miércoles, 25 de febrero de 2026

Miércoles del Retail y Bad Bunny : El buen ejemplo ? ...

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Miércoles del Retail y Bad Bunny : El buen ejemplo ? ... 


El imperio del descuento, D1, Ara e Ísimo dominarán el mapa comercial en 2026



El imperio del descuento, D1, Ara e Ísimo dominarán el mapa comercial en 2026, el comercio minorista colombiano vive una transformación estructural que comenzó hace más de una década y que en 2026 alcanza uno de sus puntos más altos de consolidación. Las cadenas de descuento duro no solo cambiaron la forma en que compran los hogares, sino que redibujaron el mapa económico del país. Este año, D1, Tiendas Ara e Ísimo superarán en conjunto las 4.700 tiendas en el territorio nacional, consolidando su liderazgo en medio de un entorno de inflación persistente y consumidores cada vez más sensibles al precio.

Hablar del retail colombiano hoy implica dividir la historia en dos momentos: antes y después del modelo hard discount. En 2009, cuando D1 abrió su primera tienda en el país, el mercado estaba dominado por grandes superficies tradicionales y supermercados de formato amplio. El consumidor promedio realizaba compras más voluminosas, con mayor presencia de marcas reconocidas y estructuras de precios menos competitivas.

La irrupción del descuento duro cambió las reglas del juego.


El modelo que redefinió los hábitos de compra

El hard discount se basa en una fórmula clara: surtido limitado, marcas propias fuertes, eficiencia logística y precios bajos permanentes. Esa combinación permitió a estas cadenas posicionarse rápidamente en barrios residenciales, municipios intermedios y grandes ciudades.

Hoy, el modelo no es una alternativa secundaria: es un actor central del comercio colombiano. Según métricas de NielsenIQ, estas cadenas concentran el 20,4% de las ventas del retail en el país, una participación impensable hace quince años.

El crecimiento no ha sido lineal, pero sí constante. La presión inflacionaria de los últimos años, sumada a la necesidad de optimizar el gasto familiar, impulsó aún más su expansión. En un país donde, según el DANE, el 34,4% de la población pertenece a la clase media, el precio se convirtió en el principal factor de decisión de compra.
D1: el pionero que domina el territorio

La cadena pionera del formato, D1, lidera hoy la cobertura nacional con 2.745 tiendas distribuidas en 550 municipios. Esto significa presencia en aproximadamente el 50% de las 1.103 municipalidades del país.

Su estrategia ha sido clara desde el inicio: expansión territorial agresiva y cercanía con el consumidor. La compañía ha priorizado ubicaciones en zonas residenciales y municipios donde otros formatos no habían llegado con fuerza.

De acuerdo con Silvia Juliana Rueda, vicepresidente de Asuntos Corporativos de la cadena, la apertura constante de tiendas ha sido clave para generar confianza y lograr impacto territorial.

Incluso estudios del Banco de la República señalan que, cinco años después de la llegada de una tienda de bajo costo a un municipio, la tasa de empleo es en promedio cuatro puntos porcentuales mayor frente a localidades donde aún no opera este formato.

Más allá de las cifras comerciales, D1 se convirtió en un fenómeno social. Su modelo de marcas propias representan hasta el 80% de sus ventas, consolidando una propuesta donde el consumidor prioriza precio y funcionalidad sobre reconocimiento tradicional de marca.
Tiendas Ara: músculo financiero y expansión sostenida

Por su parte, Tiendas Ara, perteneciente al grupo portugués Jerónimo Martins, mantiene una trayectoria de crecimiento robusta. Actualmente suma 1.653 establecimientos y tiene presencia en 370 municipios.

En 2025 inauguró 225 nuevas tiendas y para 2026 confirmó que continuará ampliando su red, aunque sin revelar una cifra exacta de aperturas. Su casa matriz reportó ventas en Colombia por 3.228 millones de euros en 2025, equivalentes a cerca de $14 billones, con un crecimiento anual de 8,5% en moneda europea.

Estas cifras consolidan a la operación colombiana como una de las más relevantes dentro del grupo y proyectan a Ara entre las empresas con mayores ingresos del país.

