde una perspectiva del desarrollo. Los efectos potenciales cambian considerablemente entre la primera infancia, la infancia media y la adolescencia (Grundmeier et al., 2026).

En la primera infancia, determinadas aplicaciones pueden favorecer actividades relacionadas con el lenguaje, la creatividad o el aprendizaje. Sin embargo, los niños pequeños todavía están desarrollando su comprensión sobre qué es real, quién posee intenciones y qué diferencia existe entre una persona y una representación tecnológica. La interacción humana sigue siendo insustituible.

Durante la infancia media, la IA puede estimular la curiosidad, personalizar explicaciones y favorecer la creatividad. Al mismo tiempo, surgen riesgos asociados a la información falsa, la privacidad, la dependencia de respuestas automáticas y la sustitución del esfuerzo necesario para resolver tareas escolares.

En la adolescencia, el problema adquiere una dimensión adicional. La inteligencia artificial puede convertirse no solo en una herramienta académica, sino también en un interlocutor emocional. Esto ocurre precisamente durante una etapa en la que se están formando la identidad, la autonomía, las relaciones interpersonales y los mecanismos para enfrentar frustraciones y conflictos (Grundmeier et al., 2026).

La advertencia de los especialistas es particularmente relevante: la IA debe entenderse como una herramienta, no como un amigo ni como un cuidador.

¿Qué ocurre cuando una máquina comienza a ocupar el lugar de una persona?

Esta pregunta quizá sea todavía más importante que la discusión sobre las tareas escolares.

La adolescencia constituye una etapa decisiva para preguntarse quién soy, qué pienso, en quién confío y quién quiero llegar a ser. Una parte de esa exploración ocurre cada vez más mediante conversaciones con sistemas de inteligencia artificial.

El riesgo no consiste simplemente en que un adolescente “hable con una computadora”. El problema aparece cuando una tecnología diseñada para generar respuestas plausibles comienza a ocupar espacios tradicionalmente construidos a partir de relaciones humanas: amistad, confianza, orientación, conflicto, reconciliación y acompañamiento.

La investigación pediátrica reciente advierte precisamente sobre los riesgos de desarrollar percepciones falsas de la IA como amiga o cuidadora, además de los problemas relacionados con la privacidad y la desinformación (Grundmeier et al., 2026).

El crecimiento personal no se logra al recibir buenas respuestas, un ser humano evoluciona al aprender a interpretar silencios, enfrentar desacuerdos, reconocer emociones, tolerar frustraciones, conocer a otras personas y descubrir que el mundo no tiene una solución inmediata a nuestras necesidades. Ningún tipo de chatbot debería sustituir este aprendizaje.

Cuando los riesgos afectan los cimientos

Una de las investigaciones internacionales más amplias realizadas hasta ahora sobre IA generativa y educación fue desarrollada por el Center for Universal Education de Brookings Institution.

Durante más de un año, el equipo revisó más de 400 investigaciones y realizó entrevistas, grupos de enfoque y consultas con más de 500 estudiantes, profesores, familias, responsables educativos, tecnólogos y especialistas de 50 países (Burns et al., 2026).

Su conclusión merece atención:

“En este punto de su trayectoria, los riesgos de utilizar la IA generativa en la educación infantil eclipsan sus beneficios” (Burns et al., 2026).

La razón es particularmente importante. Los beneficios tienden a ser aditivos: permiten personalizar una explicación, generar actividades, mejorar la accesibilidad o proporcionar apoyo adicional.

Los riesgos, en cambio, son fundacionales: pueden afectar la capacidad de aprender, las relaciones de confianza con profesores y compañeros, el bienestar socioemocional, la seguridad, la privacidad y el desarrollo de la autonomía intelectual (Burns et al., 2026).

La tecnología puede mejorar lo que un niño aprende, pero si deteriora cómo aprende a pensar, relacionarse y confiar, el problema ocurre en un nivel mucho más profundo.

Una lección desde la Semana del Aprendizaje Digital de la UNESCO

Esta preocupación no pertenece únicamente a artículos científicos o reportes institucionales. Está ocupando un lugar central en la conversación internacional sobre el futuro de la educación.

Recientemente participé en la Semana del Aprendizaje Digital de la UNESCO y algo quedó especialmente claro entre la comunidad científica y educativa presente: la principal preocupación no es qué tan avanzada puede llegar a ser la inteligencia artificial, sino qué tan preparada está para proteger, incluir y acompañar a la infancia.

