martes, 19 de abril de 2016

Claves del Retail_ La orientación al cliente: el reto evidente que viene - Jacinto Llorca


The costumer, the most important thing we have.

[«El cliente, lo más importante que tenemos.»]
Bernardo Trujillo

Bernardo Trujillo, a quien tanto le debe el sector de la distribución tal y como lo conocemos en la actualidad, nunca dudó que el centro del universo retail era el cliente; en torno a él debía girar toda la actividad de la empresa como fórmula hacia el éxito empresarial incluso en entornos fuertemente marcados por el autoservicio, como él proponía.
Pienso que estamos en un punto de inflexión en lo que a atención al cliente se refiere en el sector retail, marcado como está por las necesidades económicas del momento, el impacto de las nuevas tecnologías y la preparación que debe tener el retail español para absorber como es debido la fuerte demanda de consumo del cliente turista que vendrá a España en los próximos tiempos.
Una crisis no solo económica


En mi opinión, sin ningún género de dudas la mayor crisis a la que se enfrenta el sector retail en España radica en la ausencia de unos estándares de calidad en atención al cliente que sean dignos de destacar. La situación actual, de regresión en la cifra de ventas para muchas marcas, no está solo causada por la gravedad de la situación económica, sino que estas malas prácticas en atención al cliente de las que hablo hacen que el momento sea más grave todavía, aunque más grave me parece, personalmente, que sean pocas las marcas que tienen las ideas claras en el camino a seguir para sortear estas adversidades. 

Las familias siguen comprando, menos, pero ante la amplia oferta comercial existente, cuando hay más que nunca donde elegir, parece que unos pocos copan las cuotas de mercado más importantes.

No soy el primero en decir que lo importante ya no es el producto o servicio que se vende, sino cómo se vende. Pues vivimos en un mundo sumamente globalizado y poco original por momentos, en el que las marcas copian unas a otras modelos, productos y creaciones que salen a la venta pronto en sus tiendas. Los consumidores apenas encontramos diferencias sustanciales entre comprar en una u otra tienda, ya que el producto es prácticamente el mismo y las tiendas también prácticamente iguales.

La principal posibilidad de diferenciación, por tanto, podría ser la atención al cliente, y la realidad actual hace que sea posible diferenciarse simplemente teniendo vendedores que sepan ofrecer una cálida acogida y den las gracias cuando deban. Realmente es muy triste que algo tan básico como el saludo sea algo diferenciador, ¡adónde hemos llegado!

Como escribía en mi libro Cómo vender más en tu tienda en una semana (Gestión 2000), hay tiendas que, acuciadas por las bajas ventas, instan a sus equipos a saludar y vender, que no despachar, con el resultado de que provocan situaciones de estrés en su plantilla de colaboradores, ya que hasta el momento no tenían que vender, su único cometido en la tienda era implantar, reponer, colocar, cobrar en caja y poco más. La realidad es que no saben vender, y tener que afrontar una situación de venta con el cliente los enfrenta a la realidad: muchas empresas tienen tiendas con supuestos vendedores que nunca fueron verdaderamente formados y entrenados para la venta.

Se ha vendido mucha formación poco útil, impartida por un profesorado no experto en la venta en tienda, que no sabe lo que es sufrir un sábado de rebajas por la tarde, que desconoce la esencia del retail en persona. Esas formaciones que se realizaban para cumplir con el expediente ahora se revelan ineficaces para quienes tomaron el camino menos complicado en los años de dinero fácil y cuentas de explotación boyantes.

El futuro inmediato pienso que estará, y no deja de ser un ejercicio de imaginación basado en mis percepciones actuales, marcado por una mayor amplitud en la distancia entre los mejores y los peores.

Las tiendas y empresas que tienen al cliente en su centro operativo ya están condicionando sus políticas de surtido y atención al cliente a las necesidades de un consumidor más exigente que nunca, mientras que aquellas empresas que esperan a que las cosas mejoren por sí solas deberían replantearse su sentido más intrínseco si desean realizar algún progreso comercial como empresa. Pero hacer cambios no es fácil muchas veces, máxime cuando son puestos clave los que están impidiendo que la buena atención y actitud comercial corra por las venas de la empresa, en el ADN de la compañía. 

Una gran tarea de reflexión y cambio aguarda a estas empresas, en las que los departamentos de recursos humanos deben emplearse al máximo para redirigir las políticas de reclutamiento y formación hacia la senda del éxito comercial duradero.
 
La tecnología es el mejor vendedor para el cliente

Hace un tiempo alguien me contaba que el principal vendedor que tiene hoy en día cualquier empresa se llama Google, y es un vendedor que condiciona al consumidor de forma que puede llevarlo a comprar en un lugar u otro, ya sea una tienda física o electrónica.

