miércoles, 4 de febrero de 2026

Miércoles del Retail Y La metacognición que transforma el aula de idiomas.

 Cordial saludo

Bienvenidos al Miércoles del Retail Y La metacognición que transforma el aula de idiomas. 


Cómo lograron lo portugueses de Ara ganarle a los Santo Domingo de D1 en su expansión por Colombia


Nuno Sereno, cabeza de la cadena en Colombia abrió 225 nuevas tiendas gracias al negocio con Colsubsidio y a su agresivo plan de negocios que no se detiene

Por: Las Dos Orillas | 




Tiendas Ara, la cadena portuguesa low cost dio un golpe en el 2025 después de un bajonazo en sus ingresos en el 20214. El portuguez Nuno Sereno quien es la cabeza del emporio Jerónimo Martins con sede en Lisboa, arrasó como una aplanadora gracias a su constante y bien calculada expansión. Al cierre del año pasado, la empresa logró la apertura de 225 tiendas, lo que equivale a 215 adicionales netas. Un crecimiento que no fue casual y que se explicó, en buena parte, por la integración de los locales en los que anteriormente operaban las tiendas de Colsubsidio.

La ex canciller María Ángela Holguín ha acompañado este proceso de expansión desde la Junta Directiva del grupo portugués Jerónimo Martins en Lisboa a la que pertenece desde abril de 2019, recién terminó el gobierno Santos en el que estuvo durante los dos periodos, participando en la toma de decisiones estratégicas de la empresa, propietaria de Tiendas Ara en Colombia.

La ex canciller quien es pareja del candidato presidencial Sergio Fajardo está hoy activa políticamente acompañando la campaña del candidato presidencial del partido Dignidad y Compromiso como lo anunciaron a comienzos del año y se cuenta aquí

La movida estratégica con los almacenes de Colsubsidio fue clave para remontar la cuesta. Tiendas Ara consiguió montar una red actual de 1.653 puntos a nivel nacional. El disputado segmento del hard discount sigue creciendo y, de esta manera, la cadena de Jerónimo Martins busca acercarse cada vez más a competidores como D1, que según cifras oficiales ya supera las dos mil tiendas en el país. Este avance no fue improvisado: es el resultado de una estrategia agresiva que empezó a cocinarse desde finales de 2024.



Sin embargo, el crecimiento de Tiendas Ara no se limita únicamente a la apertura de sedes. A la par, la compañía se sigue consolidando con un sólido desempeño comercial. Durante 2025, sus ventas aumentaron 17,4% y, en euros, alcanzaron los 3.200 millones, lo que representa un 13,2% más frente a 2024.


El éxito y la aceleración del crecimiento responden a una estrategia encabezada por Sereno, que parte de una premisa clara: precios estables. Una política que resulta más cómoda para su público, mejora la rotación de productos y termina siendo más rentable para la cadena. A esto se suma la disponibilidad de ubicaciones, un factor que Ara ha sabido aprovechar muy bien, ocupando espacios vacíos o ya posicionados en la mente del consumidor, como ocurrió con los locales de Colsubsidio.

Todo este engranaje está amarrado a un surtido constante y a precios que no varían, algo que solo es posible gracias a un control logístico que funciona como un reloj. Para rematar, la cadena de Jerónimo Martins ha buscado una cercanía real con los barrios, ofreciendo no solo buenos precios, sino también promociones pensadas específicamente para su público objetivo. Al mismo tiempo, concentró su crecimiento por regiones, abriendo más tiendas dentro de los mismos departamentos, lo que le permite optimizar rutas, reducir costos y ganar mayor visibilidad en cada zona.
Los retos de Tiendas Ara para seguir su buen camino durante 2026

La estrategia de Tiendas Ara funcionó a la perfección y los resultados de 2025 son prueba de ello. Sus formatos estandarizados y la capacidad de replicar el modelo en cada nueva apertura fueron claves para sostener el ritmo. No obstante, el reto ahora es mayor: no solo se trata de seguir creciendo o abrir más tiendas, sino de mantener la consistencia y el buen desempeño en un mercado cada vez más competido, donde también pelean D1 e Ísimo.

