jueves, 22 de marzo de 2012

Pensamiento 3: Los paradigmas que nos rigen y sus conveniencias e inconveniencias a la luz del desarrollo armónico sostenible en pos de la asunción responsable de la propia felicidad y la colectiva.

Hoy en día, nuestra vida y presencia adquiere mayor sentido en la medida en que más sobresalgamos, en la medida en que más nos diferenciemos, llegando inclusive a sustentar como válido que “El fin justifica los medios” o “que hablen de uno, por bien o por mal, pero que hablen” o que “consiga plata hijo, consígala honradamente, y si no puede honradamente, consiga plata hijo, consígala” o que “del segundo nadie se acuerda, después del primero todos son perdedores” o “el que a los treinta no es rico, es borrico” o “el mejor es el que más juguetes acumule”.
A la luz de los negocios, se justifican situaciones salvajes tales como: “Las empresas no tienen alma” o “en la guerra y en los negocios todo es válido” o “las empresas quedan, las personas pasan” o “los negocios no tienen sentimientos, los negocios por un lado y los sentimientos por otro” o “la naturaleza está al servicio del hombre”.

La competencia nos hace mejores, es otro paradigma digno de ser vencido. ¿No actuamos honestamente a no ser que tengamos un competidor que nos lo exija? ¿Porqué se afirma que la competencia a quien más le conviene es al usuario quien obtiene mejores productos, mejores servicios a mejores precios? ¿Porqué los empresarios no ofrecen de una vez esto, sin importar si hay o no hay competencia?. Dar honestamente lo mejor de si cada vez, supera cualquier competencia por ser mejor que otro. Esto es construir en vez de destruir.

En el ámbito económico el gran éxito del empresario en el mercadeo actual es ganar participación en el mercado. El sueño ideal de cualquier empresario es ser único en el mercado (aunque todos digan de dientes para afuera que bendicen la competencia porque les hace ser mejores) ganar participación aunque el mercado decrezca. Se trata de decrecer a menos velocidad que aquella a la que decrece el mercado en su conjunto y mejor si se decrece a menos velocidad que a la que decrece el competidor que más lento esta decreciendo. O se trata de crecer a una velocidad mayor que aquella a la que crece el mercado en su conjunto y mejor si se crece a una velocidad mayor que a la que crece el competidor de mayor crecimiento. Por ganar participación se cazan luchas cruentas en las que se afecta negativamente el crecimiento del mercado obteniendo victorias pírricas (mayor participación aunque signifique menos en cifras absolutas).

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