martes, 10 de enero de 2012

CARACTERISTICAS DEL LIDER EMPODERADOR 7

UTILIZA EL PODER DE LA PALABRA Y EL DEL EJEMPLO.


Por Elías Alvarez Bueno

En su institución nuestro líder había establecido que cada semana el personal tuviera la oportunidad de participar en sesiones de dos horas llamadas «gimnasia mental y emocional para el alto rendimiento», partiendo de la convicción de que el alto rendimiento de los grupos de trabajo procede de un alto desarrollo de las habilidades racionales y emocionales de los individuos. A una de estas sesiones habían invitado a un facilitador llamado Saul Fuks, quien refiriéndose a las técnicas para ayudar a callar-hablar, dijo: «Necesitamos la metodología para ser más eficaces, pero demasiada técnica interfiere en el contacto y la conexión personal. Sin la conexión no hay transformación mutua ni co-evolución, pero sin la técnica nos confundimos y perdemos capacidad de una escucha y mirada novedosa, curiosa y sorprendida». Y después de haber dicho esto, invitó a los asistentes a formar subgrupos para que analizaran su afirmación y volvieran posteriormente a poner en común sus conclusiones. He aquí algunas importantes conclusiones que se extraen del libro de actas de los talleres de «gimnasia mental y emocional para el alto rendimiento».

Informe del primer subgrupo. Nosotros estamos de acuerdo con Saúl en que necesitamos metodologías; creemos que nosotros los dirigentes institucionales debemos ser maestros en el arte de hablar a través de la pregunta, de la metáfora, de la parábola, de la fábula, del adjetivo, con naturalidad, fluidez y oportunidad, sin intenciones manipuladores; creemos que estos modos de hablar crean realidades corporales, mentales, emocionales y espirituales.

Informe del segundo grupo. Este grupo presentó una fuerte crítica a un importante autor. El escritor Allan Peace dice que Albert Mehrabian fue quien halló que apenas un 7% de contenido va en la palabra, 38% en la voz y 55% en el lenguaje corporal; dudamos que sea posible asignar cantidades tan precisas a tres cosas casi imposible de separar; nos parece que esta distribución estadística no es cierta; nosotros, por el contrario, creemos que el poder está más en la palabra y que la palabra crea realidades. Queremos contar que en una reunión alguien le dijo a sus compañeros que eran unos “descerebrados” y esa palabra bastó para que desencadenara fuertes emociones y sacara del tema a casi todos los participantes en la reunión.

Informe del tercer grupo. Este grupo, dando muestras de haber asimilado el tema, dijo que “para cambiar el cuerpo primero es necesario cambiar la mente y que ésta se cambia con la palabra”. Para demostrar su afirmación dijo: imaginemos que tenemos un limón, que estamos partiéndolo con una navaja; imaginemos que tomamos cada mitad en cada mano y las exprimimos lentamente para extraer el jugo ácido gota a gota; imaginemos ahora que tomamos lentamente ese líquido ácido. De repente alguien se levantó y preguntó ¿qué tiene que ver eso con el poder de la palabra?. Y casi en coro varios de los presentes en la asamblea preguntaron ¿no te has dado cuenta del río de saliva que corre debajo de tu lengua?.

Informe del cuarto grupo. En este grupo había un matrimonio; el esposo había pedido autorización a su esposa y a sus compañeros para ausentarse y elaborar un informe sorpresa. He aquí con lo que salió: Imaginariamente me alejé hasta el cajón de los recuerdos, rescaté la tarjeta de víspera de mi luna de miel y en ella encontré que a mi esposa le escribí lo siguiente: “Esta noche iremos al bar de la pasión, allí donde tu boca es mi copa preferida y tu aliento apasionado mi afrodisíaca bebida; iremos al aposento de la intimidad, allí donde los ojos, los dedos y los labios (los tuyos y los míos) escribirán en cada poro de la piel (la tuya y la mía) un poema enamorado”. Cuando el esposo terminó de presentar su informe, unos de los asistentes aplaudieron, otros se rieron, otros bromearon pero la esposa se levantó de su butaca, avanzó lentamente hacia donde estaba su esposo, lo abrazó y al oído le dijo: «Juan, amor mío, ahora revivo, ahora estoy sintiendo, ahora te quiero; estoy elevada hasta la nube del éxtasis, estoy montada en la fumarola del ardoroso amor».