Una de las ideas que más me marcó surgió durante la sesión dedicada al “educador inclusivo listo para la IA”. Allí se planteó un cambio de paradigma particularmente relevante: la transformación educativa no consiste simplemente en incorporar más tecnología al aula. Se trata de pasar de pensar en la velocidad de enseñanza a pensar en el alcance del aprendizaje. La diferencia es profunda.

Si la pregunta es únicamente “¿qué herramienta de IA podemos incorporar?”, probablemente terminaremos implementando tecnología porque está disponible. La pregunta educativa debería ser otra: ¿Qué barrera de aprendizaje estamos resolviendo para cada niño?

Ese cambio obliga a invertir la lógica de la innovación. La tecnología deja de ser el punto de partida y el estudiante vuelve a ocupar ese lugar.

Otro principio presentado durante aquellas discusiones sintetiza bien esta perspectiva: No se trata del algoritmo ni de los datos; se trata del estudiante individual que sigue en el salón. La frase parece sencilla, pero contiene una advertencia importante para quienes diseñamos, investigamos o incorporamos tecnología educativa.

La IA puede ser multimodal, adaptativa, generativa y extraordinariamente poderosa. Puede procesar grandes volúmenes de información que ninguna persona podría manejar y ofrecer experiencias cada vez más personalizadas. Pero si esa capacidad tecnológica no coloca en el centro la dignidad, la privacidad, la inclusión, la seguridad y el desarrollo de cada alumno, entonces la sofisticación del algoritmo importa poco. No estará cumpliendo su verdadero propósito educativo.

Esta reflexión conecta directamente con nuestra propia línea de investigación en el Tecnológico de Monterrey sobre inteligencia artificial generativa en la educación superior. En un estudio reciente realizado con estudiantes universitarios mexicanos, identificamos que, si bien la IA generativa es valorada por su utilidad para el aprendizaje y la productividad académica, también existen preocupaciones importantes relacionadas con la integridad académica, la confianza en sus respuestas y el riesgo de una dependencia excesiva (Rodríguez-Marín & Montoya-Bayardo, 2026).

Aunque las etapas educativas y los riesgos son distintos, estos hallazgos refuerzan una reflexión que atraviesa todo el recorrido formativo: desde la infancia hasta la universidad, el reto fundamental no es la adopción tecnológica en sí misma, sino cómo diseñamos esa adopción para que sea ética, inclusiva y genuinamente centrada en la persona que aprende.Quizá ahí esté una de las claves para reconciliar innovación y precaución. No necesitamos adaptar a los niños a la inteligencia artificial. Necesitamos construir una inteligencia artificial capaz de adaptarse a las necesidades humanas sin sustituir aquello que nos hace humanos.

La respuesta no es prohibir la tecnología

Frente a estos riesgos sería tentador concluir que la solución consiste simplemente en mantener a los niños alejados de la inteligencia artificial, pero probablemente tampoco sea realista.

La IA formará parte de las universidades, las profesiones, las empresas y buena parte de las actividades cotidianas de esta generación. Impedir completamente su contacto con ella podría crear otra forma de desigualdad: jóvenes sin las competencias necesarias para desenvolverse en una sociedad profundamente transformada por la tecnología.

Por eso el verdadero desafío no consiste en elegir entre IA sí o IA no. Consiste en decidir qué IA, para qué edad, con qué propósito, durante cuánto tiempo y bajo qué supervisión.

La preocupación ya está generando respuestas institucionales. En 2026, por ejemplo, la ciudad de Nueva York estableció una moratoria de un año para herramientas de IA generativa dirigidas directamente a estudiantes desde educación inicial hasta octavo grado y prohibió los chatbots de compañía en todos los grados, mientras mantiene excepciones y programas piloto específicos.

Estas medidas no necesariamente representan una posición definitiva contra la IA. Expresan algo mucho más sencillo: ante tecnologías nuevas que interactúan directamente con menores, la innovación debe avanzar acompañada de evidencia, supervisión y protección.

La infancia que sí queremos

No necesitamos una infancia sin tecnología. Necesitamos una infancia en la que la tecnología no sustituya aquello que precisamente debe desarrollarse durante la infancia.

