miércoles, 14 de enero de 2026

Miércoles del Retail y La crianza entre pantallas.

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Bienvenidos al Miércoles del Retail y La crianza entre pantallas. 

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Con 16 años en el país, Tiendas D1 se ha convertido en la alternativa de ahorro y economía para los colombianos. 

Actualmente, Tiendas D1 se posiciona como el supermercado líder en Colombia. De acuerdo con los análisis de mercado y rankings sobre el comportamiento de los consumidores, este establecimiento se posiciona como el favorito de los colombianos debido a factores como precios bajos, cercanía, calidad y conexión con los clientes.

Para cerrar 2025, Tiendas D1 abrió nuevas 200 tiendas, lo que le permitió ofrecer 26.000 empleos formales a lo largo del año y posicionarse como la quinta empresa con mayor número de ventas en el país. De acuerdo con las proyecciones del presidente de D1, Christian Bäbler, se prevé que al menos el 98% de los colombianos compra en este establecimiento.

Según Bäbler, este fenómeno se debe al trabajo conjunto que ha desarrollado la compañía para atraer nuevos clientes y satisfacer las necesidades de los consumidores colombianos. La conexión con los compradores, que es uno de sus elementos diferenciadores, es uno de los factores clave que ha llevado a la compañía a obtener éxito a nivel nacional.

“Esto es un trabajo donde todos aportamos. En crecimiento ustedes han visto y verán más Tiendas D1 en el país, hoy ya tenemos prácticamente 2.700, acabaremos el año con 200 aperturas nuevas y esto se explica porque la cercanía es uno de los principales motivadores de compra

D1 es también un formato de proximidad y tiene que acercarse al consumidor”, señaló recientemente Bäbler en una entrevista concedida a El Espectador.

Pese a la innovación y el crecimiento que ha registrado Tiendas D1 en los últimos años. La compañía también se ha preocupado por mejorar y seguir las recomendaciones hechas por el Ministerio de Trabajo, luego de que se identificaran irregularidades sobre los modelos de contratación, horarios, ambiente laboral, prestaciones sociales e incluso infraestructura de los establecimientos.


A diferencia de los supermercados tradicionales, Tiendas D1 ha adelantado labores por reducir diferentes costos en la producción y distribución de productos con el fin de ofrecer a los consumidores precios competitivos. Este modelo de negocio, que surgió en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, es el que lidera en la actualidad el retail en Colombia.

“Se trata de un modelo que pretende facilitar la vida al cliente, donde el valor es altísimo, pero sin los sobrecostos que se derivan del mercadeo de marcas comerciales o de la complejidad de otros formatos mucho más grandes. Todo esto se traduce en eficiencias que tratamos de trasladar al consumidor. Se trata de simplificar y de hacer lo esencial muy bien hecho”, contó el presidente de Tiendas D1 en diálogo con El Espectador.

Ante estos señalamientos, el presidente de Tiendas D1 aclaró que la empresa avanza en la solución de los problemas identificados y que, adicionalmente, trabaja en el diálogo constructivo con sus empleados. De hecho, aclaró que la compañía dará cumplimiento a los lineamientos establecidos en la reforma laboral presentada por el Gobierno de Gustavo Petro sin afectar a sus colaboradores y consumidores.

“Lo que tenemos claro es que hay que respetar la ley. La ley se respeta, la ley se cumple, ahí no hay dudas. Es nuestro trabajo buscar la forma de integrar la adaptación que debemos hacer por la sostenibilidad del negocio para todos. 

Para el consumidor en primer lugar, tratando de que esto no impacte en una subida de precios o lo menos posible, tratando de que esto no impacte a los empleados y así sucesivamente”, puntualizó Bäbler en conversación con El Espectador.

Flamingo cerró favorablemente Procedimiento de Recuperación Empresarial ante la Cámara de Comercio de Medellín

El acuerdo deberá ser validado por la Superintendencia de Sociedades para la finalización formal del proceso.


Almacenes Flamingo S.A., la tradicional cadena de retail con más de 76 años de historia en Colombia, anunció el pasado  martes, 6 de enero, que tuvo un exitoso cierre del Procedimiento de Recuperación Empresarial (PRE), que adelantó voluntariamente ante la Cámara de Comercio de Medellín, el cual obtuvo un 90,78% de votos favorables por parte de los acreedores.
Según indicó la empresa, el acuerdo deberá ser validado por la Superintendencia de Sociedades para la finalización formal del proceso.

La compañía agradeció el acompañamiento de la Cámara de Comercio de Medellín y del mediador Julián Palacio Olayo durante el PRE, pues sostuvo que su gestión fue "fundamental para facilitar la concertación con los acreedores y avanzar con transparencia y responsabilidad, contribuyendo a la continuidad de la empresa".

Además, indicaron que en los tres meses que duró el procedimiento, Almacenes Flamingo mantuvo su operación con normalidad, fortaleció su posición en el mercado y registró un desempeño comercial positivo junto a sus aliados estratégicos.

En este periodo, las ventas registraron un crecimiento del 25%, un resultado que evidencia la solidez y el dinamismo de la compañía.

Tras el acuerdo alcanzado con los acreedores, la compañía afirmó que seguirá enfocada en consolidarse "como una organización sostenible, con proyección de largo plazo, tal como lo ha hecho a lo largo de sus 76 años de historia".
¿Qué es el PRE?

El procedimiento de recuperación empresarial es un mecanismo voluntario, de carácter privado, permite, en un término de tres meses, llevar a cabo la negociación de acreencias de la empresa, buscando así garantizar la continuidad de la compañía.

En otras palabras, permite a los empresarios con deudas, recuperar, preservar y normalizar las relaciones comerciales de su empresa a través de acuerdos con sus acreedores. Esto con la intervención de un mediador experto, que ayudará al solicitante con los ajustes necesarios de su propuesta.