Le sugiero al lector que retorne a leer los informes de los cuatro grupos y verifique si las palabras le generaron representaciones en su mente y si estas representaciones produjeron algunas sensaciones en su cuerpo.

Informe del quinto grupo. Este grupo presentó las siguientes afirmaciones de célebres pensadores:

“La palabra correcta es un poderoso agente. Cada vez que nos encontramos con una de esas palabras tan correctas... el efecto resultante es tanto físico como espiritual y está cargado de electricidad”. (Mark Twain)

“Las palabras forman el hilo con el que tejemos nuestras experiencias”. (Aldous Huxley)

“Sin conocer la fuerza de las palabras, es imposible conocer a los hombres”.(Confucio)

El sexto grupo presentó una importante reflexión sobre la habilidad para preguntar y dijo que obtenemos buenas respuestas si sabemos hacer buenas preguntas, Y presentó las siguientes preguntas que habitualmente se hacían personajes célebres.

George Bernard Shaw: Algunos hombres ven las cosas como son, y dicen: “¿Por qué?”. Yo sueño con cosas que nunca fueron, y me pregunto: “¿Por qué no?”..

El que no puede preguntar, no puede vivir. Proverbio antiguo.

Sócrates: ¿Quién soy yo?.

Henry Ford: ¿Cómo puedo fabricar los autos a gran escala?

Lech Walesa: ¿Cómo puedo elevar el nivel de vida de todos los hombres y mujeres trabajadores?

Donald Trump: Cuando la ciudad de New York se enfrentó a la bancarrota y la mayoría de los constructores le daban vueltas a preguntas como: “¿Cómo sobreviviremos si esta ciudad se desmorona?”. Trump se hizo una sola pregunta: “¿Cómo puedo enriquecerme mientras todos los demás están paralizados de miedo?.

Albert Einstein: ¿Es posible que las cosas que parecen simultáneas no lo sean en realidad?

Donald Petersen, un presidente jubilado la Ford Motor Company, era conocido por sus preguntas persistentes: “¿Qué piensa al respecto? ¿Cómo puede mejorar su trabajo?”. En cierta ocasión, Petersen planteó una pregunta que, sin lugar a dudas, dirigió los beneficios de la Ford por el camino del éxito. Le preguntó al diseñador Jack Telnack: “¿Le gustan los coches que está diseñando?”. Y Telnack contestó: “En realidad, no, no me gustan”. Entonces, Petersen le planteó la pregunta crítica: “¿Por qué no ignora a la dirección y se dedica a diseñar un coche que le guste?”.

Leo Buscaglia: ¿Qué has aprendido hoy?

Walt Disney: ¿Cómo podemos mejorar esto?

Otro día, después de haber analizado los logros, el líder de nuestra historia invitó a hacer una reflexión acerca del poder de la palabra y del poder del ejemplo. He aquí el resumen de esa reflexión. El primero en intervenir no fue él, sino el miembro que había sido elegido coordinador de esta reunión porque en este grupo es costumbre rotar la responsabilidad de dirigir las reuniones.

El primero en intervenir dijo: El “ dar ejemplo” sirve para demostrarle a otro que es FACTIBLE una idea, una teoría, una doctrina, una ley, un precepto o un principio. Por ejemplo: el niño huérfano, callejero y pobre de la terminal de transporte siente que es “factible la ternura con el desconocido” si un ejecutivo prospero le ofrece sentarse a desayunar con él en su misma mesa, en vez de solo decirle “toma esta moneda y déjame tranquilo”. El agresor encarcelado ve que es “factible perdonar al enemigo” cuando su víctima, todavía desalentada por el efecto de los cinco disparos de revólver, va a la cárcel, lo abraza y le expresa “te perdono”.

Otro intervino haciendo las siguientes afirmaciones: el “ dar ejemplo” NO es requisito indispensable para darle VALIDEZ a una idea, una teoría, una doctrina, una ley, un precepto o un principio. Hagámonos la siguiente pregunta: si nadie practicara la justicia, el amor, la veracidad (citando apenas unos valores o “sentidos”) ¿dejarían de tener sentido esos valores?. Yo creo que la verdad tiene sentido aunque todavía no la veamos encarnada en algo o en alguien.