Una máquina puede explicar una ecuación, pero no debería reemplazar la experiencia de luchar con ella hasta comprenderla.

Puede ayudar a escribir, pero no debería impedir que el niño aprenda a ordenar sus propias ideas.

Puede responder preguntas, pero no debería convertirse en la primera “persona” a quien un adolescente confía sistemáticamente sus miedos.

Puede acompañar el aprendizaje, pero no debería criar.

De la evidencia disponible pueden derivarse tres principios sencillos para familias y escuelas:

Primero, pensar antes de preguntar.
El estudiante intenta, razona y formula una respuesta antes de recurrir a la IA. Después puede utilizarla para contrastar, ampliar o mejorar su razonamiento.

Segundo, consultar no significa creer.
Toda respuesta importante producida por IA debe contrastarse con evidencia, fuentes confiables o conocimiento experto. La alfabetización en IA comienza precisamente cuando dejamos de confundir la fluidez con la verdad.

Tercero, los adultos siguen en la sala.
La pedagogía, la crianza y el acompañamiento emocional no pueden delegarse a un algoritmo. Profesores y familias deben comprender qué herramientas utilizan los menores, para qué las utilizan y qué información comparten con ellas.

Burns et al. añaden un principio especialmente valioso: necesitamos herramientas de inteligencia artificial que enseñen, no simplemente que respondan (2026).

Ese debería convertirse en uno de los criterios fundamentales para evaluar cualquier IA educativa.

¿Estamos criando pensadores o usuarios?

El futuro de la infancia con inteligencia artificial probablemente no se parecerá a las películas de ciencia ficción. El riesgo puede ser mucho más silencioso: Un niño que deja de intentar porque siempre existe una respuesta instantánea, un adolescente que busca comprensión emocional en un producto tecnológico antes que en otra persona, un estudiante que entrega trabajos impecables que no podría explicar, una escuela que confunde productividad con aprendizaje y una sociedad que descubre demasiado tarde que produjo jóvenes extraordinariamente eficientes para obtener respuestas, pero menos preparados para formular preguntas, tolerar incertidumbre y pensar por sí mismos.

Todavía estamos a tiempo.

La evidencia disponible no obliga a elegir entre rechazar la inteligencia artificial o entregarle la educación de nuestros hijos. Nos obliga a construir una tercera opción: enseñar a utilizarla sin permitir que sustituya las capacidades humanas que precisamente estamos tratando de desarrollar.

Y quizá la idea que mejor sintetiza este desafío sea también la más sencilla:

La infancia no necesita más herramientas de IA. Necesita tecnología que se doble para adaptarse a ella y no una infancia que tenga que doblarse para adaptarse a la tecnología.

La pregunta, por tanto, ya no es si la inteligencia artificial estará presente en la infancia. Ya lo está.

La pregunta verdaderamente importante es otra: ¿Queremos criar una generación que utilice la inteligencia artificial para pensar mejor o una que termine necesitando la inteligencia artificial para pensar?

La respuesta no la decidirá un algoritmo.

La decidiremos nosotros.

Referencias

Burns, M., Winthrop, R., Luther, N., Venetis, E., & Karim, R. (2026, January 14). A new direction for students in an AI world: Prosper, prepare, protect. Brookings Institution.

Grundmeier, R. W., Fiks, A. G., Johnson, K. B., et al. (2026). Generative artificial intelligence: Implications for families and pediatricians. Pediatrics, 157(4), e2025074912. https://doi.org/10.1542/peds.2025-074912

Organization for Economic Co-operation and Development. (2026). PISA 2025 results (Volume I). OECD Publishing.

Rodriguez-Marin, M., & Montoya-Bayardo, M. Á. (2026). Generative Artificial Intelligence in Higher Education: Student Perceptions and Ethical Considerations. 12th International Conference on Higher Education Advances (HEAd’26), 1–8. https://doi.org/10.4995/head26.2026.21684

Schleicher, A. (2026, September 8). PISA findings on artificial intelligence use, reading skills and learning. Organization for Economic Co-operation and Development.

UNICEF. (2026, June 30). Children are adopting AI technologies more than three times faster than adults. United Nations Children’s Fund.

UNESCO. (2026). Digital Learning Week 2026. United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization.


Los dos enemigos de la felicidad humana son el dolor y el aburrimiento. Arthur Schopenhauer



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Jaime Pérez Posada 

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