Es de recordar que la empresa pasó de obtener ventas superiores a 540.000 millones de pesos en 2021, a registrar en su reporte de 2024 un descenso cercano al 66%, con ingresos reducidos a aproximadamente 111.886 millones. 

Este colapso en la actividad operativa explica en buena medida el incremento de los pasivos y el debilitamiento patrimonial de la compañía.

Vale mencionar que Flamingo se posicionó como un referente en el comercio popular, especialmente por su sistema de crédito propio para la adquisición de bienes de consumo, lo que le permitió llegar a amplios segmentos de la población.

Por otro lado, y a la par de sus retos financieros, Flamingo también ha debido enfrentar investigaciones por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC). La entidad abrió una investigación administrativa por presuntas vulneraciones a los derechos de los consumidores, relacionadas con el cobro de intereses por encima de los límites legales y falta de información detallada en contratos de financiación, prácticas que, de confirmarse, podrían acarrear sanciones significativas.

La crianza entre pantallas: el nuevo reto de madres, padres y docentes

Por Paulette Delgado Roybal estudiante de Maestría en Educación en el Tecnológico de Monterrey


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¿Cómo es educar en un mundo donde las infancias aprenden a navegar aplicaciones antes de escribir su nombre? En la era digital, donde es muy común ver a un infante frente a una tableta, atrapado por los colores y sonidos, la crianza y la enseñanza se han vuelto un acto de equilibrio constante entre la curiosidad, la sobreexposición y la necesidad de conexión humana.


En mi investigación sobre el impacto que tienen las pantallas en el desarrollo integral de niñas y niños de cuatro a seis años, encontré algo que contradice las ideas más comunes: el problema no es la pantalla ni el tiempo frente a ella, sino la forma en la que esta se utiliza. Las evidencias muestran que no todos los contenidos son iguales; los programas educativos y las aplicaciones diseñadas para fomentar el lenguaje, la atención o la memoria pueden ser herramientas valiosas, pero su efecto depende del acompañamiento de personas adultas. No basta con elegir el “contenido adecuado”; lo que marca la diferencia es mirar, conversar y compartir esos tiempos de pantalla con las infancias.

Las y los docentes con los que conversé para realizar mi tesis de maestría también perciben esta transformación en sus aulas. 

Coinciden en que sus estudiantes muestran mayor curiosidad, pero menor tolerancia al aburrimiento. Notan que algunos niños imitan gestos o expresiones de personajes digitales, mientras otros repiten frases en inglés que aprendieron sin comprender su significado. 

Muchos educadores coinciden en que estas nuevas generaciones son infancias más visuales y rápidas, pero también más dispersas emocionalmente. Ante este contexto, la pregunta que surge es inevitable: ¿cómo enseñar en un entorno donde la atención compite con estímulos infinitos?

Las pantallas no son enemigas del aprendizaje, pero sí un espejo que amplifica nuestras formas de educar. Cuando se utilizan para entretener y calmar, las infancias aprenden a buscar la pantalla como respuesta emocional. Cuando se usan para explorar y dialogar, aprenden a pensar, preguntar y crear. La diferencia está en la intención y el vínculo. Criar entre pantallas requiere, ante todo, estar presentes, ser una mirada adulta que acompañe, escuche y traduzca lo que el algoritmo no puede enseñar.

Las madres y los padres que participaron en el estudio reconocen que, muchas veces, recurren a los dispositivos para “ganar tiempo” mientras trabajan, cocinan o intentan descansar. No lo hacen por desinterés, sino porque equilibrar las exigencias del día a día con la crianza se ha vuelto un desafío silencioso en este mundo digital. 

Es importante comprender que la tecnología llegó para quedarse, y que el objetivo no es eliminarla, sino aprender a convivir con ella de manera consciente. ¿Qué pasaría si, en lugar de prohibir pantallas, enseñamos a nuestros hijos a usarlas con sentido crítico?

En el contexto escolar, este reto se amplifica. Las maestras y maestros son testigos de cómo la tecnología transforma la comunicación y la convivencia. Algunos niños se muestran más retraídos, otros más impulsivos; varios tienen dificultades para regular sus emociones o mantener la atención durante actividades. Incluso las maestras de preescolar comentaron que sus estudiantes no tienen la capacidad de imaginar los cuentos que les leen justo porque necesitan estímulos visuales intensos. Enseñar en la era digital implica no sólo dominar herramientas, sino también educar en emociones, empatía y pensamiento crítico.

La tecnología puede ser una aliada si se usa con criterio y acompañamiento. Las pantallas pueden enseñar letras y números, pero no pueden enseñar pensamiento crítico, a usar la imaginación, a ser creativos o, incluso, a aprender sobre inteligencia emocional. Eso sigue siendo tarea de las personas adultas: madres, padres, tutores y docentes que, con sus propias contradicciones, buscan equilibrar el mundo virtual con el real. El reto está en recordar que, detrás de cada dispositivo, hay una niña o un niño que necesita atención plena.

En última instancia, criar entre pantallas es un acto de responsabilidad compartida. Nos exige reflexionar sobre nuestras propias prácticas digitales, sobre el ejemplo que nosotros mismos damos y el tiempo que realmente compartimos. Las pantallas pueden ayudarnos a conectar, entretener, educar y emocionar, pero nunca reemplazarán esas habilidades intrínsecamente humanas como la empatía, la comunicación asertiva, el pensamiento crítico y la solución de conflictos en comunidad.

¿Estamos mirando juntos o dejamos que la pantalla mire por nosotros?

Saludos Fraternos.
Jaime PePo

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Jaime Pérez Posada 

Asesoría , Formación y Consultoría en Mercadeo y temas afines. 

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