Tiendas Ara deberá seguir posicionándose como una de las opciones favoritas de los colombianos por sus precios bajos, sin sacrificar disponibilidad ni calidad. De hecho, en este 2026 ya arrancó con campañas de fidelización. Durante todo enero y parte de febrero, la cadena está regalando cuadernos Norma para el inicio de la temporada escolar. En total, serán 3,5 millones de cuadernos entregados.

Su nuevo reto es poder alcanzar el número de tiendas que hoy tiene D1 a nivel nacional. La cadena de los Santo Domingo invierte cerca $200.000 millones cada añ para poder expandirse y de hecho, podrían llegar a las 3.500 o 3.600 tiendas, como lo aseguró Christian Bäbler, CEO de D1.

Sin embargo, Tiendas Ara ha demostrado tener una relación cercana con el gobierno actual. Durante 2023, el presidente Gustavo Petro tuvo un encuentro con Pedro Soares dos Santos, CEO de Jerónimo Martins, en la ciudad de Lisboa. En aquel encuentro, el presidente anunció que Colombia contaría con más de 200 nuevas tiendas de esta cadena y que incluso se estaba contemplando la opción de comprar productos directamente a los campesinos colombianos.

CEO de Jerónimo Martíns junto a Gustavo Petro.

Adicionalmente, se anunció que el Gobierno colombiano propuso establecer una línea de crédito especial para mejorar las condiciones de transporte de las mercancías, de tal manera que los productores sean más competitivos.

Cómo el consumidor colombiano está redefiniendo el consumo masivo hacia 2026



Cómo el consumidor colombiano está redefiniendo el consumo masivo hacia 2026, el mercado de bienes de consumo masivo (FMCG, por sus siglas en inglés) en Colombia atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Atrás quedaron los años de consumo impulsivo y alta frecuencia de compra. Hoy, el consumidor colombiano compra menos veces, pero lo hace con mayor conciencia, planificación y exigencia. Este nuevo comportamiento no implica una contracción del consumo, sino una redefinición de las reglas del juego para marcas, fabricantes y retailers.

Así lo revela el más reciente análisis de Worldpanel by Numerator, que identifica las principales tendencias que ya están moldeando el presente del FMCG y que serán determinantes para el crecimiento del sector en los próximos años. En un entorno marcado por la presión sobre el ingreso de los hogares, la inflación acumulada y una mayor sofisticación del shopper, el crecimiento ya no depende de vender más volumen indiscriminadamente, sino de ofrecer valor claro, accesible y alineado con cada ocasión de compra.

Uno de los datos más reveladores del estudio es que el crecimiento del FMCG en Colombia se explica hoy, en un 80 %, por los formatos pequeños y medianos, una señal contundente de que la accesibilidad se ha convertido en el principal motor del consumo. A esto se suma la consolidación del e-commerce como un hábito: el 60 % de los colombianos ya compra productos de consumo masivo a través de canales digitales, confirmando que el carrito del supermercado dejó de ser exclusivamente físico.


Un consumidor más racional y estratégico
El shopper colombiano de 2026 es más analítico que impulsivo. Planea mejor, compara más y espera propuestas de valor claras. Esta evolución responde tanto a factores económicos como culturales: mayor información disponible, expansión del canal digital y una creciente conciencia sobre el gasto del hogar.

De acuerdo con Worldpanel by Numerator, los hogares están realizando menos viajes al punto de venta, pero cada visita es más relevante. La frecuencia de compra disminuye, mientras que el gasto y el número de unidades por acto aumentan. En otras palabras, el consumidor concentra más decisiones en menos ocasiones.

Este cambio tiene implicaciones directas para el negocio: cada visita al punto de venta se convierte en una oportunidad crítica. El surtido, el precio, la disponibilidad y el formato deben justificar la salida de compra. Ya no hay espacio para propuestas genéricas o mal alineadas con la misión del shopper.
Tendencia 1: Compra más eficiente, menos viajes y más valor por ocasión

La primera gran tendencia que redefine el FMCG en Colombia es la compra eficiente. Las misiones de compra urgente y diaria pierden frecuencia, mientras que las compras planificadas ganan relevancia. Esto significa que el consumidor no deja de consumir, pero sí optimiza su tiempo y su presupuesto.