Uno de los pilares de su estrategia es el fortalecimiento de marcas propias, que representan cerca del 50% de su facturación. Además, la compañía ha invertido en centros de distribución y ampliación de metros cuadrados para optimizar la cadena logística y sostener precios competitivos.
Ísimo: la más joven, pero con ambición acelerada

La cadena más reciente del segmento, Ísimo, ha mostrado un crecimiento acelerado. Actualmente cuenta con 305 establecimientos en 81 municipios y proyecta abrir entre 80 y 100 nuevas tiendas durante 2026.

Su presencia se concentra especialmente en departamentos estratégicos como Antioquia, Cundinamarca y Atlántico, regiones que reúnen más de 200 de sus puntos de venta.

Ísimo ha apostado por un posicionamiento visual distintivo fachadas de color violeta y por una oferta donde las marcas propias ya representan cerca del 40% de su facturación.

Aunque es la más joven del trío, su estrategia apunta a consolidarse rápidamente en ciudades capitales y municipios con alto potencial de consumo.
El poder de las marcas propias

Uno de los elementos más disruptivos del modelo hard discount es el protagonismo de las marcas propias.

En D1: hasta 80% de participación en ventas.


En Ara: cerca del 50%.


En Ísimo: alrededor del 40%.

Este enfoque reduce intermediarios, optimiza costos y permite ofrecer precios más bajos sin sacrificar márgenes operativos.

Además, según NielsenIQ, el 62% de las ventas en este formato corresponde a productos con precios inferiores a $9.000, lo que evidencia una estrategia basada en compras de bajo desembolso y alta rotación.

El consumidor colombiano ha perdido el temor a las marcas privadas. Hoy prioriza funcionalidad, calidad aceptable y ahorro tangible.
Inflación y sensibilidad al precio

El entorno macroeconómico también explica la consolidación del formato. Aunque la inflación ha mostrado moderación frente a picos anteriores, aún no converge plenamente a la meta del Banco de la República.

En ese contexto, los hogares han ajustado su comportamiento de compra:

  • Mayor frecuencia, menor volumen por visita.
  • Comparación constante de precios.
  • Sustitución de marcas tradicionales por alternativas propias.
  • Búsqueda de promociones permanentes.


El descuento duro ofrece justamente estabilidad de precios bajos sin depender exclusivamente de promociones temporales.
Impacto en municipios y economías regionales

La expansión de estas cadenas no solo impacta cifras de ventas. También dinamizar economías locales.

Municipios que históricamente no contaban con oferta formal robusta ahora tienen presencia de grandes cadenas. Departamentos como Guaviare, cuyo PIB ronda los $1,3 billones, han visto en estas tiendas un catalizador de empleo, formalización y actividad económica.

El efecto multiplicador incluye:
  • Generación de empleo directo.
  • Contratación de proveedores locales.
  • Dinamización del comercio alrededor de los puntos de venta.
  • Incremento en la formalización tributaria.

En muchos casos, la llegada de una tienda hard discount representa la primera inversión empresarial de escala en municipios intermedios o pequeños.

Ubicación estratégica: la clave silenciosa

Otro factor determinante ha sido la ubicación. A diferencia de las grandes superficies que requieren amplios terrenos, el formato de descuento duro opera en locales compactos, cercanos a núcleos residenciales y zonas de alta circulación.

Esto facilita compras rápidas, frecuentes y de reposición diaria. La proximidad se convierte en ventaja competitiva frente a hipermercados más alejados.
4.700 tiendas y contando

Sumando las proyecciones de expansión para 2026, D1, Ara e Ísimo superarán las 4.700 tiendas en Colombia.

Esa cifra no solo representa crecimiento físico; simboliza la consolidación de un modelo que cambió la estructura del comercio minorista nacional.

El país pasó de un esquema dominado por grandes superficies tradicionales a un ecosistema donde el descuento duro compite y en muchos territorios lidera la preferencia del consumidor.
¿Hacia dónde va el modelo?

Los desafíos futuros incluyen:

  • Mayor competencia entre las propias cadenas.
  • Innovación en surtido sin perder eficiencia.
  • Sostenibilidad y reducción de costos logísticos.
  • Integración tecnológica en inventarios y abastecimiento.

No obstante, el panorama indica que el hard discount seguirá siendo protagonista del retail colombiano en los próximos años.