Las empresas de comercio deben ser más conscientes que nunca de que su presencia en Internet no se debe limitar al uso, monitorización y control de las redes sociales, sino que en foros, blogs y comunidades de usuarios está la verdadera información relevante que sirve a los consumidores para tomar su decisión. A través de Internet el consumidor del siglo xxi puede decidir qué necesita, ver los catálogos y modelos de todas las marcas fabricantes, llegar a dominar la materia y conocer el producto incluso mejor que la tienda y finalmente decidir en qué tienda detallista realizará su compra.

Con este panorama de consumidores expuestos a más información que nunca la figura del vendedor alcanza mayor protagonismo: ¿están nuestros vendedores en condiciones de competir con el «vendedor Google»?, ¿son verdaderos profesionales de la venta, expertos en su especialidad de producto o servicio? Si la respuesta es negativa, tendremos un serio problema por delante.

Muy relacionado con la tecnología está el fenómeno del showrooming. Hace un tiempo el cliente necesitaba un ordenador para acudir al vendedor Google y hacer sus pesquisas de información, como comentábamos anteriormente. Ahora, con la proliferación de la telefonía móvil con conexión a Internet y otros dispositivos móviles, es posible consultar desde el mismo punto de venta la información técnica del producto, el precio recomendado, las alternativas de producto, etc. ¿Qué opciones tiene con respecto a esto el retail físico y tradicional? ¿Cómo no perder clientes en el mismo punto de venta?

Para mí la solución pasa por la experiencia de compra (un concepto ya usado de muchas formas hasta la extenuación) y la existencia de servicios que aporten un valor diferencial, o, dicho de otra forma, hay que conseguir que la tienda merezca la pena, que comprar en ella sea diferencial y suponga una auténtica experiencia positiva y memorable para el cliente.

Hace años trabajé para Decathlon. Como cliente, antes de trabajar para ellos, siempre me había sorprendido cómo todo era posible, cómo niños y adultos podían usar bicicletas, patinetes, botar balones o hacer cuanto quisieran en la tienda y con sus productos de exposición. La respuesta que encontré fue clara: la tienda había de ser lúdica, tenía que ser divertido venir a Decathlon, no se debían poner límites al deseo del cliente por probar un producto. Y la cosa no quedaba ahí, sino que la empresa ponía todo su empeño en crear nuevos simuladores e instalaciones de interior que permitieran la prueba de todo tipo de productos, incluso aquellos que parecía imposible probar, como los relacionados con el golf, la pesca, el submarinismo, el tiro con arco o el tenis, deportes que se practican en espacios abiertos habitualmente.

Sin duda así sí se vende, en una tienda donde está prohibido prohibirle algo al cliente, donde tiene la posibilidad de hacer que la tienda sea suya. Y así, haciendo que acudir a la tienda realmente merezca la pena y ofrezcamos lo mejor de nosotros mismos como tienda, seguro que tendremos más opciones de ganarle la batalla al efecto showroom.
 
Una atención al cliente orientada al nuevo consumidor

Y por nuevo consumidor no me refiero al del siglo xxi, sino al nuevo consumidor que por primera vez visita España y Europa con la intención de conocer el país y realizar compras.
Los clásicos países emergentes, los BRIC (bloque formado por Brasil, Rusia, India y China), tienen nuevos compañeros de viaje en toda América Latina, con varios países en plena efervescencia incipiente que están originando una potente clase media que muy pronto empezará a viajar a este otro lado del océano y se sumará al potente y adinerado turismo chino, brasileño, ruso y, en menor medida, indio.

Las grandes marcas y tiendas de lujo ya saben hablar ruso, chino y brasileño, ya conocen cómo es el cliente, qué gustos tiene, qué cultura comercial le caracteriza. Pero ahora nos enfrentamos a una clase media que no acudirá a las grandes marcas inalcanzables para la mayoría, sino que buscará su identidad comercial en centros comerciales y tiendas más comunes y al alcance de la mayoría de los bolsillos. Así pues, todas esas tiendas que componen la gran mayor parte del conglomerado comercial europeo, ¿están preparadas para recibir a este nuevo consumidor inédito en España y Europa?

Me consta que alguna marca ya se está planteando esta situación, sobre todo aquellas cuya internacionalización las hace estar presentes en esos países emergentes y cuentan con la ventaja de conocer en origen al cliente, pero ¿qué están haciendo las demás?, ¿cuándo empezarán a prepararse?

Esta situación hay que empezar a prepararla ya, en pocos años ya será demasiado tarde y no estar convenientemente preparado supondrá perder buenas y constantes oportunidades de venta… o, mejor dicho, esas oportunidades las tomarán quienes sí hayan hecho los deberes previos.

No obstante, seamos realistas, empecemos a reforzar nuestra atención al cliente y fuerza de ventas para ser capaces de vender a nuestros conciudadanos y así poder afrontar posteriormente retos más complejos y orientados a estos mercados emergentes. Asimismo, empecemos a formar a los colaboradores de las tiendas como auténticos profesionales de la venta, hagamos que quienes los supervisan posean verdaderos valores de ejemplo y marquen el camino a seguir en el día a día de la tienda.


Fuente: Claves del Retail - Visión 2013-2015

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