Los datos muestran que, aunque hay menos ocasiones de compra, los hogares aumentan la cantidad de unidades adquiridas en las mismas misiones que pierden frecuencia. Este comportamiento obliga a las marcas a repensar su presencia en góndola y su rol dentro del carrito.

Para los retailers, el desafío está en facilitar una compra rápida, clara y eficiente, con una experiencia que reduzca fricciones. Para las marcas, implica asegurar visibilidad, diferenciación y una propuesta de valor comprensible en segundos.
Tendencia 2: Formatos pequeños y medianos, el verdadero motor del crecimiento

Uno de los hallazgos más contundentes del análisis es el papel de los formatos pequeños y medianos, que hoy explican el 80 % del crecimiento total del FMCG en Colombia. Lejos de abandonar el consumo, el shopper ajusta el tamaño de compra para mantener su gasto bajo control.

Este fenómeno refleja una realidad clave: la accesibilidad supera al volumen. En un contexto de presupuestos ajustados, los formatos grandes dejan de ser la única palanca de crecimiento. Las estrategias de portafolio deben contemplar presentaciones que permitan al consumidor seguir comprando sin comprometer su economía.

Para las marcas, esto implica repensar su arquitectura de precios, tamaños y empaques. Para los retailers, abre oportunidades para optimizar el surtido y responder a nuevas misiones de compra más frecuentes en formatos de cercanía.
Tendencia 3: Marcas propias, más allá del precio

Las marcas propias continúan ganando terreno en el mercado colombiano, tanto en penetración como en participación en valor. Sin embargo, su crecimiento ya no se explica únicamente por ser más baratas. El shopper confía cada vez más en su calidad, consistencia y propuesta de valor.

Worldpanel by Numerator destaca que las marcas propias se integran con mayor naturalidad en las misiones cotidianas, incluso en categorías donde antes dominaban las marcas comerciales. Esto redefine el escenario competitivo: la competencia ya no es solo entre marcas, sino entre propuestas de valor completas.

Las marcas líderes enfrentan el reto de justificar su diferencial más allá del reconocimiento. Innovación, beneficios funcionales claros y conexión emocional se vuelven indispensables para sostener su relevancia.
Tendencia 4: Premium silencioso, pagar más cuando vale la pena

A pesar de un entorno económico retador, el consumo de productos premium sigue creciendo en varias canastas. Este fenómeno, que Worldpanel define como “premium silencioso”, demuestra que el shopper colombiano no busca necesariamente lo más barato, sino lo que considera que realmente vale la pena.

El premium funciona cuando comunica beneficios claros y se alinea con la misión correcta. No se trata de lujo ostentoso, sino de valor percibido: mejor calidad, bienestar, indulgencia o soluciones específicas para momentos relevantes del día.

Este comportamiento refuerza la idea de que el consumidor colombiano es selectivo, no restrictivo. Está dispuesto a pagar más cuando el beneficio es tangible y coherente con sus prioridades.
Tendencia 5: Del carrito físico al digital, el e-commerce como hábito consolidado

El e-commerce dejó de ser un canal alternativo para convertirse en un hábito de compra. Según el análisis, el 60 % de los colombianos ya compró FMCG por canales digitales, confirmando una adopción masiva que redefine la estrategia omnicanal.

El canal digital no solo amplía la conveniencia, sino que también modifica el ticket de compra. Los datos muestran que el shopper tiende a pagar más por ocasión cuando compra en e-commerce, impulsado por compras planificadas, menor fricción y la posibilidad de comparar y agrupar productos.

Para marcas y retailers, esto implica optimizar la experiencia digital, desde la navegación hasta la logística, y entender que cada canal cumple un rol distinto según la misión de compra.
Tendencia 6: Bienestar e indulgencia, una convivencia natural

Otra de las grandes transformaciones del FMCG es la convivencia entre bienestar e indulgencia. Lejos de ser excluyentes, ambas categorías crecen de manera simultánea. El shopper se cuida, pero no se restringe; busca equilibrio.