El tercero añadió: A los hijos y a los discípulos hay que enseñarles a VIVIR DE ACUERDO CON LA VERDAD y por encima o a pesar de las limitaciones de sus padres o de sus maestros; ese papá que todavía es alcohólico activo y ese otro que sigue bígamo con hijos adultos en las dos mujeres, aún así, ellos pueden estar sinceramente convencidos de la bondad de la abstemia y de la bondad de la fidelidad; pero, más aún, ellos siguen con el deber de enseñarle a sus hijos el compromiso con la salud y con la fidelidad; lo que pasa es que sus hijos pueden “ desarrollar la atribución a causas externas” diciendo que su papá es el causante de la infidelidad o alcoholismo de ellos. A estos hijos les queda difícil ver la FACTIBILIDAD de la fidelidad y de la abstemia alcohólica porque su padre ( que es un referente muy significativo y poderoso) no les está sirviendo de modelo. Pero esos hijos siguen con el deber de ser saludables y fieles.

Y prosiguió otro de los miembros del equipo: si se le enseña a los hijos o a los alumnos a “solo aprender del testimonio” se les está enseñando a restarle importancia a la verdad, a desconocer la fragilidad humana, a despersonalizarse o desindividualizarse, porque se les está enseñando a depender de los “referentes”, “figuras”, “modelos”, “superpautas” o como se nos llame a los padres, maestros o facilitadores.

Intervino el líder de nuestra historia y clausuró la reunión diciendo: Creo que se debo dar “buen” ejemplo desde todos mis roles y en todas mis situaciones, pero el buen ejemplo solo sirve para mostrar que es factible la verdad, NO para darle validez a la verdad. Si no logro ser ejemplo de la verdad, a pesar de mi deseo de hacerlo, yo puedo (y debo) seguir difundiéndola con la palabra.

El líder del que nos estamos ocupando acostumbra a escribirle cartas a los colaboradores; él ve que en esta era de los computadores nos estamos aislando demasiado y está muy amenazada la satisfacción de la necesidad de reconocimiento; cree necesario que todos nos capacitemos mucho en el uso del poder de la palabra; veamos a continuación un estilo muy alentador, que caracteriza dos cartas que rescatamos de sus archivos, una dirigida a María Elena y otra a Marina.

¡Hola!, María Elena.

Tuvimos otra entrevista, pero esta vez rompimos el esquema de la anterior, nos pusimos bluyines, camisetas deportivas, cachucha y unos zapatos deportivos porque decidimos salir caminando loma arriba. De pronto tú yo filosofal e idealista me dijo: “paremos aquí, jefe, descansemos y contemplemos está quebrada tormentosa”.

Pasados unos minutos, esa María Elena filosofal se despertó, empezó a escuchar lo que de verdad sentía en su interior y de pronto pasó a un escenario totalmente diferente; me arrebató una bolsa de chitos que llevaba en mis manos y empezó a decir lo siguiente: “En esta bolsa, que ya es un desperdicio, vacio los siguientes desperdicios: mi impaciencia, mi intolerancia a los errores, mi desprecio por los detalles, mi adicción al trabajo, mi obsesión por el control, mi posesividad, mi descuido por la recordación de los nombres, mi dependencia de las circunstancias externas, mi tendencia a desconfiar de otros; y ahora que he logrado recoger la basura, me despojo de ella; la lanzo a esa corriente tormentosa que se la lleva y la destruye; al carajo para siempre basura de los diablos”.

Después de esto esa María Elena filosofal me dijo: “Ahora soy libre”.

Seguimos caminando, loma arriba, sin descansar pero sin fatiga; y pasado otro rato de conversaciones intrascendentes, cuando ya habíamos llegado a la cima de un montículo, esa María Elena me dijo: “Paremos aquí, otra vez, jefe, porque hoy me encontré conmigo misma; ahora que miro a este valle verde, ruidoso y de sol reluciente, siento que soy más humorista, soy más alegre, estoy viviendo más el presente, estoy liberando más mi niña interior, estoy más unida a los otros, soy más creativa en las soluciones, estoy más decidida a lograr lo que quiero.