El avance de D1, Ara e Ísimo demuestra que el consumidor colombiano prioriza precio, cercanía y practicidad. En medio de presiones inflacionarias y ajustes en el poder adquisitivo, el descuento duro se consolida como uno de los principales motores del comercio nacional.

Superar las 4.700 tiendas en 2026 no es solo una meta numérica. Es la confirmación de un cambio estructural en la forma de comprar, vender y competir en Colombia.

El mapa comercial del país ya no se entiende sin estas fachadas rojas, violetas y minimalistas que, barrio a barrio y municipio a municipio, redefinieron el consumo cotidiano.


COLOMBIA - Estudio revela que el consumo en tiendas de barrio cae 7.1% - ZONA CERO



Tienda de barrio

Cada día se improvisa menos el mercado en la esquina.

La tienda de barrio en Colombia enfrenta un cambio que amenaza su rol histórico. El colombiano ahora deja para la tienda de la esquina únicamente las compras de emergencia o el "desvare" del día a día.

Así lo revela el más reciente informe de Servipunto, el brazo analítico de Servinformación, que señala que el canal tradicional está dejando de ser el lugar de abastecimiento principal de los hogares.

El diagnóstico

El dato más revelador del cierre de 2025 es la caída del -7,1% en la frecuencia de visitas. Aunque el valor de las ventas creció un marginal 1,4%, esto no se debe a un mejor desempeño, sino al "ticket inflado".

El gasto por compra (Ticket Promedio) escaló de $9.325 en 2024 a $10.160 en 2025, y alcanzó los $10.850 en enero de 2026 (+11,8%).

El colombiano hoy entra a la tienda con menos frecuencia, consciente de que llevar lo básico (leche, huevos y pan) ya supera la barrera de los diez mil pesos.

Presupuesto reasignado: Del kilo al billete de $2.000

Más que falta de recursos, lo que se observa es una optimización extrema del presupuesto y una apuesta por el producto "menudiado".

El caso del arroz como síntoma del abandono de la compra de la canasta básica en la tienda

La prueba reina de que el consumidor está haciendo su mercado fuera del barrio es el comportamiento de los productos de despensa.

A pesar de que su precio bajó un -1,5%, la rotación de volumen en la tienda cayó un -10,2%. Esto confirma que el ahorro se busca mediante la planificación en mercados grandes, y solo se recurre al tendero cuando el inventario del hogar falla a mitad de semana.

Otras categorías como aceites o granos también cedieron entre un -4% y -7%, de tal manera que el consumidor entra a la tienda con una "lista de olvidos" y el tendero pierde la oportunidad de la venta incremental: el cliente ya no se deja tentar por productos complementarios porque su presupuesto y su alacena ya fueron asignados.

El reto para las tiendas de barrio

Para Servipunto, el desafío para las tiendas en 2026 no es solo una cuestión de precios, sino de entender su nuevo rol.

Mientras el abastecimiento pesado se consolida en el Hard Discount, el tendero debe enfocarse en ser el aliado de la urgencia y el día a día, donde la velocidad y el formato pequeño son su mayor fortaleza.

Juan Pablo Muñoz, Líder de Data Analytics en Servipunto, concluye: "Estamos ante una migración de lealtad estructural. El consumidor ya llega a la tienda de la esquina con el mercado comprado; llega con la bolsa del discount en la mano y solo entra por lo que olvidó o por el formato mínimo que le permite llegar al día siguiente. La industria y los tenderos que ignoren esta nueva realidad del 'desvare' seguirán perdiendo terreno frente a formatos más ágiles".

Bad Bunny: El buen ejemplo.

En esta nueva entrega, Andrés García Barrios reflexiona sobre cómo el show de medio tiempo del Súper Tazón LX, con Bad Bunny como protagonista, se relaciona con el ritual escolar de preservación y permanencia.

