viernes, 23 de marzo de 2012

Pensamiento 4 La “deformación” de los valores frente a los requerimientos del ser humano en su esencia cósmica.

Hoy en día puede ser motivo de desconfianza, o por lo menos de duda hablar en ciertos foros de valores tales como el amor o la felicidad, y la ética en los negocios admite tantas múltiples excepciones que termina por justificarse lo no ético “porque todo el mundo lo hace”. Incluso se llega a reconocer y admitir lo que no se debe hacer, pero se hace porque se supone que el competidor lo va a hacer. Los Supuestos de que el otro engañará me justifican engañar primero, lo cual hace que todos engañen antes de saber si el otro lo hará.
Mientras más agresivo y desconfiado se llegue a ser en los negocios, mejores resultados se obtendrán, ser prevenido para valer por dos se acomodó a la nueva acepción de desconfianza. Y vale más el que más competidores acabe.

Los roles y las posiciones sociales llevan a que los seres humanos justifiquen actitudes en su comportamiento sin importar cuanto violenten a otros o a la comunidad e incluso a si mismos. Por ello una línea esbelta justifica una anorexia. O una condecoración justifica acabar con un competidor. O una “chiva” noticiosa justifica acabar una vida. O lograr la valorización de las acciones justifica “maquillar” los estados financieros. U ocupar un cargo público justifica engañar a los electores. Cada día, en función de logros se frenan posibilidades honestas de otros: ahora se patentan plantas, animales, etc. Se registran nombres de otros para cobrarles por su uso. El que patenta primero lo que otro inventó tiene derechos que se le niegan a este otro. Si lo que se promete no se escribe se justifica no cumplir (¿Dónde está la firma? es la pregunta con la que se limpia la conciencia). No se engaña a quien, por no preguntar, no se le advirtió lo inconveniente (a la pregunta ¿Porqué no me advirtió?, se responde ¡Porque usted no preguntó!). Lo legal prevalece sobre lo justo. Lo legal prevalece sobre lo moral. La conciencia está tranquila mientras la ley no intervenga. Parece ser que no es censurable que actúes mal, sino que lo censurable es que te lo comprueben.

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