Crecen las categorías asociadas a la salud, el autocuidado y la nutrición, al mismo tiempo que se mantienen aquellas ligadas al placer cotidiano. Este comportamiento exige a las marcas comprender los momentos de consumo, más allá de la categoría en sí.

Las marcas que logren conectar con estos momentos ya sea ofreciendo soluciones funcionales o pequeños placeres tendrán mayores probabilidades de construir relevancia y lealtad.
Un FMCG definido por la combinación de tendencias

El análisis de Worldpanel by Numerator concluye que el consumo masivo hacia 2026 no estará determinado por una sola tendencia, sino por la convergencia de múltiples dinámicas: menos ocasiones de compra, pero más exigentes; formatos accesibles como motor de crecimiento; marcas propias y premium coexistiendo; y canales que ganan relevancia según la misión del shopper.

Como lo resume Andrés Simon, Director General para Colombia y Ecuador de Worldpanel by Numerator:
“El consumo de FMCG hacia 2026 no estará definido por una sola tendencia, sino por la combinación de varias dinámicas que obligan a marcas y retailers a ser más precisos, más relevantes y más empáticos con la realidad del consumidor colombiano.”


Un nuevo contrato entre marcas y consumidores
El nuevo escenario del FMCG en Colombia redefine el contrato entre marcas y consumidores. La lealtad ya no se da por sentada; se construye a partir de relevancia, accesibilidad y valor real. Las decisiones de compra son menos impulsivas y más informadas, lo que eleva el estándar para toda la industria.

En este contexto, crecer no significa vender más a cualquier costo, sino entender mejor al shopper, sus misiones y sus prioridades. Las marcas que logren leer correctamente este nuevo mapa de consumo estarán mejor posicionadas para crecer de forma sostenible en los próximos años.

La metacognición que transforma el aula de idiomas

Por: Enis Kadipinar (enisk@tec.mx) es docente y director académico del departamento de lenguas extranjeras en PrepaTec Santa Catarina.

A través de la metacognición podemos acompañar al estudiantado a descubrir su propio potencial, esta práctica favorece la autonomía y la confianza del estudiante. Conoce una guía para ejercitar la reflexión en clase, así como los resultados de su implementación en mi clase de alemán.

El aprendizaje de idiomas es fundamental en la vida de los jóvenes. Académicamente los hace más competitivos, amplía sus oportunidades laborales y les permite interactuar con otras culturas de manera más cercana y respetuosa. Sin embargo, algunos estudiantes se desilusionan pensando que “no tienen facilidad para los idiomas” al no sentir un avance real en su aprendizaje. Esa frustración me llevó a leer sobre la metacognición, es decir, sobre cómo aprendemos. La teoría dice que cuando los estudiantes reflexionan sobre su proceso de aprendizaje, desarrollan mayor autonomía, identifican estrategias efectivas y se vuelven más conscientes de sus avancesLa realidad es que, aunque se hable de la reflexión, en las aulas no hay mucho espacio para ella y tampoco enseñamos a los estudiantes a reflexionar. En este artículo les comparto una guía para ejercitar la reflexión en clase, así como los resultados de esta práctica en mi clase de alemán.

En clase es común solicitar a los estudiantes que “piensen en qué pueden mejorar”, pero sin orientarlos o enseñarles cómo hacerlo. La metacognición nos permite justamente eso: hacer visible el proceso que conlleva aprender. El psicólogo John Flavell (1979) fue uno de los primeros en hablar de este concepto y, desde entonces, numerosos estudios han demostrado su eficacia. Según Hattie (2009) las estrategias metacognitivas se encuentran entre las que más impactan en el aprendizaje. En otras palabras, enseñar al estudiantado a reflexionar sobre cómo aprenden influye más en su aprendizaje que muchas otras prácticas docentes. Sin embargo, la metacognición no surge de manera espontánea, necesita ser guiada, necesita tiempo y necesita apoyo (Wenden, 1998).

“Cuando de manera planeada los estudiantes hacen un alto para reflexionar sobre sus emociones, dificultades, logros y cómo pueden mejorar, aprenden a observarse con honestidad y a orientar su proceso de aprendizaje”.