Opinión | Bad Bunny: El buen ejemplo
CC0 Dominio publico.
Andrés García Barrios

El mundo del arte y del espectáculo se ha acostumbrado, demasiado, a hablar de las obras como “producciones”. Esta palabra, como es obvio, acentúa el lado material del asunto y descuida lo más importante, la presencia humana. Por eso, esta mañana me dio gusto leer un artículo sobre la promotora cultural y docente Claudia Norman —mexicana que vive en Manhattan—  donde se la elogia, no tanto por su capacidad de “dar resultados”, como por su deseo de convocar equipos y provocar encuentros. “No aprendió a producir sino a reunir”. De inmediato también me di cuenta de que estas sencillas palabras eran las que yo estaba buscando para escribir, aquí, sobre Bad Bunny y la fuente de su magia en el show de medio tiempo del Súper Tazón LX. Quienes quisieran que todo en el arte “comercial” fuera marketing, tienen que entender esta diferencia: el acto organizado por Bad Bunny no fue una “producción”, fue una reunión.

Empecemos por lo más sencillo, un detalle de los siete minutos previos al espectáculo, los de preparación: me refiero al genial momento en que entra corriendo a la cancha el enorme cañaveral formado por cientos de jóvenes disfrazados de matorrales. A alguien se le ocurrió el buenísimo chiste de que a esos chicos y chicas les habían dado un “trabajo de planta”, pero la verdad es que, por modesta que haya sido su participación, resultó esencial (tenían la encomienda de mecerse de forma sutil al ritmo de la música, de manera que se sintiera que el paisaje bailaba). Recuerdo que, en mis tiempos de actor principiante, mis compañeros y yo nos burlábamos de cualquiera que recibiera un papel secundario diciendo que iba a “salir de árbol”. En el acto del Súper Tazón, eso pasó, literalmente, e insisto, fue crucial: la vegetación se volvió, en buena medida, la vida de la fiesta.

Este espíritu de unión y humildad estuvo presente en el equipo entero, muy probablemente porque el primero en abandonar su lugar de estrella fue el propio Bad Bunny, quien, claro, casi todo el tiempo ocupó el centro, pero solo como cómplice de todos y posibilitador del encuentro.

Pero vayamos por partes.

Hay obras en que arte y política logran una bella y poderosa unidad. Es el caso de este evento. Obra de amor y resistencia, arranca exaltando un rasgo de identidad (“Qué rico es ser latino”), pero también lo hace para convocar a la unión y la pertenencia. Lo mismo ocurre cuando Bad Bunny renuncia a su apodo en inglés y se presenta con su nombre de pila, Benito Antonio Martínez Ocasio, identificándose como latino con el propósito de acercarse.

Esta voluntad de unir no deja de señalar que la segregación y la diferencia no son elección de las y los latinos sino algo que otros establecen. Es obvio que el evento apunta a dos frentes: por un lado, a las campañas anti-inmigrantes del servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, en inglés), y, por otro, a la ausencia de oportunidades y derechos de la población puertorriqueña, tanto en Estados Unidos como en la  isla, en el Caribe (es importante saber que Puerto Rico, nación latina, es territorio “propiedad” de Estados Unidos, sin embargo, no se le considera “parte” del país, no es uno de sus cincuenta estados, no está representado en las estrellas de su bandera y no goza de los mismos derechos; tiene, sin embargo, desde 1952, su propia bandera, con una sola estrella).

Denuncia e igualdad también recorren todo el espectáculo. Cuando el colectivo de mujeres baila —bajo el fuerte acento sexual del reguetón—, es evidente que no lo hace para complacer a un macho alfa protagónico sino para aumentar una identidad propia. “Perrean solas”, como dice la canción. Junto a eso, el placer y la sensualidad  llegan entretejidos, de forma subliminal, con un candor social: el famoso “perreo” es también expresión de identidad, porque pe erre, PR, es Puerto Rico.

Acontece una boda en vivo (otro tipo de unión, con un juez real y todo). Lady Gaga “ameniza” la recepción. Lo hace en inglés, pero con su actitud revela que lo latino es para todos. Parte de la fiesta, Benito celebra y, al final, gozando, se deja caer de espaldas en brazos de su gente, no como el ídolo que se entrega a la adoración, sino evidenciando la confianza y la fe del grupo, igual que hacen esas coreografías hippies en que miles de manos se extienden a lo alto para celebrar la vida.