Yo, asombrado y feliz, me sentí acompañante dichoso oyendo estas afirmaciones positivas que brotaron de esa nueva María Elena; para mis adentros recordaba que en aquella sala vecina a la gerencia general la otra María Elena, la adulta empleada de siempre, se había comprometido a adoptar un nuevo valor, el del autocontrol.

De pronto se me ocurrió rematar este precioso momento con el siguiente principio de la filosofía oriental: “para llenarse, primero hay que vaciarse”. Y esa María Elena me dijo: “Eso es lo que yo acabé de hacer”.

Le propongo hacer el siguiente ejercicio antes de nuestra próxima entrevista: lea el listado de interrogantes que le adjunto y haga un resumen de sus fallas, obstáculos, necesidades o retos encontrados a través de la lectura. ¿En cuáles de ellos desea usted que yo le ayude durante la próxima entrevista?

Para todo el listado de interrogantes yo he obtenido varias respuestas que he recopilado en un documento de unas 80 páginas, para consultar en el resto de nuestras entrevistas.

Entre nosotros dos, la protagonista es usted; yo la acompaño hasta donde me lo permita y tanto como me ayuden mi experiencia y mis conocimientos.

En algún momento, si usted me lo solicita, yo le entregaré un resumen de mis percepciones sobre lo que usted puede llegar a ser. Nos veremos pronto, apreciada María Elena.

¡Hola!, Marina.

Soñé que, aceptando una invitación suya, fuimos juntos a tres sitios: un negocio de hornos crematorios, un supermercado de herramientas gerenciales y una fábrica de casas modulares.

Antes de irnos para el horno crematorio usted compró unas bombas, las infló con gas y en ellas escribió las siguientes afirmaciones: yo fui egocentrada, yo fui precipitada, yo fui indecisa, yo fui distante con mis compañeros de trabajo, yo fui fría emocional.

Una vez usted escribió una afirmación en cada bomba, me invitó a que recorriéramos todas las oficinas de la empresa desde el último hasta el primer piso, llevándolas en alto y exhibiéndolas a todo el mundo; las personas se sentían sorprendidas pero felices al vernos pasar. De la empresa nos dirigimos al horno crematorio; cuando llegamos, encontramos a todo el comité ejecutivo circundando el horno y sin anuncios ni preámbulos usted lanzó una por una las bombas al horno. Finalmente usted exclamó: ¡yo fui todo eso!.

Del horno nos trasladamos al supermercado; entramos en él y pronto un proveedor nos presentó una lista de 44 productos; usted la leyó y eligió lo siguiente: Compro el poder de decisión, compro el poder del autocontrol, compro el poder de la persistencia, compro el poder de la calidez, compro el poder de la objetividad.

Finalmente nos dirigimos a la fábrica de casas modulares; en la recepción usted pidió ser atendida por el arquitecto especializado en el diseño de interiores; el experto diseñador le explicó que todo el secreto está en cuatro verbos: planear cuidadosamente, desarrollar decididamente los planes, verificar que los desarrollos correspondan a la planificación y hacer ajustes en el mismo momento que se descubran las desviaciones respecto del plan. Usted agradeció y pagó el servicio; cuando íbamos saliendo de esta fábrica usted se paró delante de mí, me miró fijamente y con serena firmeza me dijo: “para llenarse primero hay que vaciarse”. Como ya tengo organizado mi interior, entonces si puedo empezar a organizar mi exterior, añadió.

Marina, quiero que haga el siguiente ejercicio antes de nuestra próxima entrevista: lea el listado de interrogantes que le adjunto y haga un resumen de sus fallas, obstáculos, necesidades o retos encontrados a través de la lectura. ¿En cuáles de ellos desea usted que yo le ayude durante la próxima entrevista?, teniendo en cuenta que en esa concertación usted será el responsable principal y yo su acompañante con todas mis experiencias y conocimientos.

Para todo el listado de interrogantes yo he obtenido varias respuestas que he recopilado en un documento de unas 80 páginas, para consultar en el resto de nuestras entrevistas. Nos veremos pronto, apreciada

Marina.



                                                  

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