La metacognición fortalece la autonomía y la confianza del estudiante

Ya sea para aprender un idioma, una habilidad o adquirir nuevos conocimientos, fomentar la autonomía de los jóvenes es esencial para el aprendizaje. Cuando las y los estudiantes eligen cómo aprender, buscan materiales, contenidos, fijan sus propias metas y se nota que saben guiar su aprendizaje. Al alcanzar pequeñas metas autoestablecidas, experimentan satisfacción y alegría al darse cuenta de que su esfuerzo tiene resultados reales; esta independencia fortalece su seguridad personal. De esta manera, la autonomía no solo impulsa la motivación, sino que también se convierte en la base para tomar conciencia de sus propios procesos de aprendizaje, un aspecto clave de la metacognición.

Todos aprendemos de manera diferente, descubrir cómo aprendemos mejor (estilo, ritmo y estrategia) nos permitirá avanzar con mayor seguridad. Por ello, los docentes utilizamos diferentes métodos en el aula, desde trabajos prácticos hasta aprendizajes colaborativos, con el fin de que cada estudiante descubra su manera, aquella que se adapta mejor a su forma de aprender. Es importante recordar y compartir con el estudiantado que aprender lleva tiempo, que no es de la noche a la mañana y que requiere perseverancia, tolerancia a la frustración y mucha paciencia. El autoconocimiento y la reflexión sobre cómo aprendemos mejor, es de gran valor en un mundo tan acelerado. De ahí que, aprender a parar, respirar y respetar los tiempos de uno mismo hace que el aprendizaje sea más consciente, humano y de crecimiento personal.

La metacognición es el centro de mis clases

Hace un año decidí hacer de la metacognición el centro de mis clases de alemán en preparatoria. Quería que mis estudiantes aprendieran no solo el idioma y la cultura alemana, sino también que aprendieran acerca de sí mismos como aprendices.

Comencé por algo sencillo: antes de cada unidad, les pedí que redactaran por qué querían aprender alemán, qué metas personales tenían. Las respuestas fueron tan diversas como emotivas: «hablar con mi abuelo», «estudiar en Alemania», «comprender las canciones en alemán», «vivir en Alemania eventualmente», etcétera.

Durante el curso, cada estudiante llevó un diario de aprendizaje. No era una tarea más, sino un lugar para escribir con sinceridad lo que experimentaban en la clase, por ejemplo, su progreso, frustraciones, errores y las estrategias que iban descubriendo para mejorar. En estas reflexiones, las y los estudiantes expresaban de forma sencilla lo que necesitaban fortalecer para avanzar en el aprendizaje del alemán, reconociendo sus propias áreas de mejora con honestidad. Todas ellas muy interesantes, por ejemplo, “pensar cuál sería la mejor forma de aprender el vocabulario de una lección para comprender mejor los textos del libro”, “practicar con una compañera para entender mejor los audios”, “hablar 5-10 minutos diarios con un compañero o hermano para usar las expresiones cotidianas”, “poner en práctica la construcción de frases en textos semiautomáticos” o “simplemente repasar las estructuras lingüísticas de la semana”.   

Con el tiempo, este ejercicio constante empezó a mostrar frutos visibles. Los estudiantes que antes permanecían callados comenzaron a levantar la mano sin temor a equivocarse, y poco a poco se generó un ambiente de respeto y apoyo en el que los errores se entendían como oportunidades reales de aprendizaje. Muchos me compartieron que escribir y reflexionar no solo les ayudaba en alemán, sino también en otras materias, porque habían aprendido a observarse y organizar sus pensamientos. Las calificaciones mejoraron, sí, pero lo más valioso fue ver cómo crecía su confianza, su voz y su seguridad para enfrentar nuevos retos lingüísticos y personales.

Guía para fomentar la reflexión en la clase de alemán

En las clases de idiomas muchas veces nos quedamos en la superficie: las actividades, las notas, las pruebas orales, pero lo invisible —los pensamientos, las estrategias, la conciencia de aprender— es igual o más importante. Los estudiantes que practican la metacognición son más seguros, planifican mejor su aprendizaje y aprenden a controlarlo (Zimmerman, 2002). Más allá de las calificaciones, lo que cambia es la mirada sobre sí mismos: pasan de sentirse «negados para los idiomas» a ser aprendices.