Las celebrities invitadas, amigas y amigos de Bad Bunny, gozan y festejan como todos, y nadie cree necesario encenderles encima ningún reflector. Está claro el espíritu de unión y el mensaje social del espectáculo, cuya alegría y dolor nos une a todos. Ricky Martin, otro puertorriqueño, deplora (con un canto de lamento) el que a su hermosa isla llegue a ocurrirle “lo que le pasó a Hawaii”, a la que convirtieron en resort hotelero. En Puerto Rico la gente sufre apagones de luz constantes y la crisis energética pone en riesgo la vida diaria.

Sólo tres palabras dice Bad Bunny en inglés, en todo el show, y son: God Bless America (Dios bendiga a América); lo hace para dejar claro que esta bendición será para todos los países del continente (incluyendo, por cierto, a Canadá, cuyos habitantes –según dirán después las redes sociales– se quedaron asombrados al escuchar que se les menciona –eternos exiliados de la región– y se ponen a bailar, en sus casas, con ritmo candente; otra cosa que dirán las redes es que, después del Super Bowl, las plataformas de idiomas registrarán un incremento del treinta y tantos por ciento en el interés por aprender español).

La marcha/baile/protesta/lección de geografía, encabezada por la bandera del país anfitrión (Estados Unidos) y por la de Puerto Rico –como si su estrella, la cincuenta y uno, estuviera a punto de meterse en la otra– conduce a la multitud de artistas fuera  de la cancha. Arriba, en la pantalla del estadio, brilla, por encima de todas las personas ahí presentes, la frase contundente, que a partir de este momento hay que aprenderse y repetir en todos los foros, estadios, estrados, tribunas, púlpitos, y por supuesto, en todas las aulas del mundo: Lo único más poderoso que el odio, es el amor.

Bad Bunny y su equipo han dejado en escena un huracán de amor y escándalo. La unión de los cuerpos, de los deseos y las voluntades, ha hecho del campo de juego un terreno de complicidad. Ahora resuenan en el ánimo de todo el público ecos de lo ocurrido en los últimos días: miles de personas, caminando, de luto, con velas encendidas, cantando por calles de Minneapolis en filas largas e interminables; multitud de celebridades conmovidas e incluso sufrientes, que ejercen su poder, su voz, para protestar y propagar su indignación, renunciando a cualquier privilegio personal para enaltecer el de otros; composiciones fotográficas de los dos estadunidenses asesinados, que estarán en nuestras memorias como ángeles; ancianos sacerdotes, jóvenes y maestras de escuela que defienden a golpes a sus comunidades y sus templos.

Igual que todos ellos, los artistas del Benito Bowl actúan con rebeldía, sin permiso y sin ofensa, sosteniendo verdades. Este domingo de febrero también quedará en el recuerdo como invitación a vivir el amor como resistencia activa, y el canto y el baile como lazos para urdir de nuevo el destrozado tejido social.

Comprendemos ahora que este evento es trascendente porque alcanza el plano ético del arte, porque nos recuerda el grado heroico de la belleza humana, y, aún más, porque, con su estilo  rebelde, cachondo y hasta deportivo, ha dejado ver el lado espiritual de un arte político capaz de unir, durante más que un instante, millones de corazones de todo el mundo.

*

Finalmente, de pie frente a este ejemplo, me pregunto por la misión educativa. Encuentro, entonces, que no es otra que recoger esa memoria junto con nuestras alumnas y alumnos y, un día, encomendar a otros la tarea de mantenerla viva. En el terreno de la educación puede haber muchos errores y muchos aciertos, etapas de mucha oscuridad y de mucha luz, pero ese ritual escolar de preservación y permanencia debe conservarse. Es, en una palabra, lo que nos da sentido.

Muchas veces he soñado con el surgimiento de un movimiento de resistencia pacífica liderado por jóvenes, una especie de neohippismo capaz de llevar un paso adelante los ideales en embrión de aquellas chavas y chavos de los años sesenta del siglo pasado, que tuvieron por obvia esa verdad: Lo único más poderoso que el odio es el amor. El show del domingo 8 de febrero me deja aún más claros los atributos que tendrá ese movimiento, que en estos mis tecleos místicos veo venir de forma inevitable: espiritual, ético, artístico; sentimental, rebelde, lúcido; lúdico, testimonial, inclusivo, sexualmente amoroso: ejemplar. ¡Ah! Y, por favor, en español, si es posible… porque de verdad, ¡qué rico es ser latino!




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Jaime Pérez Posada 

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