A continuación, les comparto una actividad que pueden utilizar en la clase de idiomas para guiar y practicar la reflexión con los estudiantes en clase.

Actividad para reflexionar al cierre de la clase o la semana

Tiempo total: 8-10 minutos

  1. Reconexión personal (1-2 minutos)
    • Pide a tus estudiantes que cierren los ojos un momento y piensen en su semana de aprendizaje: ¿Qué emociones experimentaron?, ¿qué actividades disfrutaron más y cuáles disfrutaron menos?
  1. Identificación del reto (1-2 minutos)
    • Pídeles que escriban una breve redacción: ¿Qué contenido, actividad o habilidad lingüística me resultó más difícil esta semana? ¿Por qué?
  1. Estrategias de análisis (2 minutos)
    • Los estudiantes escriben acciones específicas que pueden tomar para mejorar: repasar vocabulario, ver un video, pedir ayuda, repetir ejercicios o vocabulario, cambiar la forma de estudiar, etc.
  1. Compartir con compañeros (2 minutos)
    • En parejas, los estudiantes exponen sus dificultades e ideas. Cada estudiante escucha una aportación de su compañero y la anota. Esto abre la puerta para que, entre todos, nos apoyemos y encontremos nuevas formas.
  1. Compromiso de mejora (1-2 minutos)
    • Cada estudiante anota una acción concreta que llevará a cabo la siguiente semana para avanzar en su reto. Ejemplo: “Practicaré 5 minutos al día con flashcards”, “Repetiré en voz alta el diálogo del libro”, “Preguntaré al profesor mis dudas”.
  1. Cierre consciente (1 minuto)
    • El profesor recuerda a la clase que aprender requiere tiempo, que cometer errores es normal y que la perseverancia es más importante que la perfección.

Cuando los estudiantes hacen un alto de manera planeada para analizar sus emociones, dificultades, logros y aspectos en los que deben mejorar, aprenden a observarse con honestidad y a orientar su proceso de aprendizaje. Además, al compartir con sus compañeras y compañeros, encuentran consuelo, nuevas estrategias y la sensación de que no están solos. Para finalizar, sellando con un compromiso personal, cada estudiante sale de la clase con un pequeño plan de acción realista que fortalece su autonomía y su deseo de mejorar.

Crear espacios para la reflexión en clase y el uso de herramientas, como los diarios de aprendizaje, nos permiten ayudar al estudiantado a recuperar su voz. Después de todo, la metacognición no persigue únicamente un mayor rendimiento, sino una educación más humana, en la que aprender signifique estar vivo, con preguntas, emociones y descubrimientos (Oxford, 2017).

Reflexión

La metacognición no es una técnica ni una moda pedagógica, sino una forma de acompañar al estudiantado a descubrir su propio potencial. Hacer visible el aprendizaje implica más que mostrar conocimientos: también revela identidad, esfuerzo y la manera en que cada estudiante entiende su propio proceso. Enseñar desde una mirada metacognitiva significa observar con empatía, escuchar con paciencia y confiar en que todos y todas pueden aprender si logran conocerse a sí mismos. A lo largo de mi práctica docente he comprobado que, cuando los estudiantes reflexionan sobre su proceso, se apropian de su aprendizaje, reconocen sus fortalezas y entienden que equivocarse forma parte natural de aprender. Y es en ese momento cuando descubren que aprender no es solo una meta, sino un camino que pueden recorrer con confianza. Entonces, el aula se convierte en un espacio donde crecer, explorar y transformarse es posible para todos.

Por ello, me gustaría invitar a otros docentes a abrir pequeños espacios de reflexión en sus clases. Basta con una simple pregunta: “¿Qué aprendiste hoy sobre ti como aprendiz de idiomas?”. Aunque parezca una mínima intervención, puede transformar la manera en que un estudiante se percibe y se valora. Cuando un joven descubre que sí puede aprender, algo profundo en él cambia; se fortalece su confianza, se vuelve más consciente de su proceso y comienza a tomar decisiones más autónomas para seguir avanzando.

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Jaime Pérez Posada 

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